Contarles la historia a nuestros hijos
Mes 3: El gran rescate · Amar a los demás
Lectura de hoy
Leamos juntos: Éxodo 12:24-27
24 Y guardaréis esto por estatuto para vosotros y para vuestros hijos para siempre. 25 Y será, cuando habréis entrado en la tierra que Jehová os dará, como tiene hablado, que guardaréis este rito. 26 Y cuando os dijeren vuestros hijos: ¿Qué rito es este vuestro? 27 Vosotros responderéis: Es la víctima de la Pascua de Jehová, el cual pasó las casas de los hijos de Israel en Egipto, cuando hirió á los Egipcios, y libró nuestras casas. Entonces el pueblo se inclinó y adoró.
Versículo para memorizar
“Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre, y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad, cuando heriré la tierra de Egipto.”— Éxodo 12:13 (Reina-Valera 1909)
📖 La Biblia en un año (opcional)
Lectura de hoy: Deuteronomio 8–10
Leer toda la Biblia en un año: hazlo cuando tengas tiempo de sobra.Lo esencial
En la misma noche del rescate, Dios ya estaba pensando en la próxima generación. Les dijo a las familias que celebraran la Pascua cada año, y añadió: "Cuando os dijeren vuestros hijos: ¿Qué rito es este vuestro?, vosotros responderéis: Es la víctima de la Pascua de Jehová…". ¿Lo notaste? Dios sabía de antemano que los hijos harían preguntas, y dispuso que los padres tuvieran lista la respuesta. El rescate de Egipto nunca fue pensado como un secreto guardado por quienes lo vivieron. Estaba hecho para ser contado, alrededor de las mesas, año tras año, a niños que ni siquiera habían nacido.
Esta es una de las cosas más amorosas que una familia puede hacer: pasar las buenas nuevas de mano en mano. Los israelitas amaron a sus hijos contándoles la historia del rescate de Dios, una y otra vez, hasta que esos hijos pudieran contársela a sus hijos. Nosotros podemos hacer exactamente lo mismo, solo que nuestra historia es aún más grande, porque conocemos al verdadero Cordero al que la Pascua señalaba. Amar a los demás no siempre significa gestos grandiosos; a veces es simplemente tomarse el tiempo para decir: "Déjame contarte lo que Dios ha hecho". Cuando contamos la historia, no solo compartimos información: le entregamos a la próxima generación lo más importante que jamás recibirán.
Alrededor de la mesa
Dios quería que los papás y las mamás les contaran a sus hijos la historia del rescate una y otra vez. ¡Ahora tú también la conoces!
Hagámoslo: Por turnos, cuenten una parte de la historia de la Pascua con sus propias palabras. ¡Aplaudan a cada narrador!
Dios sabía que los niños preguntarían "¿qué significa esto?", y preparó a los padres para responder.
Conversemos: ¿Quién es alguien menor que tú a quien podrías contarle de Jesús, el verdadero Cordero de la Pascua?
La fe está hecha para transmitirse a propósito, de generación en generación. No eres solo quien recibe la historia: eres un futuro narrador de ella.
Profundicemos: ¿Cómo podrías ayudar a un hermano menor, a un primo o a un amigo a entender lo que Jesús hizo por ellos?
💬 Para conversar
¿Cuál es una historia familiar (sobre la abuela, o sobre el día en que naciste) que te encanta escuchar una y otra vez?— ¡Dios quiere que la historia del rescate se cuente así, para nunca olvidarla!
🛡️ Defendamos la fe
¿Cómo ha sobrevivido la historia de la Biblia a través de miles de años? En gran parte porque Dios mismo dejó el mandato de contarla: de padres a hijos, generación tras generación. Esa fiel transmisión, junto con cuidadosos registros escritos, es una de las razones por las que el relato llega hasta nosotros tan bien conservado ().
Para papá · Para profundizar
La fe siempre está a una generación de perderse, y la estrategia de Dios contra eso no es principalmente el programa de la iglesia, sino el padre en casa. pone la tarea de enseñar directamente sobre tus hombros: "vosotros responderéis…". Las investigaciones sobre la fe que perdura confirman lo que la Escritura ya daba por sentado: el factor más importante para que los hijos conserven la fe son padres que hablan de ella con naturalidad y a menudo, no solo los domingos. No necesitas un título de seminario; necesitas seguir contando la historia. El devocional de esta noche es la tarea. No la subestimes. Las ranas, la sangre y la puerta abierta quedarán grabadas en la memoria de tus hijos mucho más de lo que imaginas, y un día ellos también las contarán.
Inspirado en: Sam Rainer, on parents as the primary disciplers of their children.
Oremos juntos
"Padre, gracias por una familia que puede contar junta tu historia del rescate. Ayúdanos a no guardarla nunca como un secreto, sino a transmitirla con gozo a quienes vienen después de nosotros. Haznos fieles narradores de lo que tú has hecho. En el nombre de Jesús, amén."
La historia del rescate de Dios está hecha para contarse, y a mí me toca entregársela a la próxima persona que la necesite.