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La Biblia en un año (opcional)

Seguir a Jesús · Volumen 2

Mateo 14-16

Día 290 de 365 · Reina-Valera 1909

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Mateo 14

1EN aquel tiempo Herodes el tetrarca oyó la fama de Jesús,

2Y dijo á sus criados: Este es Juan el Bautista: él ha resucitado de los muertos, y por eso virtudes obran en él.

3Porque Herodes había prendido á Juan, y le había aprisionado y puesto en la cárcel, por causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano;

4Porque Juan le decía: No te es lícito tenerla.

5Y quería matarle, mas temía al pueblo; porque le tenían como á profeta.

6Mas celebrándose el día del nacimiento de Herodes, la hija de Herodías danzó en medio, y agradó á Herodes.

7Y prometió él con juramento de darle todo lo que pidiese.

8Y ella, instruída primero de su madre, dijo: Dame aquí en un plato la cabeza de Juan el Bautista.

9Entonces el rey se entristeció; mas por el juramento, y por los que estaban juntamente á la mesa, mandó que se le diese.

10Y enviando, degolló á Juan en la cárcel.

11Y fué traída su cabeza en un plato, y dada á la muchacha; y ella la presentó á su madre.

12Entonces llegaron sus discípulos, y tomaron el cuerpo, y lo enterraron; y fueron, y dieron las nuevas á Jesús.

13Y oyéndolo Jesús, se apartó de allí en un barco á un lugar descierto, apartado: y cuando las gentes lo oyeron, le siguieron á pie de las ciudades.

14Y saliendo Jesús, vió un gran gentío, y tuvo compasión de ellos, y sanó á los que de ellos había enfermos.

15Y cuando fué la tarde del día, se llegaron á él sus discípulos, diciendo: El lugar es desierto, y el tiempo es ya pasado: despide las gentes, para que se vayan por las aldeas, y compren para sí de comer.

16Y Jesús les dijo: No tienen necesidad de irse: dadles vosotros de comer.

17Y ellos dijeron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces.

18Y él les dijo: Traédmelos acá.

19Y mandando á las gentes recostarse sobre la hierba, tomando los cinco panes y los dos peces, alzando los ojos al cielo, bendijo, y partió y dió los panes á los discípulos, y los discípulos á las gentes.

20Y comieron todos, y se hartaron; y alzaron lo que sobró de los pedazos, doce cestas llenas.

21Y los que comieron fueron como cinco mil hombres, sin las mujeres y los niños.

22Y luego Jesús hizo á sus discípulos entrar en el barco, é ir delante de él á la otra parte del lago, entre tanto que él despedía á las gentes.

23Y despedidas las gentes, subió al monte, apartado, á orar: y como fué la tarde del día, estaba allí solo.

24Y ya el barco estaba en medio de la mar, atormentado de las ondas; porque el viento era contrario.

25Mas á la cuarta vela de la noche, Jesús fué á ellos andando sobre la mar.

26Y los discípulos, viéndole andar sobre la mar, se turbaron, diciendo: Fantasma es. Y dieron voces de miedo.

27Mas luego Jesús les habló, diciendo: Confiad, yo soy; no tengáis miedo.

28Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si tú eres, manda que yo vaya á ti sobre las aguas.

29Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro del barco, andaba sobre las aguas para ir á Jesús.

30Mas viendo el viento fuerte, tuvo miedo; y comenzándose á hundir, dió voces, diciendo: Señor, sálvame.

31Y luego Jesús, extendiendo la mano, trabó de él, y le dice: Oh hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?

32Y como ellos entraron en el barco, sosegóse el viento.

33Entonces los que estaban en el barco, vinieron y le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios.

34Y llegando á la otra parte, vinieron á la tierra de Genezaret.

35Y como le conocieron los hombres de aquel lugar, enviaron por toda aquella tierra alrededor, y trajeron á él todos los enfermos;

36Y le rogaban que solamente tocasen el borde de su manto; y todos los que tocaron, quedaron sanos.

Mateo 15

1ENTONCES llegaron á Jesús ciertos escribas y Fariseos de Jerusalem, diciendo:

2¿Por qué tus discípulos traspasan la tradición de los ancianos? porque no se lavan las manos cuando comen pan.

3Y él respondiendo, les dijo: ¿Por qué también vosotros traspasáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición?

4Porque Dios mandó, diciendo: Honra al padre y á la madre, y, El que maldijere al padre ó á la madre, muera de muerte.

5Mas vosotros decís: Cualquiera que dijere al padre ó á la madre: Es ya ofrenda mía á Dios todo aquello con que pudiera valerte;

6No deberá honrar á su padre ó á su madre con socorro. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición.

7Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, diciendo:

8Este pueblo de labios me honra; mas su corazón lejos está de mí.

9Mas en vano me honran, enseñando doctrinas y mandamientos de hombres.

10Y llamando á sí las gentes, les dijo: Oid, y entended:

11No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre.

12Entonces llegándose sus discípulos, le dijeron: ¿Sabes que los Fariseos oyendo esta palabra se ofendieron?

13Mas respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada.

14Dejadlos: son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo.

15Y respondiendo Pedro, le dijo: Decláranos esta parábola.

16Y Jesús dijo: ¿Aun también vosotros sois sin entendimiento?

17¿No entendéis aún, que todo lo que entra en la boca, va al vientre, y es echado en la letrina?

18Mas lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre.

