La Biblia en un año (opcional)
Conocer a Dios · Volumen 1
Salmo 14; Salmo 16; Salmo 44; Salmo 45; Salmo 46
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Salmo 14
1Al Músico principal: Salmo de David. DIJO el necio en su corazón: No hay Dios. Corrompiéronse, hicieron obras abominables; no hay quien haga bien.
2Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, por ver si había algún entendido, que buscara á Dios.
3Todos declinaron, juntamente se han corrompido: no hay quien haga bien, no hay ni siquiera uno.
4¿No tendrán conocimiento todos los que obran iniquidad, que devoran á mi pueblo como si pan comiesen, y á Jehová no invocaron?
5Allí temblaron de espanto; porque Dios está con la nación de los justos.
6El consejo del pobre habéis escarnecido, por cuanto Jehová es su esperanza.
7¡Quién diese de Sión la salud de Israel! En tornando Jehová la cautividad de su pueblo, se gozará Jacob, y alegraráse Israel.
Salmo 16
1Michtham de David. GUÁRDAME, oh Dios, porque en ti he confiado.
2Dijiste, oh alma mía, á Jehová: Tú eres el Señor: mi bien á ti no aprovecha;
3Sino á los santos que están en la tierra, y á los íntegros: toda mi afición en ellos.
4Multiplicaránse los dolores de aquellos que sirven diligentes á otro dios: no ofreceré yo sus libaciones de sangre, ni en mis labios tomaré sus nombres.
5Jehová es la porción de mi parte y de mi copa; tú sustentarás mi suerte.
6Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, y es hermosa la heredad que me ha tocado.
7Bendeciré á Jehová que me aconseja: aun en las noches me enseñan mis riñones.
8A Jehová he puesto siempre delante de mí: porque está á mi diestra no seré conmovido.
9Alegróse por tanto mi corazón, y se gozó mi gloria: también mi carne reposará segura.
10Porque no dejarás mi alma en el sepulcro; ni permitirás que tu santo vea corrupción.
11Me mostrarás la senda de la vida: hartura de alegrías hay con tu rostro; deleites en tu diestra para siempre.
Salmo 44
1Al Músico principal: de los hijos de Coré: Masquil. OH Dios, con nuestros oídos hemos oído, nuestros padres nos han contado, la obra que hiciste en sus días, en los tiempos antiguos.
2Tú con tu mano echaste las gentes, y los plantaste á ellos; afligiste los pueblos, y los arrojaste.
3Porque no se apoderaron de la tierra por su espada, ni su brazo los libró; sino tu diestra, y tu brazo, y la luz de tu rostro, porque te complaciste en ellos.
4Tú, oh Dios, eres mi rey: manda saludes á Jacob.
5Por medio de ti sacudiremos á nuestros enemigos: en tu nombre atropellaremos á nuestros adversarios.
6Porque no confiaré en mi arco, ni mi espada me salvará.
7Pues tú nos has guardado de nuestros enemigos, y has avergonzado á los que nos aborrecían.
8En Dios nos gloriaremos todo tiempo, y para siempre loaremos tu nombre. (Selah.)
9Empero nos has desechado, y nos has hecho avergonzar; y no sales en nuestros ejércitos.
10Nos hiciste retroceder del enemigo, y saqueáronnos para sí los que nos aborrecían.
11Pusístenos como á ovejas para comida, y esparcístenos entre las gentes.
12Has vendido tu pueblo de balde, y no pujaste en sus precios.
13Pusístenos por vergüenza á nuestros vecinos, por escarnio y por burla á los que nos rodean.
14Pusístenos por proverbio entre las gentes, por movimiento de cabeza en los pueblos.
15Cada día mi vergüenza está delante de mí, y cúbreme la confusión de mi rostro,
16Por la voz del que me vitupera y deshonra, por razón del enemigo y del que se venga.
17Todo esto nos ha venido, y no nos hemos olvidado de ti; y no hemos faltado á tu pacto.
