A Daily DiscipleFormando discípulos en el hogar
Volumen 2 · Día 199 de 365

El Espíritu es el que da vida

Mes 7: El Hacedor de milagros · Andar en el Espíritu

⏱ ≈ 13 min juntos

Lectura de hoy

Leamos juntos: Juan 6:63 y Juan 7:37-39

63 El espíritu es el que da vida; la carne nada aprovecha: las palabras que yo os he hablado, son espíritu, y son vida. — Juan 6:63
37 Mas en el postrer día grande de la fiesta, Jesús se ponía en pie y clamaba, diciendo: Si alguno tiene sed, venga á mí y beba. 38 El que cree en mí, como dice la Escritura, ríos de agua viva correrán de su vientre. 39 (Y esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él: pues aun no había venido el Espíritu Santo; porque Jesús no estaba aún glorificado.) — Juan 7:37-39

Versículo para memorizar

Y Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida: el que á mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.Juan 6:35 (Reina-Valera 1909)

📖 La Biblia en un año (opcional)

Lectura de hoy: Proverbios 18-21

Leer toda la Biblia en un año: hazlo cuando tengas tiempo de sobra. ("El nombre de Jehová es torre fuerte" — Proverbios 18 nos recuerda dónde está el lugar seguro.)

Lo esencial

Después del sermón sobre el pan de vida, muchos en la multitud murmuraron: las palabras de Jesús les parecían demasiado duras, demasiado extrañas. Por eso Él les mostró de dónde viene la verdadera vida: "El espíritu es el que da vida; la carne nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado, son espíritu y son vida." El pan alimenta el cuerpo, pero no puede poner vida en un corazón muerto. Solo el Espíritu Santo puede hacer eso. Poco después, en una gran fiesta, Jesús se puso en pie y clamó: "Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, ríos de agua viva correrán de su vientre." Y Juan nos lo explica con toda claridad: "esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él".

Aquí está la hermosa conexión. Ayer dijimos que Jesús sacia nuestra hambre más profunda; hoy nos dice cómo esa satisfacción cobra vida dentro de nosotros: por el Espíritu Santo derramado en los corazones que creen. Fíjate en que la invitación es de par en par: "Si alguno tiene sed… venga." Nadie queda fuera. La condición es sencillamente tener sed y fe: ven, y bebe. Y el resultado no es un hilito diminuto, sino ríos de agua viva que fluyen hacia afuera de nosotros para bendecir a otros. Esta es la vida llena del Espíritu que Jesús prometió y derramó en Pentecostés. Él no quiere que su pueblo ande con el tanque vacío, aferrado a su fe con los nudillos blancos. Nos quiere llenos, refrescados y rebosantes. Si hoy tienes sed, eres exactamente la clase de persona a la que Jesús está llamando. Ven y bebe.

Alrededor de la mesa

Pequeños 4–7

Cuando tienes sed, bebes agua. ¡Jesús da un "agua viva" muy especial —el Espíritu Santo— para llenar nuestros corazones!

Hagámoslo: Demos un sorbo de agua y digamos: "¡Jesús, llena mi corazón con tu Espíritu!"

Medianos 8–10

Jesús dijo que ríos de agua viva fluirían hacia afuera de nosotros. Cuando el Espíritu nos llena, ¿quién más recibe bendición?

Conversemos: ¿Cómo se ve que la bondad o el gozo "fluyan hacia afuera" de ti hacia tu hermano, tu hermana o un amigo?

Mayores 11–14

Jesús dice: "El espíritu es el que da vida; la carne nada aprovecha." No podemos darnos vida espiritual a nosotros mismos esforzándonos más: hace falta el Espíritu Santo.

Profundicemos: ¿Cuál es la diferencia entre obedecer a Dios a pura fuerza de voluntad y ser lleno y llevado por su Espíritu? ¿Cuál de las dos te describe últimamente?

💬 Para conversar

¿Cuál es la mejor sensación al tomar una bebida bien fría después de haber tenido mucha sed?Jesús dice que venir a Él es aún mejor que eso, para tu alma.

🛡️ Defendamos la fe

Jesús invitó abiertamente a "cualquiera" que tuviera sed a venir y beber: una oferta sin letras pequeñas y sin favoritos. Esa invitación de par en par es justo lo que esperaríamos de un Salvador que, como dice la Escritura, "no quiere que ninguno perezca" ().

Para papá · Para profundizar

"Si alguno tiene sed" es una de las frases más llenas de gracia en los Evangelios, y choca de frente con la idea de que Dios solo abre la puerta a unos pocos elegidos de antemano. Jesús se pone en pie y clama la invitación en público: está ofreciéndose de verdad a todos los que quieran venir. El Espíritu que aquí prometió fue derramado en Pentecostés y sigue dándose a quienes lo piden (); este es el corazón de la vida llena del Espíritu a la que estamos llamados a guiar a nuestras familias. Pero fíjate en el orden: la sed va primero. La plenitud espiritual no es para el autosuficiente; es para el sediento. Padre, lo más útil que puedes modelar esta semana tal vez no sea tu fortaleza, sino tu sed: dejar que tus hijos te vean venir a Jesús con las manos vacías y pedirle que te llene de nuevo. Los ríos no fluyen de un hombre que finge estar lleno. Fluyen de aquel que sigue volviendo a beber.

Inspirado en: Gordon Fee, God's Empowering Presence.

Oremos juntos

"Señor Jesús, tenemos sed, y venimos a ti. Llénanos con tu Espíritu Santo hasta que ríos de agua viva fluyan de nosotros para bendecir a las personas que nos rodean. No podemos darnos vida a nosotros mismos; solo tu Espíritu puede hacerlo. Llénanos de nuevo hoy. En el nombre de Jesús, amén."

Llévalo contigo

El Espíritu es el que da vida, así que vengo sediento a Jesús y dejo que me llene hasta rebosar.