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La Biblia en un año (opcional)

Seguir a Jesús · Volumen 2

Marcos 15-16; Lucas 1

Día 299 de 365 · Reina-Valera 1909

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Marcos 15 · 1/3
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Marcos 15

1Y LUEGO por la mañana, habiendo tenido consejo los príncipes de los sacerdotes con los ancianos, y con los escribas, y con todo el concilio, llevaron á Jesús atado, y le entregaron á Pilato.

2Y Pilato le preguntó: ¿Eres tú el Rey de los Judíos? Y respondiendo él, le dijo: Tú lo dices.

3Y los príncipes de los sacerdotes le acusaban mucho.

4Y le preguntó otra vez Pilato, diciendo: ¿No respondes algo? Mira de cuántas cosas te acusan.

5Mas Jesús ni aun con eso respondió; de modo que Pilato se maravillaba.

6Empero en el día de la fiesta les soltaba un preso, cualquiera que pidiesen.

7Y había uno, que se llamaba Barrabás, preso con sus compañeros de motín que habían hecho muerte en una revuelta.

8Y viniendo la multitud, comenzó á pedir hiciese como siempre les había hecho.

9Y Pilato les respondió, diciendo: ¿Queréis que os suelte al Rey de los Judíos?

10Porque conocía que por envidia le habían entregado los príncipes de los sacerdotes.

11Mas los príncipes de los sacerdotes incitaron á la multitud, que les soltase antes á Barrabás.

12Y respondiendo Pilato, les dice otra vez: ¿Qué pues queréis que haga del que llamáis Rey de los Judíos?

13Y ellos volvieron á dar voces: Crucifícale.

14Mas Pilato les decía: ¿Pues qué mal ha hecho? Y ellos daban más voces: Crucifícale.

15Y Pilato, queriendo satisfacer al pueblo, les soltó á Barrabás, y entregó á Jesús, después de azotarle, para que fuese crucificado.

16Entonces los soldados le llevaron dentro de la sala, es á saber, al Pretorio; y convocan toda la cohorte.

17Y le visten de púrpura; y poniéndole una corona tejida de espinas,

18Comenzaron luego á saludarle: ¡Salve, Rey de los Judíos!

19Y le herían en la cabeza con una caña, y escupían en él, y le adoraban hincadas las rodillas.

20Y cuando le hubieron escarnecido, le desnudaron la púrpura, y le vistieron sus propios vestidos, y le sacaron para crucificarle.

21Y cargaron á uno que pasaba, Simón Cireneo, padre de Alejandro y de Rufo, que venía del campo, para que llevase su cruz.

22Y le llevan al lugar de Gólgotha, que declarado quiere decir: Lugar de la Calavera.

23Y le dieron á beber vino mezclado con mirra; mas él no lo tomó.

24Y cuando le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando suertes sobre ellos, qué llevaría cada uno.

25Y era la hora de las tres cuando le crucificaron.

26Y el título escrito de su causa era: EL REY DE LOS JUDIOS.

27Y crucificaron con él dos ladrones, uno á su derecha, y el otro á su izquierda.

28Y se cumplió la Escritura, que dice: Y con los inicuos fué contado.

29Y los que pasaban le denostaban, meneando sus cabezas, y diciendo: ¡Ah! tú que derribas el templo de Dios, y en tres días lo edificas,

30Sálvate á ti mismo, y desciende de la cruz.

31Y de esta manera también los príncipes de los sacerdotes escarneciendo, decían unos á otros, con los escribas: A otros salvó, á sí mismo no se puede salvar.

32El Cristo, Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, para que veamos y creamos. También los que estaban crucificados con él le denostaban.

33Y cuando vino la hora de sexta, fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona.

34Y á la hora de nona, exclamó Jesús á gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lama sabachthani? que declarado, quiere decir: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?

35Y oyéndole unos de los que estaban allí, decían: He aquí, llama á Elías.

36Y corrió uno, y empapando una esponja en vinagre, y poniéndola en una caña, le dió á beber, diciendo: Dejad, veamos si vendrá Elías á quitarle.

37Mas Jesús, dando una grande voz, espiró.

38Entonces el velo del templo se rasgó en dos, de alto á bajo.

39Y el centurión que estaba delante de él, viendo que había espirado así clamando, dijo: Verdaderamente este hombre era el Hijo de Dios.

40Y también estaban algunas mujeres mirando de lejos; entre las cuales estaba María Magdalena, y María la madre de Jacobo el menor y de José, y Salomé;

41Las cuales, estando aún él en Galilea, le habían seguido, y le servían; y otras muchas que juntamente con él habían subido á Jerusalem.

42Y cuando fué la tarde, porque era la preparación, es decir, la víspera del sábado,

43José de Arimatea, senador noble, que también esperaba el reino de Dios, vino, y osadamente entró á Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús.

