Bendito el Señor que nos ha visitado
Mes 1: El Verbo se hizo carne · Adoración en familia
Lectura de hoy
Leamos juntos: Lucas 1:68–75
68 Bendito el Señor Dios de Israel, que ha visitado y hecho redención á su pueblo, 69 Y nos alzó un cuerno de salvación en la casa de David su siervo, 70 Como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio: 71 Salvación de nuestros enemigos, y de mano de todos los que nos aborrecieron; 72 Para hacer misericordia con nuestros padres, y acordándose de su santo pacto; 73 Del juramento que juró á Abraham nuestro padre, que nos había de dar, 74 Que sin temor librados de nuestros enemigos, le serviríamos 75 En santidad y en justicia delante de él, todos los días nuestros.
Versículo para memorizar
“Y parirá un hijo, y llamarás su nombre JESUS, porque él salvará á su pueblo de sus pecados.”— Mateo 1:21 (Reina-Valera 1909)
📖 La Biblia en un año (opcional)
Lectura de hoy: Éxodo 16–19
Leer toda la Biblia en un año: hazlo cuando tengas tiempo de sobra. (Cerca del Día 21 de 365 — Dios provee maná y agua, y se encuentra con su pueblo en el monte Sinaí. Ha venido a visitarnos para salvarnos.)Lo esencial
Hemos llegado al final de nuestra tercera semana, y hoy toca adorar. El cántico de Zacarías, lleno del Espíritu, comienza con un grito que recoge todo lo que hemos aprendido: "Bendito el Señor Dios de Israel, que ha visitado y hecho redención á su pueblo" (). Detente en esa palabra: visitar. El Dios del universo entero no nos mandó un recado ni nos saludó desde lejos. Él vino. Nos visitó en la persona de Jesús para rescatarnos, tal como el ángel le dijo a José: un Salvador cuyo nombre significa "el Señor salva", que salvaría a su pueblo de sus pecados. Zacarías sigue recordando las antiguas promesas de Dios —a Abraham, a David— y celebra que Dios ha cumplido cada una de ellas. Siempre lo hace.
Por eso nos reunimos como familia para adorar: porque Dios lo merece. La adoración no es un espectáculo, ni se reduce a cantar; es nuestro corazón respondiéndole a un Dios que se ha acercado y ha cumplido su palabra. Mira la meta que Zacarías menciona al final de nuestra lectura: que nosotros, "siendo librados de nuestros enemigos, le sirvamos sin temor… en santidad y en justicia… todos nuestros días" (). A esa vida nos está llamando Dios como familia: salvados por Jesús, libres del temor y sirviéndole con alegría, juntos. Así que esta noche levantamos la voz y el corazón y se lo decimos a Él: Bendito el Señor, que nos visitó y nos redimió.
Alrededor de la mesa
¡Dios vino a visitarnos! Envió a Jesús para estar con nosotros y salvarnos. ¡Esa es la mejor noticia! Así que pongámonos felices y démosle gracias.
Hagámoslo: Levantemos las manos y gritemos todos juntos: "¡Bendito el Señor! ¡Gracias, Jesús!" Cantemos una canción de adoración favorita.
Zacarías alabó a Dios por cumplir sus promesas, todas y cada una. Adorar es decirle gracias a un Dios que vino por nosotros.
Conversemos: Demos la vuelta a la mesa: que cada uno nombre algo que Dios ha hecho por nuestra familia y por lo que quiere darle gracias esta noche.
Adorar es la respuesta del corazón ante quién es Dios y lo que ha hecho. Zacarías dice que Dios nos salvó para que "le sirviéramos sin temor… todos nuestros días".
Profundicemos: Saber que Dios cumplió sus promesas antiguas, ¿cómo te da confianza de que cumplirá las promesas que te ha hecho a ti? Escoge una promesa para aferrarte a ella esta semana.
💬 Para conversar
¿Cuál ha sido la visita más emocionante que ha recibido nuestra familia: alguien especial que llegó a nuestra puerta?— Dios hizo algo muchísimo mayor: visitó al mundo entero en Jesús para salvarnos.
🛡️ Defendamos la fe
¿Por qué confiar en que Dios cumple su palabra? Porque ya lo hizo, una y otra vez. Zacarías alabó a Dios por cumplir promesas hechas siglos antes a Abraham y a David, y la llegada de Jesús lo comprobó. Un Dios con semejante historial de promesas cumplidas es un Dios al que le puedes confiar tu vida entera ().
Para papá · Para profundizar
La adoración en familia es el motor silencioso de un hogar que hace discípulos, y acabas de guiarla durante tres semanas completas: bien hecho. Esta noche, deja que la adoración fluya sin prisa. Resiste la tentación de convertirla en otra lección; la meta del ritmo de Adoración en familia es levantar los ojos de la familia de sí misma y ponerlos en la grandeza de Dios. Zacarías te da el modelo: repasa lo que Dios ha hecho (nos visitó, nos redimió, cumplió sus promesas) y luego responde. Deja espacio para la alabanza de verdad: canten, den gracias en voz alta, oren juntos, y quizá deja que cada hijo le devuelva a Dios una sola frase. Y considéralo también tu propio examen: lo más formativo que tus hijos heredarán no es tu conocimiento, sino tu deleite en Dios. Ellos adorarán de la manera en que te ven adorar. Así que canta aunque desafines, y deja que vean a un padre genuinamente feliz de que el Señor se acercó para salvarlo.
Inspirado en: Donald Whitney, Family Worship.
Oremos juntos
"¡Bendito seas, Señor, porque nos has visitado y nos has redimido en Jesús! Gracias por cumplir cada promesa. Libra a nuestra familia del temor, y ayúdanos a servirte con alegría todos los días de nuestra vida. Te adoramos. En el nombre de Jesús, amén."
Bendito el Señor: no se quedó lejos; nos visitó en Jesús para salvarnos.