La Biblia en un año (opcional)
Seguir a Jesús · Volumen 2
Salmos 123-125
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Salmo 123
1Cántico gradual. A TI que habitas en los cielos, alcé mis ojos.
2He aquí como los ojos de los siervos miran á la mano de sus señores, y como los ojos de la sierva á la mano de su señora; así nuestros ojos miran á Jehová nuestro Dios, hasta que haya misericordia de nosotros.
3Ten misericordia de nosotros, oh Jehová, ten misericordia de nosotros; porque estamos muy hartos de menosprecio.
4Muy harta está nuestra alma del escarnio de los holgados, y del menosprecio de los soberbios.
Salmo 124
1Cántico gradual: de David. A NO haber estado Jehová por nosotros, diga ahora Israel;
2A no haber estado Jehová por nosotros, cuando se levantaron contra nosotros los hombres,
3Vivos nos habrían entonces tragado, cuando se encendió su furor en nosotros.
4Entonces nos habrían inundado las aguas; sobre nuestra alma hubiera pasado el torrente:
5Hubieran entonces pasado sobre nuestra alma las aguas soberbias.
6Bendito Jehová, que no nos dió por presa á sus dientes.
7Nuestra alma escapó cual ave del lazo de los cazadores: quebróse el lazo, y escapamos nosotros.
8Nuestro socorro es en el nombre de Jehová, que hizo el cielo y la tierra.
Salmo 125
1Cántico gradual. LOS que confían en Jehová son como el monte de Sión, que no deslizará: estará para siempre.
2Como Jerusalem tiene montes alrededor de ella, así Jehová alrededor de su pueblo desde ahora y para siempre.
3Porque no reposará la vara de la impiedad sobre la suerte de los justos; porque no extiendan los justos sus manos á la iniquidad.
4Haz bien, oh Jehová, á los buenos, y á los que son rectos en sus corazones.
5Mas á los que se apartan tras sus perversidades, Jehová los llevará con los que obran iniquidad: y paz sea sobre Israel.
Traducción: Reina-Valera 1909