18No se ha vuelto atrás nuestro corazón, ni tampoco se han apartado nuestros pasos de tus caminos.
19Cuando nos quebrantaste en el lugar de los dragones, y nos cubriste con sombra de muerte,
20Si nos hubiésemos olvidado del nombre de nuestro Dios, ó alzado nuestras manos á dios ajeno,
21¿No demandaría Dios esto? porque él conoce los secretos del corazón.
22Empero por tu causa nos matan cada día; somos tenidos como ovejas para el matadero.
23Despierta; ¿por qué duermes, Señor? Despierta, no te alejes para siempre.
24¿Por qué escondes tu rostro, y te olvidas de nuestra aflicción, y de la opresión nuestra?
25Porque nuestra alma está agobiada hasta el polvo: nuestro vientre está pegado con la tierra.
26Levántate para ayudarnos, y redímenos por tu misericordia.
Salmo 45
1Al Músico principal: sobre Sosannim: para los hijos de Coré: Masquil: Canción de amores. REBOSA mi corazón palabra buena: refiero yo al Rey mis obras: mi lengua es pluma de escribiente muy ligero.
2Haste hermoseado más que los hijos de los hombres; la gracia se derramó en tus labios: por tanto Dios te ha bendecido para siempre.
3Cíñete tu espada sobre el muslo, oh valiente, con tu gloria y con tu majestad.
4Y en tu gloria sé prosperado: cabalga sobre palabra de verdad, y de humildad, y de justicia; y tu diestra te enseñará cosas terribles.
5Tus saetas agudas con que caerán pueblos debajo de ti, penetrarán en el corazón de los enemigos del Rey.
6Tu trono, oh Dios, eterno y para siempre: vara de justicia la vara de tu reino.
7Amaste la justicia y aborreciste la maldad: por tanto te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de gozo sobre tus compañeros.
8Mirra, áloe, y casia exhalan todos tus vestidos: en estancias de marfil te han recreado.
9Hijas de reyes entre tus ilustres: está la reina á tu diestra con oro de Ophir.
10Oye, hija, y mira, é inclina tu oído; y olvida tu pueblo, y la casa de tu padre;
11Y deseará el rey tu hermosura: é inclínate á él, porque él es tu Señor.
12Y las hijas de Tiro vendrán con presente; implorarán tu favor los ricos del pueblo.
13Toda ilustre es de dentro la hija del rey: de brocado de oro es su vestido.
14Con vestidos bordados será llevada al rey; vírgenes en pos de ella: sus compañeras serán traídas á ti.
15Serán traídas con alegría y gozo: entrarán en el palacio del rey.
16En lugar de tus padres serán tus hijos, á quienes harás príncipes en toda la tierra.
17Haré perpetua la memoria de tu nombre en todas las generaciones: por lo cual te alabarán los pueblos eternamente y para siempre.
Salmo 46
1Al Músico principal: de los hijos de Coré: Salmo sobre Alamoth. DIOS es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
2Por tanto no temeremos aunque la tierra sea removida; aunque se traspasen los montes al corazón de la mar.
3Bramarán, turbaránse sus aguas; temblarán los montes á causa de su braveza. (Selah.)
4Del río sus conductos alegrarán la ciudad de Dios, el santuario de las tiendas del Altísimo.
5Dios está en medio de ella; no será conmovida: Dios la ayudará al clarear la mañana.
6Bramaron las gentes, titubearon los reinos; dió él su voz, derritióse la tierra.
7Jehová de los ejércitos es con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob. (Selah.)
8Venid, ved las obras de Jehová, que ha puesto asolamientos en la tierra.
9Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra: que quiebra el arco, corta la lanza, y quema los carros en el fuego.
10Estad quietos, y conoced que yo soy Dios: ensalzado he de ser entre las gentes, ensalzado seré en la tierra.
11Jehová de los ejércitos es con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob. (Selah.)
Traducción: Reina-Valera 1909