A Daily DiscipleFormando discípulos en el hogar
Volumen 2 · Día 65 de 365

El Espíritu señaló a Jesús ante Juan

Mes 3: Ven, sígueme · Andar en el Espíritu

⏱ ≈ 13 min juntos

Lectura de hoy

Leamos juntos: Juan 1:32-34

32 Y Juan dió testimonio, diciendo: Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y reposó sobre él. 33 Y yo no le conocía; mas el que me envió á bautizar con agua, aquél me dijo: Sobre quien vieres descender el Espíritu, y que reposa sobre él, éste es el que bautiza con Espíritu Santo. 34 Y yo le vi, y he dado testimonio que éste es el Hijo de Dios.

Versículo para memorizar

El siguiente día quiso Jesús ir á Galilea, y halla á Felipe, al cual dijo: Sígueme.Juan 1:43 (Reina-Valera 1909)

📖 La Biblia en un año (opcional)

Lectura de hoy: Josué 23-24; Jueces 1

Leer toda la Biblia en un año: hazlo cuando tengas tiempo de sobra. (Día 65 de 365 — la despedida de Josué: "yo y mi casa serviremos a Jehová".)

Lo esencial

¿Cómo supo Juan el Bautista cuál de todos aquellos hombres, entre tanta gente, era el Hijo de Dios? Él mismo nos lo dice: "Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y reposó sobre él" (). Dios le había prometido a Juan una señal, y cuando el Espíritu Santo bajó y reposó sobre Jesús, Juan lo supo. Fue el Espíritu quien señaló a Jesús ante Juan. Si hubiera dependido de sus propios ojos, Juan no habría podido distinguir al Salvador entre la multitud; pero el Espíritu se lo mostró, y entonces Juan pudo decir con certeza: "éste es el Hijo de Dios".

Así sigue funcionando todavía. No reconocemos a Jesús por ser muy listos ni por esforzarnos muchísimo; es el Espíritu Santo quien nos abre los ojos para ver quién es Él de verdad. El mismo Espíritu que reposó sobre Jesús es el que susurra a nuestro corazón: "Es Él; síguelo". Y aquí hay algo hermoso para tu familia: Jesús, aquel sobre quien reposó la paloma, es también quien llena de ese mismo Espíritu a los suyos. Andar en el Espíritu comienza justo aquí: dejar que Él nos señale a Jesús, una y otra vez, y confiar en que Él lo hará real para nosotros.

Alrededor de la mesa

Pequeños 4–7

El Espíritu Santo bajó como una paloma y le mostró a Juan: "¡Este es Jesús!". El Espíritu también nos ayuda a nosotros a ver a Jesús.

Hagámoslo: Aleteemos las manos como una paloma suave que se posa, y digamos: "¡Espíritu Santo, ayúdame a ver a Jesús!".

Medianos 8–10

Juan no lo descubrió por sí solo; el Espíritu de Dios le señaló a Jesús.

Conversemos: ¿Por qué Juan no podía reconocer al Salvador por su cuenta? ¿Quién lo ayudó?

Mayores 11–14

El Espíritu que reposó sobre Jesús es el mismo Espíritu que Jesús derrama sobre nosotros. Él nos abre los ojos para ver quién es Jesús de verdad.

Profundicemos: ¿Alguna vez has sentido que el Espíritu te hacía entender o sentir de pronto algo de Jesús de manera clara y real?

💬 Para conversar

¿Alguna vez necesitaste que alguien te señalara algo que tú no lograbas ver, como un pajarito escondido entre las ramas?El Espíritu señaló a Jesús directamente ante Juan.

🛡️ Defendamos la fe

La paloma que reposó sobre Jesús no fue una emoción que Juan se inventó; fue una señal externa que Dios había prometido de antemano y que Juan reportó. La fe verdadera se apoya en lo que Dios realmente hizo, y luego es confirmada por su Espíritu.

Para papá · Para profundizar

Este pasaje ancla con sencillez una visión sana de la obra del Espíritu. El Espíritu Santo siempre nos señala a Jesús; Él no es un reflector enfocado en sí mismo, ni en el espectáculo, ni en nosotros. Esa es una verdad que da estabilidad en una época de exageraciones: cualquier experiencia "espiritual" que aparta la atención de Cristo y la lleva hacia la sensación ha perdido el rumbo. El hogar lleno del Espíritu no es el más ruidoso; es aquel donde Jesús se vuelve cada vez más grande. Y fíjate en la dependencia que hay aquí: ni siquiera Juan podía reconocer al Mesías sin la ayuda del Espíritu. Tampoco tú puedes hacer real a Jesús para tus hijos a fuerza de voluntad o de persuasión. Enseña con fidelidad, sí, pero ora más de lo que argumentas, pidiéndole al Espíritu que haga lo que solo Él puede hacer: abrirles los ojos.

Inspirado en: Gordon D. Fee, Paul, the Spirit, and the People of God.

Oremos juntos

"Padre, gracias porque tu Espíritu nos señala a Jesús. Abre nuestros ojos para ver quién es Él de verdad, y ayúdanos a seguirlo a donde nos guíe. En el nombre de Jesús, amén."

Llévalo contigo

No puedo ver a Jesús con claridad por mí mismo; el Espíritu me lo señala.