Sigue llamando: ora y no te desanimes
Mes 8: Hablar con Dios — La familia que ora · Asuntos del corazón
Lectura de hoy
Leamos juntos: Lucas 18:1-8
1 Y PROPÚSOLES también una parábola sobre que es necesario orar siempre, y no desmayar, 2 Diciendo: Había un juez en una ciudad, el cual ni temía á Dios, ni respetaba á hombre. 3 Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía á él diciendo: Hazme justicia de mi adversario. 4 Pero él no quiso por algún tiempo; mas después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo á Dios, ni tengo respeto á hombre, 5 Todavía, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, porque al fin no venga y me muela. 6 Y dijo el Señor: Oid lo que dice el juez injusto. 7 ¿Y Dios no hará justicia á sus escogidos, que claman á él día y noche, aunque sea longánime acerca de ellos? 8 Os digo que los defenderá presto. Empero cuando el Hijo del hombre viniere, ¿hallará fe en la tierra?
Versículo para memorizar
“Por nada estéis afanosos; sino sean notorias vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con hacimiento de gracias.”— Filipenses 4:6 (Reina-Valera 1909)
📖 La Biblia en un año (opcional)
Lectura de hoy: Lamentaciones 1–2
Leer toda la Biblia en un año: hazlo cuando tengas tiempo de sobra.Lo esencial
Lucas nos dice exactamente por qué Jesús contó esta historia: "que es necesario orar siempre, y no desmayar" (). Luego pinta un cuadro gracioso y muy real. Había una viuda sin poder y sin dinero, y un juez gruñón al que no le importaban ni Dios ni la gente. Ella tenía una sola arma: seguía regresando. Tocaba a su puerta una y otra vez hasta que, con tal de tener un poco de paz, el juez por fin le dio lo que era justo. Y el punto de Jesús es maravilloso: si hasta un juez malo termina respondiendo a una viuda insistente, ¡cuánto más responderá tu buen Padre del cielo a sus propios hijos que claman a Él de día y de noche!
Aquí está el asunto del corazón. A veces oramos una vez, no vemos respuesta antes de dormir, y en silencio decidimos que Dios no nos está escuchando. Pero Jesús dice que el corazón que ora es un corazón que persiste; no porque Dios sea reacio y haya que cansarlo, sino porque la espera hace crecer nuestra fe y muestra en qué confiamos realmente. La oración persistente no es fastidiar a Dios; es aferrarse a Dios. Nuestro versículo para memorizar encaja justo aquí: seguimos presentando nuestras peticiones "con hacimiento de gracias", confiando en que Él escucha cada vez, aun cuando la respuesta sea "espera". Una familia que ora aprende que "todavía no" no es lo mismo que "no". Seguimos llamando, porque sabemos que Aquel que está detrás de la puerta nos ama.
Alrededor de la mesa
¡La señora siguió pidiendo y no se rindió! Cuando oramos, podemos pedirle a Dios una y otra vez: Él siempre nos escucha.
Hagámoslo: Toquemos la mesa tres veces, toc-toc, y digamos juntos: "¡Dios siempre me escucha!"
Jesús contó esta historia para que "oremos y no nos desanimemos". A veces Dios dice espera, pero nunca nos ignora.
Conversemos: ¿Hay algo por lo que has orado más de una vez? Sigamos orando por eso juntos y no nos demos por vencidos.
La oración persistente no es cansar a Dios; Él es nuestro buen Padre, no el juez gruñón. La espera hace crecer nuestra fe y nuestra confianza.
Profundicemos: ¿Cuál es la diferencia entre rendirse en la oración y esperar pacientemente en Dios? ¿Cómo puedes saber cuál de las dos está haciendo tu corazón?
💬 Para conversar
¿Qué es algo que deseabas mucho y por lo que tuviste que esperar bastante tiempo? ¿Valió la pena la espera? ¿En qué se podría parecer eso a esperar en Dios?
🛡️ Defendamos la fe
Si Dios ya sabe lo que necesitamos, ¿por qué orar más de una vez? Porque Jesús mismo lo mandó (); no para informar a Dios, sino para alinear nuestro corazón con el suyo y hacer crecer nuestra fe. La oración persistente es evidencia de confianza, no de duda; hasta Jesús oró tres veces la misma petición en el huerto ().
Para papá · Para profundizar
Pocas cosas ponen a prueba la fe de un padre como una oración sin respuesta por un hijo: un adolescente que se aleja, una lucha tenaz, un corazón que tarda en cambiar. Esta parábola es el regalo de Jesús para los papás cansados: sigue viniendo, no te desanimes. Pero fíjate en el versículo que cierra la historia: "Cuando viniere el Hijo del hombre, ¿hallará fe en la tierra?" (). La persistencia en la oración es la evidencia de la fe. El peligro no es que Dios deje de responder; es que nosotros, en silencio, dejemos de pedir. Deja que tus hijos te vean orar por las mismas cosas durante años sin amargura: un diario de peticiones largamente pedidas, el hábito de volver una y otra vez. Les estás enseñando que Dios vale la pena la espera, y esa es una lección que ninguna respuesta rápida podría entregar.
Inspirado en: Tony Evans, Kingdom Family Devotional; Paul Tripp, Parenting.
Oremos juntos
"Padre, tú no eres un juez gruñón; eres nuestro Papá bueno y amoroso que se deleita en escucharnos. Ayúdanos a orar y a no rendirnos. Haz crecer nuestra fe mientras esperamos, y guarda nuestro corazón confiando en ti aun antes de ver la respuesta. En el nombre de Jesús, amén."
"Todavía no" no es "no": sigo llamando, porque Aquel que está detrás de la puerta me ama.