44Y Pilato se maravilló que ya fuese muerto; y haciendo venir al centurión, preguntóle si era ya muerto.

45Y enterado del centurión, dió el cuerpo á José:

46El cual compró una sábana, y quitándole, le envolvió en la sábana: y le puso en un sepulcro que estaba cavado en una peña; y revolvió una piedra á la puerta del sepulcro.

47Y María Magdalena, y María madre de José, miraban donde era puesto.

Marcos 16

1Y COMO pasó el sábado, María Magdalena, y María madre de Jacobo, y Salomé, compraron drogas aromáticas, para venir á ungirle.

2Y muy de mañana, el primer día de la semana, vienen al sepulcro, ya salido el sol.

3Y decían entre sí: ¿Quién nos revolverá la piedra de la puerta del sepulcro?

4Y como miraron, ven la piedra revuelta; que era muy grande.

5Y entradas en el sepulcro, vieron un mancebo sentado al lado derecho, cubierto de una larga ropa blanca; y se espantaron.

6Mas él les dice: No os asustéis: buscáis á Jesús Nazareno, el que fué crucificado; resucitado há, no está aquí; he aquí el lugar en donde le pusieron.

7Mas id, decid á sus discípulos y á Pedro, que él va antes que vosotros á Galilea: allí le veréis, como os dijo.

8Y ellas se fueron huyendo del sepulcro; porque las había tomado temblor y espanto; ni decían nada á nadie, porque tenían miedo.

9Mas como Jesús resucitó por la mañana, el primer día de la semana, apareció primeramente á María Magdalena, de la cual había echado siete demonios.

10Yendo ella, lo hizo saber á los que habían estado con él, que estaban tristes y llorando.

11Y ellos como oyeron que vivía, y que había sido visto de ella, no lo creyeron.

12Mas después apareció en otra forma á dos de ellos que iban caminando, yendo al campo.

13Y ellos fueron, y lo hicieron saber á los otros; y ni aun á ellos creyeron.

14Finalmente se apareció á los once mismos, estando sentados á la mesa, y censuróles su incredulidad y dureza de corazón, que no hubiesen creído á los que le habían visto resucitado.

15Y les dijo: Id por todo el mundo; predicad el evangelio á toda criatura.

16El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.

17Y estas señales seguirán á los que creyeren: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas;

18Quitarán serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les dañará; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.

19Y el Señor, después que les habló, fué recibido arriba en el cielo, y sentóse á la diestra de Dios.

20Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, obrando con ellos el Señor, y confirmando la palabra con las señales que se seguían. Amén.

Lucas 1

1HABIENDO muchos tentado á poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas,

2Como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron por sus ojos, y fueron ministros de la palabra;

3Me ha parecido también á mí, después de haber entendido todas las cosas desde el principio con diligencia, escribírtelas por orden, oh muy buen Teófilo,

4Para que conozcas la verdad de las cosas en las cuales has sido enseñado.

5HUBO en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la suerte de Abías; y su mujer, de las hijas de Aarón, llamada Elisabet.

6Y eran ambos justos delante de Dios, andando sin reprensión en todos los mandamientos y estatutos del Señor.

7Y no tenían hijo, porque Elisabet era estéril, y ambos eran avanzados en días.

8Y aconteció que ejerciendo Zacarías el sacerdocio delante de Dios por el orden de su vez,

9Conforme á la costumbre del sacerdocio, salió en suerte á poner el incienso, entrando en el templo del Señor.

10Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando á la hora del incienso.

11Y se le apareció el ángel del Señor puesto en pie á la derecha del altar del incienso.

12Y se turbó Zacarías viéndole, y cayó temor sobre él.

13Mas el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te parirá un hijo, y llamarás su nombre Juan.

14Y tendrás gozo y alegría, y muchos se gozarán de su nacimiento.

15Porque será grande delante de Dios, y no beberá vino ni sidra; y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el seno de su madre.

16Y á muchos de los hijos de Israel convertirá al Señor Dios de ellos.

17Porque él irá delante de él con el espíritu y virtud de Elías, para convertir los corazones de los padres á los hijos, y los rebeldes á la prudencia de los justos, para aparejar al Señor un pueblo apercibido.

18Y dijo Zacarías al ángel: ¿En qué conoceré esto? porque yo soy viejo, y mi mujer avanzada en días.

19Y respondiendo el ángel le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios; y soy enviado á hablarte, y á darte estas buenas nuevas.

20Y he aquí estarás mudo y no podrás hablar, hasta el día que esto sea hecho, por cuanto no creíste á mis palabras, las cuales se cumplirán á su tiempo.

21Y el pueblo estaba esperando á Zacarías, y se maravillaban de que él se detuviese en el templo.

