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La Biblia en un año (opcional)

Seguir a Jesús · Volumen 2

Salmos 9-11

Día 150 de 365 · Reina-Valera 1909

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Salmo 9 · 1/3
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Salmo 9

1Al Músico principal: sobre Muth-labben: Salmo de David. TE alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón; contaré todas tus maravillas.

2Alegraréme y regocijaréme en ti: cantaré á tu nombre, oh Altísimo;

3Por haber sido mis enemigos vueltos atrás: caerán y perecerán delante de ti.

4Porque has hecho mi juicio y mi causa: sentástete en silla juzgando justicia.

5Reprendiste gentes, destruiste al malo, raíste el nombre de ellos para siempre jamás.

6Oh enemigo, acabados son para siempre los asolamientos; y las ciudades que derribaste, su memoria pereció con ellas.

7Mas Jehová permanecerá para siempre: dispuesto ha su trono para juicio.

8Y él juzgará el mundo con justicia; y juzgará los pueblos con rectitud.

9Y será Jehová refugio al pobre, refugio para el tiempo de angustia.

10Y en ti confiarán los que conocen tu nombre; por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste á los que te buscaron.

11Cantad á Jehová, que habita en Sión: noticiad en los pueblos sus obras.

12Porque demandando la sangre se acordó de ellos: no se olvidó del clamor de los pobres.

13Ten misericordia de mí, Jehová: mira mi aflicción que padezco de los que me aborrecen, tú que me levantas de las puertas de la muerte;

14Porque cuente yo todas tus alabanzas en las puertas de la hija de Sión, y me goce en tu salud.

15Hundiéronse las gentes en la fosa que hicieron; en la red que escondieron fué tomado su pie.

16Jehová fué conocido en el juicio que hizo; en la obra de sus manos fué enlazado el malo. (Higaion. Selah.)

17Los malos serán trasladados al infierno, todas las gentes que se olvidan de Dios.

18Porque no para siempre será olvidado el pobre; ni la esperanza de los pobres perecerá perpetuamente.

19Levántate, oh Jehová; no se fortalezca el hombre; sean juzgadas las gentes delante de ti.

20Pon, oh Jehová, temor en ellos: conozcan las gentes que son no más que hombres. (Selah.)

Salmo 10

1¿POR qué estás lejos, oh Jehová, y te escondes en el tiempo de la tribulación?

2Con arrogancia el malo persigue al pobre: serán cogidos en los artificios que han ideado.

3Por cuanto se alaba el malo del deseo de su alma, y bendice al codicioso, á quien Jehová aborrece.

4El malo, por la altivez de su rostro, no busca á Dios: no hay Dios en todos sus pensamientos.

5Sus caminos son viciosos en todo tiempo: tus juicios los tiene muy lejos de su vista: echa bocanadas en orden á todos sus enemigos.

6Dice en su corazón: No seré movido en ningún tiempo, ni jamás me alcanzará el infortunio.

7Llena está su boca de maldición, y de engaños y fraude: debajo de su lengua, vejación y maldad.

8Está en las guaridas de las aldeas: en los escondrijos mata al inocente: sus ojos están acechando al pobre.

9Acecha en oculto, como el león desde su cama: acecha para arrebatar al pobre: arrebata al pobre trayéndolo á su red.

10Encógese, agáchase, y caen en sus fuerzas muchos desdichados.

11Dice en su corazón: Dios está olvidado, ha encubierto su rostro; nunca lo verá.

12Levántate, oh Jehová Dios, alza tu mano, no te olvides de los pobres.

13¿Por qué irrita el malo á Dios? En su corazón ha dicho que no lo inquirirás.

14Tú lo tienes visto: porque tú miras el trabajo, y la vejación, para vengarle por tu mano: á ti se acoge el pobre, tú eres el amparo del huérfano.

15Quebranta el brazo del malo: del maligno buscarás su maldad, hasta que ninguna halles.

16Jehová, Rey eterno y perpetuo; de su tierra fueron destruídas las gentes.

17El deseo de los humildes oíste, oh Jehová: tú dispones su corazón, y haces atento tu oído;

18Para juzgar al huérfano y al pobre, á fin de que no vuelva más á hacer violencia el hombre de la tierra.

Salmo 11

1Al Músico principal: Salmo de David. EN Jehová he confiado; ¿cómo decís á mi alma: Escapa al monte cual ave?

2Porque he aquí, los malos flecharon el arco, apercibieron sus saetas sobre la cuerda, para asaetear en oculto á los rectos de corazón.

3Si fueren destruídos los fundamentos, ¿qué ha de hacer el justo?

4Jehová en el templo de su santidad: la silla de Jehová está en el cielo: sus ojos ven, sus párpados examinan á los hijos de los hombres.

5Jehová prueba al justo; empero al malo y al que ama la violencia, su alma aborrece.

6Sobre los malos lloverá lazos; fuego y azufre, con vientos de torbellinos, será la porción del cáliz de ellos.

7Porque el justo Jehová ama la justicia: al recto mirará su rostro.

Traducción: Reina-Valera 1909