María escucha su nombre
Mes 11: La cruz y la tumba vacía · Asuntos del corazón
Lectura de hoy
Leamos juntos: Juan 20:11-18
11 Empero María estaba fuera llorando junto al sepulcro: y estando llorando, bajóse á mirar el sepulcro; 12 Y vió dos ángeles en ropas blancas que estaban sentados, el uno á la cabecera, y el otro á los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto. 13 Y dijéronle: Mujer, ¿por qué lloras? Díceles: Porque se han llevado á mi Señor, y no sé dónde le han puesto. 14 Y como hubo dicho esto, volvióse atrás, y vió á Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús. 15 Dícele Jesús: Mujer, ¿por qué lloras? ¿á quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, dícele: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré. 16 Dícele Jesús: ¡María! Volviéndose ella, dícele: ¡Rabboni! que quiere decir, Maestro. 17 Dícele Jesús: No me toques: porque aun no he subido á mi Padre: mas ve á mis hermanos, y diles: Subo á mi Padre y á vuestro Padre, á mi Dios y á vuestro Dios. 18 Fué María Magdalena dando las nuevas á los discípulos de que había visto al Señor, y que él le había dicho estas cosas.
Versículo para memorizar
“No está aquí, mas ha resucitado: acordaos de lo que os habló, cuando aun estaba en Galilea, Diciendo: Es menester que el Hijo del hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día.”— Lucas 24:6-7 (Reina-Valera 1909)
📖 La Biblia en un año (opcional)
Lectura de hoy: Romanos 11-13
Leer toda la Biblia en un año: hazlo cuando tengas tiempo de sobra. (La misericordia de Dios para todos, los sacrificios vivos y el amor que cumple la ley.)Lo esencial
Después de que Pedro y Juan volvieron a casa, María Magdalena se quedó junto al sepulcro, llorando. Había visto morir a Jesús; ahora hasta su cuerpo parecía haber desaparecido, y su dolor era tan profundo que cuando unos ángeles le preguntaron por qué lloraba, apenas reparó en ellos. Se volvió y vio a un hombre que supuso era el hortelano, y le suplicó: "Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré" (). Estaba tan hundida en la tristeza que tenía frente a sus ojos a Jesús resucitado y no lo reconoció. Entonces Él dijo una sola palabra: su nombre. "María." Y todo cambió. Ella se dio la vuelta y exclamó: "¡Raboni!", que quiere decir Maestro. El Buen Pastor lo había dicho con sus propios labios: "A sus ovejas llama por nombre… y las ovejas le siguen, porque conocen su voz" (). María no salió de su dolor a fuerza de razonamientos; escuchó la voz de Aquel que la amaba pronunciar su nombre.
Este es el corazón tierno de la mañana de resurrección. Jesús no se apareció primero a reyes ni a multitudes, sino a una mujer destrozada que sencillamente no se quería ir. Y la recibió no con un sermón, sino con su nombre. Nuestro Dios conoce a tus hijos por nombre. Cuando se sientan olvidados, pasados por alto o enterrados en su propia tristeza, el mismo Jesús está cerca, y todavía habla. Luego fíjate en lo que Jesús le encarga a María: "Ve… y diles" (v. 17). La primera predicadora de la resurrección fue una mujer que lloraba y que acababa de ser consolada por su nombre. Jesús convierte nuestras penas más hondas en los mismos lugares donde sale a nuestro encuentro, y desde ese encuentro nos envía con buenas nuevas. Tus lágrimas nunca son el final de tu historia cuando el Señor resucitado conoce tu nombre.
Alrededor de la mesa
María lloraba muchísimo porque extrañaba a Jesús. Entonces Jesús dijo su nombre —"¡María!"— y ella supo que era Él. ¡Jesús también conoce tu nombre, y está vivo!
Hagámoslo: Que papá diga con cariño el nombre de cada niño, y que cada uno responda: "¡Jesús conoce mi nombre y Jesús me ama!"
María tenía a Jesús justo frente a ella, pero no lo reconoció hasta que Él dijo su nombre. A veces Jesús está más cerca de lo que sentimos cuando estamos tristes.
Conversemos: ¿Alguna vez te has sentido triste o solo y luego te diste cuenta de que Dios estaba cerca? ¿Qué te ayudó a notarlo?
Jesús escogió a una mujer afligida como la primera testigo de su resurrección, y luego la envió a "ir y decir" a los apóstoles (). En aquella cultura esto era un honor asombroso, y también una pista de que los escritores de los Evangelios contaron lo que de verdad sucedió, no lo que les convenía.
Profundicemos: ¿Por qué crees que Jesús suele salir al encuentro de las personas en sus momentos más bajos, y no en los de mayor orgullo? ¿Cómo moldea eso la manera en que tratarás a quienes están sufriendo?
💬 Para conversar
¿Qué es algo que alguien te dijo y que al instante te hizo sentir conocido y amado?— Jesús dijo una sola palabra —el nombre de María— y todo su mundo cambió.
🛡️ Defendamos la fe
Quienes hubieran inventado una leyenda en aquella época jamás habrían puesto a una mujer como testigo principal, ya que el testimonio de una mujer tenía poco peso ante un tribunal. El hecho de que los cuatro Evangelios presenten a mujeres junto a la tumba vacía es una marca de honestidad, no de ficción: registraron lo que de verdad ocurrió, por incómodo que fuera.
Para papá · Para profundizar
Hay algo que aprender en el hecho de que Jesús llamara a María por su nombre. Nuestra fe es personal sin ser jamás meramente privada. El Buen Pastor "a sus ovejas llama por nombre" (), y eso significa que cada uno de tus hijos es conocido por Dios como un individuo, no como un rostro más entre la multitud, no como "el tercero". Pocos regalos que puedes darles igualan la certeza serena de que son conocidos y amados personalmente por el Cristo vivo. En la práctica, esto también moldea tu paternidad: aprende a leer la tristeza, el temor y la inclinación particular de cada hijo, tal como lo hace el Pastor. Un amor genérico le sabe a ningún amor a un niño; el amor específico, con nombre, sí cala. Cuando llamas por su nombre a un hijo desanimado y hablas esperanza sobre su lucha exacta, estás reflejando la misma ternura que Jesús mostró junto al sepulcro.
Inspirado en: Timothy Keller, Encounters with Jesus.
Oremos juntos
"Padre, gracias porque Jesús nos conoce a cada uno por nombre y salió al encuentro de María en su tristeza. Cuando nos sintamos solos o pasados por alto, ayúdanos a escuchar tu voz y a recordar que somos conocidos y amados por el Señor resucitado. Y como a María, envíanos a anunciar las buenas nuevas. En el nombre de Jesús, amén."
Jesús resucitado conoce mi nombre, y sale a mi encuentro aun en mis lágrimas.