A Daily DiscipleFormando discípulos en el hogar
Volumen 2 · Día 93 de 365

Mateo estuvo allí y lo puso por escrito

Mes 4: El Maestro (Parte 1) · Por qué creemos

⏱ ≈ 13 min juntos

Lectura de hoy

Leamos juntos: Mateo 9:9; Mateo 10:2-4

9 Y pasando Jesús de allí, vió á un hombre que estaba sentado al banco de los públicos tributos, el cual se llamaba Mateo; y dícele: Sígueme. Y se levantó, y le siguió. — Mateo 9:9
2 Y los nombres de los doce apóstoles son estos: el primero, Simón, que es dicho Pedro, y Andrés su hermano; Jacobo, hijo de Zebedeo, y Juan su hermano; 3 Felipe, y Bartolomé; Tomás, y Mateo el publicano; Jacobo hijo de Alfeo, y Lebeo, por sobrenombre Tadeo; 4 Simón el Cananita y Judas Iscariote, que también le entregó. — Mateo 10:2-4

Versículo para memorizar

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia: porque ellos serán hartos.Mateo 5:6 (Reina-Valera 1909)

📖 La Biblia en un año (opcional)

Lectura de hoy: 1 Reyes 10-12

Leer toda la Biblia en un año: hazlo cuando tengas tiempo de sobra. (Cerca del Día 93 de 365 — la gloria de Salomón se apaga y el reino se divide.)

Lo esencial

El Sermón del Monte no descendió flotando del cielo: alguien lo escuchó con sus propios oídos y lo puso por escrito. Uno de esos alguien fue Mateo. Lo encontramos en , sentado junto a la mesa de los tributos. Los cobradores de impuestos eran despreciados en Israel; trabajaban para Roma y tenían fama de estafar a sus propios vecinos. Y sin embargo, Jesús se acercó a ese hombre al que todos evitaban y le dijo dos palabras —"Sígueme"—, y Mateo se levantó, dejó atrás el dinero y fue tras él. Más adelante, cuando Jesús eligió a sus doce apóstoles, el nombre de Mateo aparece ahí mismo en la lista (), muchas veces señalado como "Mateo el publicano", como si nunca hubiera querido que nadie olvidara la gracia que lo salvó.

Por eso podemos confiar en el Evangelio que lleva su nombre. Mateo no estaba escribiendo leyendas sobre alguien de quien solo había oído hablar; fue un testigo presencial, uno de los Doce que recorrió los caminos polvorientos junto a Jesús, contempló los milagros y se sentó en aquella ladera bebiendo cada palabra del sermón que estamos estudiando. Un antiguo cobrador de impuestos sabía llevar cuentas cuidadosas, y eso es exactamente lo que hizo con las palabras y las obras de Jesús. Cuando lees el Evangelio de Mateo, lees el testimonio de un hombre que estuvo allí: un hombre tan transformado por Jesús que renunció a su fortuna para seguirlo y decir la verdad acerca de él. Creemos la Biblia no porque sea una historia bonita, sino porque personas reales que vieron acontecimientos reales pusieron por escrito lo que de verdad sucedió.

Alrededor de la mesa

Pequeños 4–7

Mateo tenía un trabajo: contar dinero. Jesús le dijo: "¡Sígueme!", y Mateo se levantó y fue con él. ¡Después escribió todo un libro acerca de Jesús!

Hagámoslo: Hagamos como que escribimos en un libro y digamos: "¡Estoy anotando todo lo que hizo Jesús!"

Medianos 8–10

Mateo fue un testigo presencial: vio a Jesús con sus propios ojos y escuchó el Sermón del Monte en persona. Por eso su Evangelio es digno de confianza.

Conversemos: ¿Por qué le creerías más a una historia si te la cuenta alguien que de verdad estuvo allí?

Mayores 11–14

Mateo era cobrador de impuestos: odiado, pero hábil para llevar cuentas. Jesús lo transformó en un apóstol que anotó con cuidado todo lo que presenció.

Profundicemos: ¿Cómo fortalece tu fe saber que los Evangelios vienen de testigos presenciales, y no de leyendas anónimas escritas siglos después?

💬 Para conversar

¿Quién en tu vida lleva las cuentas más cuidadosas o siempre recuerda exactamente lo que pasó? ¿En qué se parece eso, aunque sea un poco, a lo que Mateo hizo por Jesús?

🛡️ Defendamos la fe

Cuando alguien diga: "Los Evangelios se inventaron mucho después de Jesús, así que no se puede confiar en ellos", con amabilidad puedes responder: los Evangelios se escribieron mientras aún vivían personas que conocieron a Jesús, y Mateo fue uno de sus propios doce apóstoles, testigo presencial de los hechos. La iglesia primitiva lo identificó como el autor, y él mismo se nombra con el título vergonzoso de "publicano", no la clase de detalle que uno inventa para quedar bien. Los testigos presenciales que se negaron a suavizar su propio pasado son precisamente los testigos en quienes deberíamos confiar. Como lo dijo Pedro: "no os hemos dado a conocer la potencia y la venida de nuestro Señor Jesucristo, siguiendo fábulas por arte compuestas; sino como habiendo con nuestros propios ojos visto su majestad" (). Da siempre esa razón con mansedumbre y respeto ().

Para papá · Para profundizar

La fiabilidad de los Evangelios no es un asunto secundario que añades cuando tus hijos ya son mayores: es el fundamento que sostiene todo lo demás que les enseñas. En una cultura que trata la Biblia como una opinión antigua, nuestros hijos necesitan saber desde temprano que la fe descansa sobre el testimonio de personas que estuvieron allí y tenían toda razón para decir la verdad, muchas veces al precio de su propia vida. Mateo se alejó de la riqueza; no tenía nada terrenal que ganar y todo que perder. Estudia tú mismo un poco de la evidencia histórica en esta temporada, para que cuando tu hijo de catorce años haga la pregunta difícil, no titubees. Un padre que ha hecho su propia tarea entrega a sus hijos confianza en lugar de mero sentimentalismo.

Inspirado en: Craig Blomberg, The Historical Reliability of the Gospels.

Oremos juntos

"Padre, gracias porque la Biblia es verdadera, escrita por personas que de verdad vieron y oyeron a Jesús. Gracias por transformar a Mateo, y por transformarnos a nosotros. Danos una fe firme en tu Palabra digna de confianza. En el nombre de Jesús, amén."

Llévalo contigo

La historia de Jesús viene de testigos presenciales: estoy parado sobre terreno firme.