A Daily DiscipleFormando discípulos en el hogar
Volumen 1 · Día 97 de 365

La paz os dejo

Mes 4: Andar en el Espíritu · Adoración en familia

⏱ ≈ 13 min juntos

Lectura de hoy

Leamos juntos: Juan 14:27

27 La paz os dejo, mi paz os doy: no como el mundo la da, yo os la doy. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.

Versículo para memorizar

Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:Juan 14:16 (Reina-Valera 1909)

📖 La Biblia en un año (opcional)

Lectura de hoy: Rut 1–4

Leer toda la Biblia en un año: hazlo cuando tengas tiempo de sobra. (Cerca del Día 97 de 365 — una historia de redención hermosa y serena en medio de días oscuros.)

Lo esencial

Cerramos esta semana en el mismo lugar donde Jesús lo hizo, con uno de los versículos más reconfortantes de toda la Biblia: "La paz os dejo, mi paz os doy; no como el mundo la da, yo os la doy. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo" (). El mundo reparte una paz frágil, una paz que solo aparece cuando nada anda mal, cuando el examen salió bien y todos se llevan bien. Pero Jesús da una paz distinta, su paz, que se mantiene firme aun cuando la vida se pone difícil. Él pronunció estas mismas palabras la noche antes de morir —a pocas horas de la cruz— y aun así habló de paz. Eso nos enseña que su paz no depende de circunstancias tranquilas; descansa sobre una Persona.

¿Y cómo llega esa paz hasta nosotros? Por medio del Ayudador que él acababa de prometer. El Espíritu Santo trae al corazón la propia paz de Cristo y la hace crecer como un fruto (). Por eso hoy adoramos: levantamos el corazón con gratitud y alabanza al Dios que nos dio al Ayudador, quien vive en nosotros, nos enseña, nos recuerda y nos sostiene con su paz. Adorar es, sencillamente, volver la atención de toda la familia hacia cuán bueno es Dios. Cuando los corazones turbados y temerosos miran hacia arriba y recuerdan quién vive dentro de ellos, el miedo pierde su fuerza y la paz se asienta. Terminemos la semana cantando, dando gracias y descansando en Aquel que dijo: "No se turbe vuestro corazón."

Alrededor de la mesa

Pequeños 3–6

Jesús nos da una paz especial, bien profunda, aun cuando las cosas dan miedo. Él dice: "¡No tengas miedo!"

Hagámoslo: Respiremos despacio juntos y digamos en voz alta: "Jesús, gracias por tu paz."

Medianos 7–9

La paz del mundo se desvanece cuando algo sale mal; la paz de Jesús permanece porque descansa en él, no en que nuestro día salga perfecto.

Conversemos: ¿Qué cosa te da miedo? ¿Cómo podría traerte paz recordar que el Ayudador vive dentro de ti?

Mayores 10–13

Jesús habló de paz la noche antes de la cruz (), prueba de que su paz no depende de las circunstancias. El Espíritu es quien la entrega ().

Profundicemos: ¿Cuál es la diferencia entre "estar tranquilo porque nada anda mal" y "tener paz porque Dios está cerca"?

💬 Para conversar

¿Cuál es el lugar más lleno de paz que se te ocurre? (La paz de Jesús puede estar con nosotros aun cuando estemos lejos de ese lugar, porque él vive dentro de nosotros adondequiera que vayamos.) Momento de adoración en familia: Canten juntos una canción favorita (prueben "Estoy bien con mi Dios" o un coro que todos conozcan), y que cada persona mencione una cosa por la que está agradecida del Espíritu Santo esta semana.

🛡️ Defendamos la fe

¿Cómo puede Jesús prometer paz en un mundo tan turbado? Porque su paz no es un simple deseo: está cimentada en su resurrección y en su Espíritu que vive en nosotros, ambas cosas presenciadas y registradas por personas que apostaron su vida en ello. Una paz que sostuvo firmes a los mártires en el momento mismo de la muerte no es una ilusión.

Para papá · Para profundizar

Lo más difícil de guiar en este versículo es el mandato que esconde dentro: "No se turbe vuestro corazón." Jesús le habla a la voluntad; la paz es, en parte, la decisión de fijar el corazón en él en lugar de dejar que el miedo corra suelto. Como líder de la adoración en tu hogar, tú marcas la temperatura emocional de la casa; tus hijos leen tu rostro antes de oír tus palabras. Cuando llevas una paz visible en una semana estresante, estás predicando más fuerte que cualquier explicación. Pero no puedes fingirla ni fabricarla a pura fuerza de voluntad; es fruto que el Espíritu hace crecer. Así que el camino es el mismo que has estado enseñando toda la semana: pide ser lleno, permanece en Cristo y deja que su paz te asiente primero a ti. Un padre en paz es un sermón que tus hijos nunca olvidarán.

Inspirado en: Tony Evans, The Power of God's Names; Sam Storms, Understanding Spiritual Gifts.

Oremos juntos

"Señor Jesús, gracias por dejarnos tu paz y por darnos tu Espíritu para llevarla. Cuando nuestro corazón esté turbado o con miedo, recuérdanos que tú vives en nosotros y que eres bueno. Te adoramos como familia. En el nombre de Jesús, amén."

Llévalo contigo

Jesús me dejó su propia paz; no la que necesita que todo salga bien, sino la que se sostiene cuando no sale.