La Biblia en un año (opcional)
Conocer a Dios · Volumen 1
Salmo 6; Salmo 8; Salmo 9; Salmo 10
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Salmo 6
1Al Músico principal: en Neginoth sobre Seminith: Salmo de David. JEHOVÁ, no me reprendas en tu furor, ni me castigues con tu ira.
2Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque yo estoy debilitado: sáname, oh Jehová, porque mis huesos están conmovidos.
3Mi alma asimismo está muy conturbada: y tú, Jehová, ¿hasta cuándo?
4Vuelve, oh Jehová, libra mi alma; sálvame por tu misericordia.
5Porque en la muerte no hay memoria de ti: ¿quién te loará en el sepulcro?
6Heme consumido á fuerza de gemir: todas las noches inundo mi lecho, riego mi estrado con mis lágrimas.
7Mis ojos están carcomidos de descontento; hanse envejecido á causa de todos mis angustiadores.
8Apartaos de mí, todos los obradores de iniquidad; porque Jehová ha oído la voz de mi lloro.
9Jehová ha oído mi ruego; ha recibido Jehová mi oración.
10Se avergonzarán, y turbaránse mucho todos mis enemigos; volveránse y serán avergonzados subitáneamente.
Salmo 8
1Al Músico principal: sobre Gittith: Salmo de David. OH Jehová, Señor nuestro, ¡cuán grande es tu nombre en toda la tierra, que has puesto tu gloria sobre los cielos!
2De la boca de los chiquitos y de los que maman, fundaste la fortaleza, á causa de tus enemigos, para hacer cesar al enemigo, y al que se venga.
3Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste:
4Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, que lo visites?
5Pues le has hecho poco menor que los ángeles, y coronástelo de gloria y de lustre.
6Hicístelo enseñorear de las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies:
7Ovejas, y bueyes, todo ello; y asimismo las bestias del campo;
8Las aves de los cielos, y los peces de la mar; todo cuanto pasa por los senderos de la mar.
9Oh Jehová, Señor nuestro, ¡cuán grande es tu nombre en toda la tierra!
Salmo 9
1Al Músico principal: sobre Muth-labben: Salmo de David. TE alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón; contaré todas tus maravillas.
2Alegraréme y regocijaréme en ti: cantaré á tu nombre, oh Altísimo;
3Por haber sido mis enemigos vueltos atrás: caerán y perecerán delante de ti.
4Porque has hecho mi juicio y mi causa: sentástete en silla juzgando justicia.
5Reprendiste gentes, destruiste al malo, raíste el nombre de ellos para siempre jamás.
6Oh enemigo, acabados son para siempre los asolamientos; y las ciudades que derribaste, su memoria pereció con ellas.
7Mas Jehová permanecerá para siempre: dispuesto ha su trono para juicio.
8Y él juzgará el mundo con justicia; y juzgará los pueblos con rectitud.
9Y será Jehová refugio al pobre, refugio para el tiempo de angustia.
10Y en ti confiarán los que conocen tu nombre; por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste á los que te buscaron.
11Cantad á Jehová, que habita en Sión: noticiad en los pueblos sus obras.
12Porque demandando la sangre se acordó de ellos: no se olvidó del clamor de los pobres.
13Ten misericordia de mí, Jehová: mira mi aflicción que padezco de los que me aborrecen, tú que me levantas de las puertas de la muerte;
14Porque cuente yo todas tus alabanzas en las puertas de la hija de Sión, y me goce en tu salud.
15Hundiéronse las gentes en la fosa que hicieron; en la red que escondieron fué tomado su pie.
16Jehová fué conocido en el juicio que hizo; en la obra de sus manos fué enlazado el malo. (Higaion. Selah.)
17Los malos serán trasladados al infierno, todas las gentes que se olvidan de Dios.
18Porque no para siempre será olvidado el pobre; ni la esperanza de los pobres perecerá perpetuamente.
19Levántate, oh Jehová; no se fortalezca el hombre; sean juzgadas las gentes delante de ti.
20Pon, oh Jehová, temor en ellos: conozcan las gentes que son no más que hombres. (Selah.)
Salmo 10
1¿POR qué estás lejos, oh Jehová, y te escondes en el tiempo de la tribulación?
2Con arrogancia el malo persigue al pobre: serán cogidos en los artificios que han ideado.
3Por cuanto se alaba el malo del deseo de su alma, y bendice al codicioso, á quien Jehová aborrece.
4El malo, por la altivez de su rostro, no busca á Dios: no hay Dios en todos sus pensamientos.
5Sus caminos son viciosos en todo tiempo: tus juicios los tiene muy lejos de su vista: echa bocanadas en orden á todos sus enemigos.
6Dice en su corazón: No seré movido en ningún tiempo, ni jamás me alcanzará el infortunio.
7Llena está su boca de maldición, y de engaños y fraude: debajo de su lengua, vejación y maldad.
8Está en las guaridas de las aldeas: en los escondrijos mata al inocente: sus ojos están acechando al pobre.
9Acecha en oculto, como el león desde su cama: acecha para arrebatar al pobre: arrebata al pobre trayéndolo á su red.
10Encógese, agáchase, y caen en sus fuerzas muchos desdichados.
11Dice en su corazón: Dios está olvidado, ha encubierto su rostro; nunca lo verá.
12Levántate, oh Jehová Dios, alza tu mano, no te olvides de los pobres.
13¿Por qué irrita el malo á Dios? En su corazón ha dicho que no lo inquirirás.
14Tú lo tienes visto: porque tú miras el trabajo, y la vejación, para vengarle por tu mano: á ti se acoge el pobre, tú eres el amparo del huérfano.
15Quebranta el brazo del malo: del maligno buscarás su maldad, hasta que ninguna halles.
16Jehová, Rey eterno y perpetuo; de su tierra fueron destruídas las gentes.
17El deseo de los humildes oíste, oh Jehová: tú dispones su corazón, y haces atento tu oído;
18Para juzgar al huérfano y al pobre, á fin de que no vuelva más á hacer violencia el hombre de la tierra.
Traducción: Reina-Valera 1909