A Daily DiscipleFormando discípulos en el hogar
Volumen 1 · Día 38 de 365

Un bebé llamado Risa

Mes 2: El Dios que cumple sus promesas · Historia bíblica

⏱ ≈ 12 min juntos

Lectura de hoy

Leamos juntos: Génesis 21:1-7

1 Y VISITÓ Jehová á Sara, como había dicho, é hizo Jehová con Sara como había hablado. 2 Y concibió y parió Sara á Abraham un hijo en su vejez, en el tiempo que Dios le había dicho. 3 Y llamó Abraham el nombre de su hijo que le nació, que le parió Sara, Isaac. 4 Y circuncidó Abraham á su hijo Isaac de ocho días, como Dios le había mandado. 5 Y era Abraham de cien años, cuando le nació Isaac su hijo. 6 Entonces dijo Sara: Dios me ha hecho reir, y cualquiera que lo oyere, se reirá conmigo. 7 Y añadió: ¿Quién dijera á Abraham que Sara había de dar de mamar á hijos? pues que le he parido un hijo á su vejez.

Versículo para memorizar

¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré á ti, según el tiempo de la vida, y Sara tendrá un hijo.Génesis 18:14 (Reina-Valera 1909)

📖 La Biblia en un año (opcional)

Lectura de hoy: Éxodo 25–27

Leer toda la Biblia en un año: hazlo cuando tengas tiempo de sobra. (Cerca del Día 38 de 365 — Dios entrega el diseño del tabernáculo, el lugar donde habitará con su pueblo.)

Lo esencial

Dios le había hecho a Abraham y a Sara una promesa enorme: un hijo, una familia, una nación entera. Pero los años pasaban —diez años, veinte, veinticinco— y el bebé no llegaba. Sara envejeció, mucho más allá de la edad en que una mujer puede tener hijos. Desde donde ellos estaban, la promesa parecía imposible. Y entonces la Biblia lo dice de una manera tan sencilla y tan hermosa: "Y visitó Jehová á Sara, como había dicho, é hizo Jehová con Sara como había hablado" (). Justo en el tiempo que Dios había señalado, nació el bebé. Lo llamaron Isaac, que significa "risa", porque Dios convirtió su larga espera en gozo.

Fíjate en lo que repite el versículo: Dios hizo "como había dicho… como había hablado". Nuestro Dios no es un Dios que hace grandes promesas y luego las olvida. Él lo dice, y lo hace —siempre, justo a tiempo—. Isaac no nació porque Abraham y Sara fueran lo bastante fuertes, ni lo bastante jóvenes, ni lo bastante buenos. Nació porque Dios es fiel. Esa es la clase de Dios que tenemos. Cuando Él habla una promesa sobre tu vida, puedes edificar tu vida entera sobre ella, aunque la espera se sienta larga.

Alrededor de la mesa

Pequeños 3–6

Dios les prometió un bebé a Abraham y a Sara, ¡y aun cuando ellos llegaron a ser muy, muy viejitos, Dios cumplió su promesa! El nombre del bebé significa "risa".

Hagámoslo: Da tu risa más grande y más alegre —"¡Ja, ja, ja!"— ¡porque Dios cumple sus promesas!

Medianos 7–9

Abraham y Sara esperaron unos 25 años por el bebé que Dios había prometido. Dios cumplió en el momento exacto.

Conversemos: ¿Hay algo que ahora mismo te cuesta esperar? ¿Cómo te ayuda la historia de Isaac a confiarle eso a Dios?

Mayores 10–13

dice que Dios hizo "como había dicho". Sus promesas no caducan, y su tiempo nunca llega tarde.

Profundicemos: ¿Por qué crees que Dios dejó que Abraham y Sara esperaran tanto en lugar de darles a Isaac de inmediato?

💬 Para conversar

¿Cuál es la espera más larga que has tenido por algo que de verdad querías? ¿Valió la pena esperar?

🛡️ Defendamos la fe

¿Cómo sabemos que esto realmente sucedió? Isaac fue una persona real, con nombre, cuya línea familiar podemos seguir a lo largo de toda la Biblia —directamente hasta Jesús ()—. Las leyendas inventadas no guardan registros familiares cuidadosos; la verdadera historia de Dios sí lo hace.

Para papá · Para profundizar

Aquí hay una lección tierna para el padre que siente que va atrasado: atrasado en paciencia, en oración, en llegar a ser el hombre que esperaba ser. Dios no le dio a Isaac cuando Abraham se lo ganó; se lo dio en "el tiempo señalado" (), por pura gracia. La vida cristiana avanza con el mismo combustible. Tu hogar no avanza porque al fin te volviste lo bastante fuerte; avanza porque Dios es fiel a su Palabra. Guía esta noche no desde la ansiedad por lo lento que se siente el crecimiento, sino desde la confianza de que el Dios que cumplió su palabra a un hombre de cien años sigue cumpliendo la suya hoy. Siembra la semilla de su promesa en tus hijos y confía en el tiempo señalado.

Inspirado en: Tony Evans, Tony Evans' Book of Illustrations.

Oremos juntos

"Padre, gracias porque siempre cumples tus promesas, justo a tiempo. Cuando nos toca esperar, ayúdanos a confiar en que no nos has olvidado. Convierte nuestra espera en risa, como lo hiciste por Sara. En el nombre de Jesús, amén."

Llévalo contigo

Dios lo dice, y Dios lo hace: nunca llega tarde a una sola promesa.