22Y saliendo, no les podía hablar: y entendieron que había visto visión en el templo: y él les hablaba por señas, y quedó mudo.

23Y fué, que cumplidos los días de su oficio, se vino á su casa.

24Y después de aquellos días concibió su mujer Elisabet, y se encubrió por cinco meses, diciendo:

25Porque el Señor me ha hecho así en los días en que miró para quitar mi afrenta entre los hombres.

26Y al sexto mes, el ángel Gabriel fué enviado de Dios á una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,

27A una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David: y el nombre de la virgen era María.

28Y entrando el ángel á donde estaba, dijo, ¡Salve, muy favorecida! el Señor es contigo: bendita tú entre las mujeres.

29Mas ella, cuando le vió, se turbó de sus palabras, y pensaba qué salutación fuese ésta.

30Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia cerca de Dios.

31Y he aquí, concebirás en tu seno, y parirás un hijo, y llamarás su nombre JESUS.

32Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo: y le dará el Señor Dios el trono de David su padre:

33Y reinará en la casa de Jacob por siempre; y de su reino no habrá fin.

34Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? porque no conozco varón.

35Y respondiendo el ángel le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te hará sombra; por lo cual también lo Santo que nacerá, será llamado Hijo de Dios.

36Y he aquí, Elisabet tu parienta, también ella ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes á ella que es llamada la estéril:

37Porque ninguna cosa es imposible para Dios.

38Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase á mí conforme á tu palabra. Y el ángel partió de ella.

39En aquellos días levantándose María, fué á la montaña con priesa, á una ciudad de Judá;

40Y entró en casa de Zacarías, y saludó á Elisabet.

41Y aconteció, que como oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fué llena del Espíritu Santo,

42Y exclamó á gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre.

43¿Y de dónde esto á mí, que la madre de mi Señor venga á mí?

44Porque he aquí, como llegó la voz de tu salutación á mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre.

45Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirán las cosas que le fueron dichas de parte del Señor.

46Entonces María dijo: engrandece mi alma al Señor;

47Y mi espíritu se alegró en Dios mi Salvador.

48Porque ha mirado á la bajeza de su criada; porque he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.

49Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre.

50Y su misericordia de generación á generación á los que le temen.

51Hizo valentía con su brazo: esparció los soberbios del pensamiento de su corazón.

52Quitó los poderosos de los tronos, y levantó á los humildes.

53A los hambrientos hinchió de bienes; y á los ricos envió vacíos.

54Recibió á Israel su siervo, acordándose de la misericordia,

55Como habló á nuestros padres á Abraham y á su simiente para siempre.

56Y se quedó María con ella como tres meses: después se volvió á su casa.

57Y á Elisabet se le cumplió el tiempo de parir, y parió un hijo.

58Y oyeron los vecinos y los parientes que Dios había hecho con ella grande misericordia, y se alegraron con ella.

59Y aconteció, que al octavo día vinieron para circuncidar al niño; y le llamaban del nombre de su padre, Zacarías.

60Y respondiendo su madre, dijo: No; sino Juan será llamado.

61Y le dijeron: ¿Por qué? nadie hay en tu parentela que se llame de este nombre.

62Y hablaron por señas á su padre, cómo le quería llamar.

63Y demandando la tablilla, escribió, diciendo: Juan es su nombre. Y todos se maravillaron.

64Y luego fué abierta su boca y su lengua, y habló bendiciendo á Dios.

65Y fué un temor sobre todos los vecinos de ellos; y en todas las montañas de Judea fueron divulgadas todas estas cosas.

66Y todos los que las oían, las conservaban en su corazón, diciendo: ¿Quién será este niño? Y la mano del Señor estaba con él.

67Y Zacarías su padre fué lleno de Espíritu Santo, y profetizó, diciendo:

68Bendito el Señor Dios de Israel, que ha visitado y hecho redención á su pueblo,

69Y nos alzó un cuerno de salvación en la casa de David su siervo,

70Como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio:

71Salvación de nuestros enemigos, y de mano de todos los que nos aborrecieron;

72Para hacer misericordia con nuestros padres, y acordándose de su santo pacto;

73Del juramento que juró á Abraham nuestro padre, que nos había de dar,

74Que sin temor librados de nuestros enemigos, le serviríamos

75En santidad y en justicia delante de él, todos los días nuestros.

76Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás ante la faz del Señor, para aparejar sus caminos;

77Dando conocimiento de salud á su pueblo, para remisión de sus pecados,

78Por las entrañas de misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de lo alto el Oriente,

79Para dar luz á los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte; para encaminar nuestros pies por camino de paz.

80Y el niño crecía, y se fortalecía en espíritu: y estuvo en los desiertos hasta el día que se mostró á Israel.

Traducción: Reina-Valera 1909