La Biblia en un año (opcional)
Conocer a Dios · Volumen 1
Salmo 25; Salmo 29; Salmo 33; Salmo 36; Salmo 39
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Salmo 25
1Salmo de David. A TI, oh Jehová, levantaré mi alma.
2Dios mío, en ti confío; no sea yo avergonzado, no se alegren de mí mis enemigos.
3Ciertamente ninguno de cuantos en ti esperan será confundido: serán avergonzados los que se rebelan sin causa.
4Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; enséñame tus sendas.
5Encamíname en tu verdad, y enséñame; porque tú eres el Dios de mi salud: en ti he esperado todo el día.
6Acuérdate, oh Jehová, de tus conmiseraciones y de tus misericordias, que son perpetuas.
7De los pecados de mi mocedad, y de mis rebeliones, no te acuerdes; conforme á tu misericordia acuérdate de mí, por tu bondad, oh Jehová.
8Bueno y recto es Jehová: por tanto él enseñará á los pecadores el camino.
9Encaminará á los humildes por el juicio, y enseñará á los mansos su carrera.
10Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, para los que guardan su pacto y sus testimonios.
11Por amor de tu nombre, oh Jehová, perdonarás también mi pecado; porque es grande.
12¿Quién es el hombre que teme á Jehová? El le enseñará el camino que ha de escoger.
13Su alma reposará en el bien, y su simiente heredará la tierra.
14El secreto de Jehová es para los que le temen; y á ellos hará conocer su alianza.
15Mis ojos están siempre hacia Jehová; porque él sacará mis pies de la red.
16Mírame, y ten misericordia de mí; porque estoy solo y afligido.
17Las angustias de mi corazón se han aumentado: sácame de mis congojas.
18Mira mi aflicción y mi trabajo: y perdona todos mis pecados.
19Mira mis enemigos, que se han multiplicado, y con odio violento me aborrecen.
20Guarda mi alma, y líbrame: no sea yo avergonzado, porque en ti confié.
21Integridad y rectitud me guarden; porque en ti he esperado.
22Redime, oh Dios, á Israel de todas sus angustias.
Salmo 29
1Salmo de David. DAD á Jehová, oh hijos de fuertes, dad á Jehová la gloria y la fortaleza.
2Dad á Jehová la gloria debida á su nombre: humillaos á Jehová en el glorioso santuario.
3Voz de Jehová sobre las aguas: hizo tronar el Dios de gloria: Jehová sobre las muchas aguas.
4Voz de Jehová con potencia; voz de Jehová con gloria.
5Voz de Jehová que quebranta los cedros; y quebrantó Jehová los cedros del Líbano.
6E hízolos saltar como becerros; al Líbano y al Sirión como hijos de unicornios.
7Voz de Jehová que derrama llamas de fuego.
8Voz de Jehová que hará temblar el desierto; hará temblar Jehová el desierto de Cades.
9Voz de Jehová que hará estar de parto á las ciervas, y desnudará las breñas: y en su templo todos los suyos le dicen gloria.
10Jehová preside en el diluvio, y asentóse Jehová por rey para siempre.
11Jehová dará fortaleza á su pueblo: Jehová bendecirá á su pueblo en paz.
Salmo 33
1ALEGRAOS, justos, en Jehová: á los rectos es hermosa la alabanza.
2Celebrad á Jehová con arpa: cantadle con salterio y decacordio.
3Cantadle canción nueva: hacedlo bien tañendo con júbilo.
4Porque recta es la palabra de Jehová, y toda su obra con verdad hecha.
5El ama justicia y juicio: de la misericordia de Jehová está llena la tierra.
6Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el espíritu de su boca.
7El junta como en un montón las aguas de la mar: él pone en depósitos los abismos.
8Tema á Jehová toda la tierra: teman de él todos los habitadores del mundo.
9Porque él dijo, y fué hecho; él mandó, y existió.
