A Daily DiscipleFormando discípulos en el hogar
Volumen 1 · Día 169 de 365

El velo rasgado, el camino abierto

Mes 6: La cruz — Por qué murió Jesús · Andar en el Espíritu

⏱ ≈ 13 min juntos

Lectura de hoy

Leamos juntos: Mateo 27:50–51; Hebreos 10:19–20

50 Mas Jesús, habiendo otra vez exclamado con grande voz, dió el espíritu. 51 Y he aquí, el velo del templo se rompió en dos, de alto á bajo: y la tierra tembló, y las piedras se hendieron; — Mateo 27:50–51
19 Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el santuario por la sangre de Jesucristo, 20 Por el camino que él nos consagró nuevo y vivo, por el velo, esto es, por su carne; — Hebreos 10:19–20

Versículo para memorizar

Mas él herido fué por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados: el castigo de nuestra paz sobre él; y por su llaga fuimos nosotros curados.Isaías 53:5 (Reina-Valera 1909)

📖 La Biblia en un año (opcional)

Lectura de hoy: 2 Crónicas 4–6

Leer toda la Biblia en un año: hazlo cuando tengas tiempo de sobra. (Cerca del Día 169 de 365 — el arca es llevada al templo y la gloria de Dios llena la casa.)

Lo esencial

En el mismo instante en que Jesús murió, algo extraño sucedió a casi un kilómetro de allí, dentro del templo: "el velo del templo se rasgó en dos, de alto á bajo" (). Aquel velo era una cortina enorme —según la tradición, gruesa y altísima— que cerraba el paso al Lugar Santísimo, la sala donde habitaba la presencia de Dios. Solo un hombre, el sumo sacerdote, podía pasar tras ella, una sola vez al año, y solo con la sangre del sacrificio. El velo era la manera en que Dios decía: "Un Dios santo y un pueblo pecador no pueden sencillamente entrar juntos como si nada." Pero cuando Jesús pagó por el pecado, Dios mismo rasgó esa cortina —de arriba hacia abajo, como alargando la mano desde el cielo— para anunciar: el camino hacia mí queda ahora de par en par abierto.

Aquí es donde esto se vuelve una verdad de andar en el Espíritu. Hebreos dice que ahora tenemos "libertad para entrar en el lugar santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino que él nos consagró nuevo y vivo" (). La cruz no solo nos perdonó; nos dio acceso, y el Espíritu Santo hace que ese acceso sea real y personal. El mismo Espíritu derramado en Pentecostés vive ahora en todo el que pertenece a Jesús, de modo que podemos acercarnos al Padre en cualquier momento y en cualquier lugar, sin un sacerdote, sin una cortina y sin una sala especial. Tus hijos no tienen que esperar, ni calificar, ni ganarse la entrada. Por causa del velo rasgado y del Espíritu que habita en nosotros, un papá cansado y un niño de tres años pueden entrar de frente a la presencia de Dios y decir: "Abba, Padre" ().

Alrededor de la mesa

Pequeños 3–6

Cuando Jesús murió, Dios rasgó la cortina grande para que ahora podamos hablar con Él en cualquier momento. ¡Sin esperar!

Hagámoslo: Hagamos con las manos el gesto de rasgar algo y luego digamos: "¡Hola, Dios! ¡Puedo hablar contigo ahora mismo!"

Medianos 7–9

El velo rasgado significa que la puerta hacia Dios está de par en par abierta. El Espíritu Santo nos ayuda a acercarnos.

Conversemos: ¿En qué se diferencia acercarse a Dios como un hijo bienvenido, en lugar de un extraño frente a una puerta cerrada con llave?

Mayores 10–13

La cruz nos da acceso; el Espíritu lo hace vivo y personal (; ). No hace falta un sacerdote: Jesús es nuestro camino para entrar.

Profundicemos: Si Dios ya rasgó el velo, ¿qué te impide acercarte a Él con confianza hoy?

💬 Para conversar

¿Cuál es un lugar al que normalmente no te dejan entrar, pero donde alguien con la llave te lleva directo adentro? ¿Cómo se siente ser recibido allí?

🛡️ Defendamos la fe

El velo del templo rasgado no fue un acontecimiento callado y escondido: sucedió en el edificio más público de Jerusalén, ante los sacerdotes que servían allí cada día. Una señal tan dramática en el corazón mismo de la adoración judía es precisamente la clase de detalle que los testigos presenciales recordarían y dejarían por escrito ().

Para papá · Para profundizar

Papá, la enseñanza pentecostal clásica atesora la cercanía de Dios, y el velo rasgado es su fundamento. La vida llena del Espíritu no se trata primero de dones ni de experiencias; se trata del acceso ganado en la cruz y hecho vivo por el Espíritu que mora en nosotros y clama "¡Abba!" en nuestro interior (). Robert Menzies nos recuerda que el Espíritu se da para la relación y la misión, jamás para el espectáculo. Así que esta es tu invitación: no guíes a tu familia hacia un Dios al que se acerquen con nerviosismo, como si el velo siguiera colgado. Guíalos —con tu ejemplo— a acercarse con confianza, cada día, sin prisa. Quizá el mayor regalo de la cruz sea que tus hijos crezcan sin miedo de acercarse a su Padre.

Inspirado en: Robert Menzies, Pentecost; Sam Storms, A Sincere and Pure Devotion to Christ.

Oremos juntos

"Padre, gracias porque la cruz rasgó el velo y abrió el camino hacia ti. Gracias porque tu Espíritu vive en nosotros y por eso podemos acercarnos en cualquier momento. Ayuda a nuestra familia a correr hacia ti con confianza, y nunca a alejarse de ti. En el nombre de Jesús, amén."

Llévalo contigo

El velo está rasgado y el Espíritu vive en mí: puedo acercarme a Dios con confianza, en cualquier momento.