Correr para anunciar la buena noticia
Mes 12: Resucitado y enviando · Amar a los demás
Lectura de hoy
Leamos juntos: Mateo 28:8-10
8 Entonces ellas, saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo á dar las nuevas á sus discípulos. Y mientras iban á dar las nuevas á sus discípulos, 9 He aquí, Jesús les sale al encuentro, diciendo: Salve. Y ellas se llegaron y abrazaron sus pies, y le adoraron. 10 Entonces Jesús les dice: No temáis: id, dad las nuevas á mis hermanos, para que vayan á Galilea, y allí me verán.
Versículo para memorizar
“No está aquí; porque ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fué puesto el Señor.”— Mateo 28:6 (Reina-Valera 1909)
📖 La Biblia en un año (opcional)
Lectura de hoy: Gálatas 2-4
Leer toda la Biblia en un año: hazlo cuando tengas tiempo de sobra. ("Con Cristo estoy juntamente crucificado, y vivo, no ya yo, mas vive Cristo en mí" — somos hijos de Dios y herederos por medio de la fe.)Lo esencial
Mira lo que hacen las mujeres en el instante en que escuchan la noticia: "saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo á dar las nuevas á sus discípulos" (). No guardan la buena noticia para sí, como un tesoro privado. Corren. Su primer impulso, aun cuando todavía están temblando, es compartir lo mejor que han escuchado en toda su vida con las personas que aman. Y en el camino, Jesús mismo sale a su encuentro con una sola palabra —"¡Salve!"— y repite el encargo: "Id, dad las nuevas á mis hermanos." Este es un día de Amar a los demás porque la resurrección no es la clase de noticia que puedes guardarte mientras dices que amas a tu prójimo. El regalo de amor más grande que podemos darle a alguien es anunciarle que la muerte está vencida y que Jesús está vivo.
Fíjate en cómo Jesús llama a los discípulos en el versículo 10: "mis hermanos." Apenas unos días antes, esos mismos hombres lo habían abandonado, lo habían negado, se habían dispersado en la noche. Él tenía todo el derecho de llamarlos desertores. En cambio, los llama hermanos y envía a las mujeres a reunirlos. Ese es el amor que la resurrección desata: un amor que perdona, que corre para incluir a las mismas personas que fallaron, que se niega a dar por perdido a nadie. Cuando amamos bien a los demás, hacemos las dos cosas que hicieron las mujeres: corremos a contar (compartimos la buena noticia de que Jesús ha resucitado) y corremos a reunir (recibimos de nuevo a los que se han apartado). Tu familia puede ser un hogar que hace esto: pronto para la buena noticia, y más pronto todavía para la gracia.
Alrededor de la mesa
¡Las mujeres estaban tan felices por Jesús que CORRIERON a contarles a sus amigos! La buena noticia es para compartirla, no para guardarla.
Hagámoslo: "Corramos" sin movernos del lugar, como las mujeres, y luego "contémosle" a la persona de al lado: "¡Jesús está vivo!"
Jesús llamó "mis hermanos" a sus discípulos, aunque ellos habían huido de Él. Los perdonó y todavía los quería.
Conversemos: ¿Quién es alguien que necesita escuchar que Jesús lo ama y que está vivo? ¿Cómo podría contárselo nuestra familia esta semana?
La primera reacción de las mujeres ante la resurrección fue ir y contar. El verdadero gozo del evangelio se desborda de forma natural hacia los demás.
Profundicemos: ¿Por qué crees que Jesús escogió llamar "mis hermanos" a los hombres que lo abandonaron? ¿Qué nos enseña esto sobre cómo debemos tratar a las personas que nos han fallado?
💬 Para conversar
¿Cuál ha sido una noticia tan buena que no podías esperar para contársela a alguien? ¿A quién corriste a contársela primero?— Las mujeres corrieron a contarles a sus amigos la mejor noticia de la historia.
🛡️ Defendamos la fe
La transformación de los discípulos es en sí misma una prueba: cobardes que huyeron junto a la cruz se convirtieron en testigos valientes que no dejaban de hablar de Jesús resucitado, ni siquiera bajo amenaza de muerte. Algo ocurrió entre el viernes y el domingo que cambió a unos hombres atemorizados en mensajeros sin miedo.
Para papá · Para profundizar
El evangelismo en tu hogar se levantará o caerá según si tus hijos ven el evangelio como una buena noticia por la cual vale la pena correr, o como un deber, un discurso de ventas o un motivo de vergüenza. Las mujeres no hablaron de Jesús por obligación; corrieron porque el gozo se les desbordaba. Lo mejor que puedes hacer para criar hijos que les hablen a otros de Jesús es dejar que te sorprendan deleitándote de verdad en Él. Habla en la cena de la oración respondida. Menciona a la persona que pudiste animar en el trabajo. Ora en voz alta por el vecino que no conoce al Señor, y luego acércate de verdad con unas galletas. Como dice el viejo dicho misionero, el evangelio es "un mendigo diciéndole a otro mendigo dónde encontrar pan." No estás formando vendedores; estás criando testigos alegres que saben dónde está el pan y no pueden evitar señalar el camino.
Inspirado en: Rebecca Manley Pippert, Out of the Saltshaker and into the World.
Oremos juntos
"Padre, gracias por la mejor noticia del mundo: ¡Jesús está vivo! Llénanos de tanto gozo que no podamos evitar correr a contárselo a otros. Ayúdanos a amar a las personas como tú lo haces, incluso a quienes nos han herido. En el nombre de Jesús, amén."
Una noticia tan buena no puede quedarse callada: Jesús está vivo, y amar significa correr a contarlo.