Jesús nos enseña a orar
Mes 4: El Maestro (Parte 1) · Historia bíblica
Lectura de hoy
Leamos juntos: Mateo 6:5-8
5 Y cuando oras, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en las sinagogas, y en los cantones de las calles en pie, para ser vistos de los hombres: de cierto os digo, que ya tienen su pago. 6 Mas tú, cuando oras, éntrate en tu cámara, y cerrada tu puerta, ora á tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en secreto, te recompensará en público. 7 Y orando, no seáis prolijos, como los Gentiles; que piensan que por su parlería serán oídos. 8 No os hagáis, pues, semejantes á ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.
Versículo para memorizar
“Vosotros pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.”— Mateo 6:9 (Reina-Valera 1909)
📖 La Biblia en un año (opcional)
Lectura de hoy: 1 Crónicas 25-27
Leer toda la Biblia en un año: hazlo cuando tengas tiempo de sobra. (Cerca del Día 112 de 365 — David organiza a los músicos y a los porteros para la adoración.)Lo esencial
Todavía en aquella ladera, Jesús pasa de cómo vivimos a cómo oramos. Y comienza con una advertencia que seguramente sorprendió a la multitud: hay personas que oran para ser vistas. En los días de Jesús, algunos se paraban en las esquinas concurridas y hacían oraciones largas y en voz alta para que todos notaran lo santos que parecían. Jesús dice que ellos ya tienen toda la recompensa que recibirán: los aplausos de la gente. En cambio, dice, entra en tu cuarto, cierra la puerta y habla con tu Padre que está en lo secreto. La oración no es un espectáculo para el público; es un hijo que se sube al regazo de un Padre que de verdad está allí.
Luego Jesús dice algo maravillosamente liberador: no amontones palabras vacías y repetidas como si Dios fuera duro de oído o difícil de convencer, "porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis". Detente y siente el peso de eso. No oramos para informar a Dios ni para impresionarlo. Él ya sabe, y ya nos ama. Entonces, ¿para qué orar? Porque Él es nuestro Padre, y un buen Padre se deleita en escuchar la voz de sus hijos. Toda esta semana, Jesús nos va a entregar la oración más sencilla y más profunda que jamás se haya pronunciado; pero primero despeja las ideas equivocadas para que podamos acercarnos con corazones sinceros y abiertos.
Alrededor de la mesa
Cuando oramos, estamos hablando con Dios como un hijo le habla a un papá que lo ama. ¡No tenemos que usar palabras grandes ni elegantes; solo le hablamos!
Hagámoslo: Susurremos ahora mismo una oración pequeñita: "Hola, Dios. Gracias por amarme."
Jesús dice que no oramos para presumir ni para usar muchas palabras. Dios ya sabe lo que necesitamos antes de que pidamos.
Conversemos: Si Dios ya sabe lo que necesitamos, ¿por qué crees que igual quiere que oremos?
Jesús contrasta la oración como espectáculo con la oración como relación: el lugar secreto, el Padre que está en lo escondido, el corazón por encima de las palabras.
Profundicemos: ¿Alguna vez has orado para sonar impresionante en lugar de conectarte de verdad con Dios? ¿Qué cambiaría si oraras únicamente para tu Padre?
💬 Para conversar
¿Qué es algo que le dirías a tu papá aunque nadie más estuviera escuchando?— Esa es la clase de conversación sincera que Dios también quiere de nosotros.
🛡️ Defendamos la fe
Jesús da por sentado que la oración funciona: que existe un Dios real y personal que escucha. Un universo de azar sin mente no puede oírte; solo un Hacedor personal puede hacerlo. El hecho de que en todas partes los seres humanos extiendan sus manos en oración señala a un Dios que nos hizo para conocerlo. Estad siempre listos para dar razón de la esperanza que hay en vosotros ().
Para papá · Para profundizar
Fíjate en lo que Jesús ataca primero: no la falta de oración, sino la oración ostentosa. La amenaza más mortal para tu vida de oración quizá no sea el descuido, sino la actuación: orar para ser escuchado por tu esposa, tus hijos o el grupo pequeño, en lugar de por tu Padre. Jesús receta una cura: la puerta cerrada y el lugar secreto. Un hombre que solo ora en voz alta delante de otros, y nunca a solas donde nadie puede aplaudir, todavía no ha aprendido a orar. Antes de guiar a tu familia esta semana, pregúntate cuándo fue la última vez que te encontraste con Dios donde nadie podía verte. El padre que ora en secreto guiará con una profundidad que ninguna elocuencia pública puede fingir.
Inspirado en: D.A. Carson, A Call to Spiritual Reformation.
Oremos juntos
"Padre, gracias porque no tenemos que actuar ni impresionarte: tú ya nos conoces y nos amas. Enseña a nuestra familia a orar con sinceridad, desde el corazón, hacia ti. En el nombre de Jesús, amén."
La oración no es un espectáculo: es un hijo hablando con un Padre que ya lo ama.