19Porque del corazón salen los malos pensamientos, muertes, adulterios, fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias.

20Estas cosas son las que contaminan al hombre: que comer con las manos por lavar no contamina al hombre.

21Y saliendo Jesús de allí, se fué á las partes de Tiro y de Sidón.

22Y he aquí una mujer Cananea, que había salido de aquellos términos, clamaba, diciéndole: Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí; mi hija es malamente atormentada del demonio.

23Mas él no le respondió palabra. Entonces llegándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despáchala, pues da voces tras nosotros.

24Y él respondiendo, dijo: No soy enviado sino á las ovejas perdidas de la casa de Israel.

25Entonces ella vino, y le adoró, diciendo: Señor, socórreme.

26Y respondiendo él, dijo: No es bien tomar el pan de los hijos, y echarlo á los perrillos.

27Y ella dijo: Sí, Señor; mas los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus señores.

28Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; sea hecho contigo como quieres. Y fué sana su hija desde aquella hora.

29Y partido Jesús de allí, vino junto al mar de Galilea: y subiendo al monte, se sentó allí.

30Y llegaron á él muchas gentes, que tenían consigo cojos, ciegos, mudos, mancos, y otros muchos enfermos: y los echaron á los pies de Jesús, y los sanó:

31De manera que se maravillaban las gentes, viendo hablar los mudos, los mancos sanos, andar los cojos, y ver los ciegos: y glorificaron al Dios de Israel.

32Y Jesús llamando á sus discípulos, dijo: Tengo lástima de la gente, que ya hace tres días que perseveran conmigo, y no tienen qué comer; y enviarlos ayunos no quiero, porque no desmayen en el camino.

33Entonces sus discípulos le dicen: ¿Dónde tenemos nosotros tantos panes en el desierto, que hartemos á tan gran compañía?

34Y Jesús les dice: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: Siete, y unos pocos pececillos.

35Y mandó á las gentes que se recostasen sobre la tierra.

36Y tomando los siete panes y los peces, haciendo gracias, partió y dió á sus discípulos; y los discípulos á la gente.

37Y comieron todos, y se hartaron: y alzaron lo que sobró de los pedazos, siete espuertas llenas.

38Y eran los que habían comido, cuatro mil hombres, sin las mujeres y los niños.

39Entonces, despedidas las gentes, subió en el barco: y vino á los términos de Magdalá.

Mateo 16

1Y LLEGÁNDOSE los Fariseos y los Saduceos para tentarle, le pedían que les mostrase señal del cielo.

2Mas él respondiendo, les dijo: Cuando es la tarde del día, decís: Sereno; porque el cielo tiene arreboles.

3Y á la mañana: Hoy tempestad; porque tiene arreboles el cielo triste. Hipócritas, que sabéis hacer diferencia en la faz del cielo; ¿y en las señales de los tiempos no podéis?

4La generación mala y adulterina demanda señal; mas señal no le será dada, sino la señal de Jonás profeta. Y dejándolos, se fué.

5Y viniendo sus discípulos de la otra parte del lago, se habían olvidado de tomar pan.

6Y Jesús les dijo: Mirad, y guardaos de la levadura de los Fariseos y de los Saduceos.

7Y ellos pensaban dentro de sí, diciendo: Esto dice porque no tomamos pan.

8Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué pensáis dentro de vosotros, hombres de poca fe, que no tomasteis pan?

9¿No entendéis aún, ni os acordáis de los cinco panes entre cinco mil hombres, y cuántos cestos alzasteis?

10¿Ni de los siete panes entre cuatro mil, y cuántas espuertas tomasteis?

11¿Cómo es que no entendéis que no por el pan os dije, que os guardaseis de la levadura de los Fariseos y de los Saduceos?

12Entonces entendieron que no les había dicho que se guardasen de la levadura de pan, sino de la doctrina de los Fariseos y de los Saduceos.

13Y viniendo Jesús á las partes de Cesarea de Filipo, preguntó á sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?

14Y ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; y otros, Elías; y otros, Jeremías, ó alguno de los profetas.

15El les dice: Y vosotros, ¿quién decís que soy?

16Y respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

17Entonces, respondiendo Jesús, le dijo: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás; porque no te lo reveló carne ni sangre, mas mi Padre que está en los cielos.

18Mas yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella.

19Y á ti daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que ligares en la tierra será ligado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.

20Entonces mandó á sus discípulos que á nadie dijesen que él era Jesús el Cristo.

21Desde aquel tiempo comenzó Jesús á declarar á sus discípulos que le convenía ir á Jerusalem, y padecer mucho de los ancianos, y de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día.

22Y Pedro, tomándolo aparte, comenzó á reprenderle, diciendo: Señor, ten compasión de ti: en ninguna manera esto te acontezca.

23Entonces él, volviéndose, dijo á Pedro: Quítate de delante de mí, Satanás; me eres escándalo; porque no entiendes lo que es de Dios sino lo que es de los hombres.

24Entonces Jesús dijo á sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese á sí mismo, y tome su cruz, y sígame.

25Porque cualquiera que quisiere salvar su vida, la perderá, y cualquiera que perdiere su vida por causa de mí, la hallará.

26Porque ¿de qué aprovecha al hombre, si granjeare todo el mundo, y perdiere su alma? O ¿qué recompensa dará el hombre por su alma?

27Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará á cada uno conforme á sus obras.

28De cierto os digo: hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del hombre viniendo en su reino.

Traducción: Reina-Valera 1909