No juzgues; mejor ayuda
Mes 9: Guarda tu corazón — Llegar a ser como Jesús · Amar a los demás
Lectura de hoy
Leamos juntos: Mateo 7:1-5
1 NO juzguéis, para que no seáis juzgados. 2 Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados; y con la medida con que medís, os volverán á medir. 3 Y ¿por qué miras la mota que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu ojo? 4 O ¿cómo dirás á tu hermano: Espera, echaré de tu ojo la mota, y he aquí la viga en tu ojo? 5 ¡Hipócrita! echa primero la viga de tu ojo, y entonces mirarás en echar la mota del ojo de tu hermano.
Versículo para memorizar
“Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé á un hombre prudente, que edificó su casa sobre la peña;”— Mateo 7:24 (Reina-Valera 1909)
📖 La Biblia en un año (opcional)
Lectura de hoy: Ester 8–10
Leer toda la Biblia en un año: hazlo cuando tengas tiempo de sobra. (Llega el gozo y el alivio al pueblo de Dios, y ellos se acuerdan de compartir con otros.)Lo esencial
Aquí Jesús nos pinta uno de sus cuadros más famosos —y más graciosos—. Imagínate a alguien con una viga entera de madera asomándole del ojo, acercándose decidido a un amigo para decirle: "Quédate quieto, déjame sacarte esa diminuta astillita de aserrín que tienes en tu ojo". A esa persona Jesús la llama hipócrita (). Su punto no es que nunca debamos notar cuando algo anda mal. Es que somos demasiado rápidos para agrandar las pequeñas faltas de los demás mientras pasamos por alto las grandes nuestras. Juzgamos a otros con dureza y a nosotros mismos con blandura, cuando el amor hace exactamente lo contrario.
Fíjate, sin embargo, en cómo Jesús termina el cuadro. No dice: "Así que ocúpate de lo tuyo y no ayudes nunca a nadie". Dice: "Echa primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás claramente para sacar la mota del ojo de tu hermano" (). El objetivo sigue siendo ayudar: ¡sacar la astilla con suavidad! Pero primero tienes que tratar con tu propio corazón, y luego acercarte con humildad en lugar de con el dedo apuntando. Así se ve amar a los demás desde un corazón bien guardado: no fingir que nadie hace nunca nada malo, sino examinarnos antes de corregir, y venir a ayudar en vez de a condenar. Quien ha sentido cuán paciente es Jesús con sus propias vigas será el amigo más tierno y servicial del mundo.
Alrededor de la mesa
Jesús pintó un cuadro chistoso: ¡un tronco gigante en tu propio ojo mientras señalas una astillita en el de tu amigo! Miremos primero nuestro propio corazón.
Hagámoslo: Tápate un ojo y trata de "arreglarle" el cabello a papá o mamá. Difícil, ¿verdad? "¡Primero me arreglo yo, y luego te ayudo a ti!"
Es fácil ver lo que está mal en los demás y no ver lo que está mal en nosotros. Jesús dice: revísate primero, y después ayuda con cariño.
Conversemos: ¿Es más fácil notar los errores de los demás o los tuyos? ¿Por qué crees que pasa eso?
"Echa primero la viga de tu propio ojo" (). Jesús no está prohibiendo toda corrección; está prohibiendo la corrección hipócrita.
Profundicemos: ¿Cuál es la diferencia entre juzgar a alguien y ayudarlo con amor? ¿Cómo cambia la humildad la forma en que señalamos un problema?
💬 Para conversar
¿Alguna vez alguien te corrigió de una manera que se sintió hiriente, y otra vez de una manera que se sintió amorosa? ¿Qué fue distinto en la forma en que lo hicieron?
🛡️ Defendamos la fe
A menudo la gente cita "No juzguéis" para dar a entender que los cristianos nunca deberían decir que algo está bien o mal. Pero lee el pasaje completo: Jesús dice que saques la viga para que veas claramente y puedas ayudar a tu hermano. Él da por sentado que sí abordaremos lo malo con amor; solo prohíbe hacerlo como hipócritas. La Biblia es coherente en esto, y podemos explicarlo con mansedumbre cuando alguien usa mal el versículo ().
Para papá · Para profundizar
Este texto es un espejo para los padres, porque buena parte de nuestra corrección puede llevar una viga adentro. Podemos disciplinar el enojo de un hijo con voz enojada, regañar su egoísmo mientras nos aferramos a nuestras propias comodidades, o exigir un respeto que nosotros no modelamos. La palabra de Jesús para nosotros no es "deja de corregir a tus hijos" —eso sería su propio fracaso de amor—. Es "trata primero con tu propio ojo". Lo más poderoso que harás esta semana quizá sea sacarte una viga delante de tus hijos: "Fui impaciente contigo hace rato, y estuvo mal. ¿Me perdonas?". Eso no debilita tu autoridad; les muestra cómo es un corazón guardado y humilde, y hace creíble tu corrección. Los hijos perdonan las faltas de un padre mucho más fácilmente que su hipocresía. Acércate a ellos como un pecador más que ha encontrado a un Salvador paciente, y tu ayuda les llegará directo al corazón.
Inspirado en: Paul David Tripp, Parenting: 14 Gospel Principles.
Oremos juntos
"Padre, ayúdanos a ver nuestras propias faltas antes de señalar las de los demás. Haznos lo bastante humildes para dejarnos ayudar y lo bastante tiernos para ayudar, tal como Jesús. En el nombre de Jesús, amén."
Reviso primero mi propio ojo, y luego ayudo a mi amigo con suavidad, así como Jesús me ayuda a mí.