Seguir a Jesús hasta el final
Mes 12: Resucitado y enviando · Adoración en familia
Lectura de hoy
Leamos juntos: Juan 21:19-22
19 Y esto dijo, dando á entender con qué muerte había de glorificar á Dios. Y dicho esto, dícele: Sígueme. 20 Volviéndose Pedro, ve á aquel discípulo al cual amaba Jesús, que seguía, el que también se había recostado á su pecho en la cena, y le había dicho: Señor, ¿quién es el que te ha de entregar? 21 Así que Pedro vió á éste, dice á Jesús: Señor, ¿y éste, qué? 22 Dícele Jesús: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué á tí? Sígueme tú.
Versículo para memorizar
“Dícele la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Entristecióse Pedro de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y dícele: Señor, tú sabes todas las cosas; tú sabes que te amo. Dícele Jesús: Apacienta mis ovejas.”— Juan 21:17 (Reina-Valera 1909)
📖 La Biblia en un año (opcional)
Lectura de hoy: 1 Juan 5; 2 Juan 1; 3 Juan 1; Judas 1
Leer toda la Biblia en un año: hazlo cuando tengas tiempo de sobra. (Cerca del Día 358 de 365 — "Estas cosas he escrito… para que sepáis que tenéis vida eterna.")Lo esencial
Jesús le dice a Pedro: "Sígueme". Y al instante Pedro se vuelve, ve a Juan caminando detrás de ellos y pregunta: "Pero, Señor, ¿y este qué?". Es tan humano. Apenas hemos escuchado nuestras propias órdenes de marcha y ya empezamos a compararlas con las de los demás. Tal vez a Juan le toque un camino más fácil. Tal vez su llamado parezca más emocionante. La respuesta de Jesús es amorosa pero firme: "Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Sígueme tú". Dicho de otro modo: el camino de tu hermano es asunto mío, no tuyo. No te enredes comparando. Mantén tus ojos en mí y sígueme.
Este es un buen lugar para cerrar la semana, porque recoge todo lo que hemos visto en esta orilla. Un desayuno preparado por pura gracia. Un fracaso restaurado. Un triple "¿Me amas?" respondido con "Apacienta mis ovejas". Un camino difícil prometido, con su presencia garantizada. Y ahora, el llamado sencillo y de por vida con el que todo comenzó y que nunca cambia: "Sígueme tú". Seguir a Jesús no es una decisión que tomamos una sola vez y luego archivamos. Es un volverse hacia él cada día —a través de fracasos y segundas oportunidades, a través de mañanas comunes y caminos difíciles, negándonos a distraernos con la comparación—, hasta el final. Esa es la vida del discípulo. De eso ha tratado todo este año.
Alrededor de la mesa
Pedro quería saber qué iba a hacer su amigo Juan. Pero Jesús le dijo: "¡Tú solo sígueme a mí!". Cada uno de nosotros sigue a Jesús por sí mismo.
Hagámoslo: Tomemos turnos para ser el "líder" mientras todos lo siguen, y luego digamos juntos: "¡Yo seguiré a Jesús!".
Pedro se comparó con Juan. Jesús le dijo: no te preocupes por el camino de él; sígueme a mí en el tuyo.
Conversemos: ¿Cuándo te comparas con otros? ¿Cómo se siente? ¿Qué dijo Jesús que hiciéramos en lugar de eso?
"Sígueme tú" es el último mandato del Evangelio de Juan, y el corazón de todo el libro. La comparación nos roba la atención del único que vale la pena seguir.
Profundicemos: Mirando hacia atrás este año recorriendo los Evangelios, ¿de qué manera quieres seguir a Jesús más de cerca en el año que viene?
💬 Para conversar
¿En qué momentos te sorprendes más comparando tu vida con la de otra persona? ¿Qué cambiaría si mantuvieras tus ojos en Jesús?
🛡️ Defendamos la fe
El Evangelio de Juan no termina con una propaganda de venta, sino con una invitación honesta y la firma de un testigo ocular (). Una fe lo bastante segura como para mostrar las fallas de sus líderes y ofrecer a sus lectores una elección libre —"sígueme tú"— es una fe que dice la verdad, no que la impone. Nosotros la presentamos del mismo modo: razones y una invitación, "con mansedumbre y reverencia" ().
Para papá · Para profundizar
"¿Y este qué?" es la pregunta que en silencio envenena a muchos discípulos, y a muchos papás. La comparación te dirá que otro padre tiene hijos más obedientes, un matrimonio más tranquilo, un caminar con Dios más "exitoso", y apartará tus ojos del único camino que Jesús realmente te ha dado a ti para andar. Fíjate que Jesús no se explica ni ordena por rango los dos llamados; simplemente redirige: "Sígueme tú". Tu tarea no es correr la carrera de Juan. Es seguir a Jesús con fidelidad en tu propio hogar, con tus propios cinco hijos, en tu propio camino. Al cerrar este mes sobre la resurrección y el envío, vuelve a comprometerte con ese enfoque único. Lidera de rodillas, mantén tus ojos en Cristo y deja que tus hijos vean a un padre que no anda comparando, sino siguiendo, hasta el final. El discipulado más poderoso que jamás harás es estar visible e inquebrantablemente entregado a seguir tú mismo a Jesús.
Inspirado en: Eugene Peterson, A Long Obedience in the Same Direction.
Oremos juntos
"Señor Jesús, gracias por llamar a cada uno de nosotros a seguirte. Mantén nuestros ojos puestos en ti y lejos de compararnos con los demás. Ayuda a toda nuestra familia a seguirte con fidelidad —a través de fracasos, segundas oportunidades y caminos difíciles—, hasta el final. En el nombre de Jesús, amén."
No importa cómo se vea el camino de cualquier otro: mi llamado es el mismo, sencillo y de cada día: "Sígueme tú".