10Jehová hace nulo el consejo de las gentes, y frustra las maquinaciones de los pueblos.
11El consejo de Jehová permanecerá para siempre; los pensamientos de su corazón por todas las generaciones.
12Bienaventurada la gente de que Jehová es su Dios; el pueblo á quien escogió por heredad para sí.
13Desde los cielos miró Jehová; vió á todos los hijos de los hombres:
14Desde la morada de su asiento miró sobre todos los moradores de la tierra.
15El formó el corazón de todos ellos; él considera todas sus obras.
16El rey no es salvo con la multitud del ejército: no escapa el valiente por la mucha fuerza.
17Vanidad es el caballo para salvarse: por la grandeza de su fuerza no librará.
18He aquí, el ojo de Jehová sobre los que le temen, sobre los que esperan en su misericordia;
19Para librar sus almas de la muerte, y para darles vida en el hambre.
20Nuestra alma esperó á Jehová; nuestra ayuda y nuestro escudo es él.
21Por tanto en él se alegrará nuestro corazón, porque en su santo nombre hemos confiado.
22Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros, como esperamos en ti.
Salmo 36
1Al Músico principal: Salmo de David, siervo del Señor. LA iniquidad del impío me dice al corazón: No hay temor de Dios delante de sus ojos.
2Lisonjéase, por tanto, en sus propios ojos, hasta que su iniquidad sea hallada aborrecible.
3Las palabras de su boca son iniquidad y fraude; no quiso entender para bien hacer.
4Iniquidad piensa sobre su cama; está en camino no bueno, el mal no aborrece.
5Jehová, hasta los cielos es tu misericordia; tu verdad hasta las nubes.
6Tu justicia como los montes de Dios, tus juicios abismo grande: oh Jehová, al hombre y al animal conservas.
7¡Cuán ilustre, oh Dios, es tu misericordia! Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas.
8Embriagarse han de la grosura de tu casa; y tú los abrevarás del torrente de tus delicias.
9Porque contigo está el manantial de la vida: en tu luz veremos la luz.
10Extiende tu misericordia á los que te conocen, y tu justicia á los rectos de corazón.
11No venga contra mí pie de soberbia; y mano de impíos no me mueva.
12Allí cayeron los obradores de iniquidad; fueron rempujados, y no pudieron levantarse.
Salmo 39
1Al Músico principal, á Jeduthún: Salmo de David. YO DIJE: Atenderé á mis caminos, para no pecar con mi lengua: guardaré mi boca con freno, en tanto que el impío fuere contra mí.
2Enmudecí con silencio, calléme aun respecto de lo bueno: y excitóse mi dolor.
3Enardecióse mi corazón dentro de mí; encendióse fuego en mi meditación, y así proferí con mi lengua:
4Hazme saber, Jehová, mi fin, y cuánta sea la medida de mis días; sepa yo cuánto tengo de ser del mundo.
5He aquí diste á mis días término corto, y mi edad es como nada delante de ti: ciertamente es completa vanidad todo hombre que vive. (Selah.)
6Ciertamente en tinieblas anda el hombre; ciertamente en vano se inquieta: junta, y no sabe quién lo allegará.
7Y ahora, Señor, ¿qué esperaré? Mi esperanza en ti está.
8Líbrame de todas mis rebeliones; no me pongas por escarnio del insensato.
9Enmudecí, no abrí mi boca; porque tú lo hiciste.
10Quita de sobre mí tu plaga; de la guerra de tu mano soy consumido.
11Con castigos sobre el pecado corriges al hombre, y haces consumirse como de polilla su grandeza: ciertamente vanidad es todo hombre. (Selah.)
12Oye mi oración, oh Jehová, y escucha mi clamor: no calles á mis lágrimas; porque peregrino soy para contigo, y advenedizo, como todos mis padres.
13Déjame, y tomaré fuerzas, antes que vaya y perezca.
Traducción: Reina-Valera 1909