A Daily DiscipleFormando discípulos en el hogar
Volumen 3 · Día 158 de 365

Habacuc clama: ¿hasta cuándo?

Mes 6: Preguntas difíciles · Historia bíblica

⏱ ≈ 13 min juntos

Lectura de hoy

Leamos juntos: Habacuc 1:1-4, 12-13

1 LA carga que vió Habacuc profeta. 2 ¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces á ti á causa de la violencia, y no salvarás? 3 ¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que mire molestia, y saco y violencia delante de mí, habiendo además quien levante pleito y contienda? 4 Por lo cual la ley es debilitada, y el juicio no sale verdadero: por cuanto el impío asedia al justo, por eso sale torcido el juicio. … 12 ¿No eres tú desde el principio, oh Jehová, Dios mío, Santo mío? No moriremos. Oh Jehová, para juicio lo pusiste; y tú, oh Roca, lo fundaste para castigar. 13 Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio: ¿por qué ves los menospreciadores, y callas cuando destruye el impío al más justo que él,

Versículo para memorizar

Aunque la higuera no florecerá, ni en las vides habrá frutos; mentirá la obra de la oliva, y los labrados no darán mantenimiento, y las ovejas serán quitadas de la majada, y no habrá vacas en los corrales; Con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salud.Habacuc 3:17-18 (Reina-Valera 1909)

📖 La Biblia en un año (opcional)

Lectura de hoy: 1 Samuel 23-25

Leer toda la Biblia en un año: hazlo cuando tengas tiempo de sobra. (David perdona la vida de Saúl y aprende a esperar en Dios.)

Lo esencial

Habacuc era un profeta que miró a su país y vio algo terrible: gente que mentía, que se hacía daño y que salía impune de todo. Entonces hizo algo valiente: se acercó directamente a Dios con su pregunta: "¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás?" (). No estaba siendo irrespetuoso. Era un creyente que confiaba en Dios lo suficiente como para traerle lo más pesado que llevaba en el corazón. Fíjate en que Dios no fulminó a Habacuc por preguntar. Al contrario: todo el libro es Dios respondiéndole con paciencia. La Biblia no le teme a tus preguntas, y Dios tampoco.

Aquí hay algo importante para quien quiera defender la fe: una pregunta no es lo mismo que la incredulidad. Habacuc seguía llamando a Dios "Santo mío" y decía: "Muy limpio eres de ojos para ver el mal" (1:12-13). Llevó su "¿por qué?" hacia Dios, no lejos de Él. Cuando algún día tus amigos te digan: "¿Cómo puedes creer en Dios cuando el mundo está tan lleno de dolor?", podrás contarles que la Biblia misma hace esa pregunta, en voz alta, en sus propias páginas. No seguimos a un Dios que se esconde de las cosas difíciles. Seguimos a un Dios lo bastante grande como para que le preguntemos.

Alrededor de la mesa

Pequeños 5–8

Habacuc tenía un gran "¿Por qué, Dios?", y se lo contó todo a Dios. Dios lo escuchó. ¡Tú también puedes contarle a Dios tus grandes preguntas!

Hagámoslo: Susurra en tus manos una cosa que ahora mismo te parezca injusta, y luego "entrégasela a Dios" levantando las manos hacia arriba.

Medianos 9–11

Habacuc vio cosas malas y le preguntó a Dios por qué. Hacerle preguntas difíciles a Dios es parte de confiar en Él, no lo contrario.

Conversemos: ¿Cuál es alguna pregunta del tipo "¿Por qué Dios permite eso?" que te haya rondado por la mente? Digámosla juntos en voz alta.

Mayores 12–15

Habacuc nos da el ejemplo del lamento fiel: lleva su queja hacia Dios con sinceridad, y aun así sigue llamándolo "Santo mío". La duda se aleja; el lamento se acerca.

Profundicemos: ¿Cuál es la diferencia entre dudar de Dios y ser sincero con Dios? ¿Cómo pueden las preguntas hacer crecer tu fe?

💬 Para conversar

¿A quién acudes cuando algo te parece totalmente injusto? ¿Y si Dios también quisiera estar en esa lista?

🛡️ Defendamos la fe

Cuando alguien diga: "Los cristianos no saben con qué hacer frente a las preguntas difíciles", muéstrale a Habacuc: un libro entero de un creyente que le pregunta a Dios "¿hasta cuándo?" y "¿por qué?". La Biblia invita a las preguntas sinceras; respondemos "con mansedumbre y reverencia" (), no fingiendo que las preguntas no existen.

Para papá · Para profundizar

Muchos hombres creen que la fe consiste en nunca dejar que tus hijos te vean luchar. Pero Habacuc nos da un mejor modelo: lleva la lucha a la luz, en la presencia de Dios. Cuando tu hijo te haga una pregunta que no puedas responder del todo, no tienes que fingir certeza ni entrar en pánico; puedes decirle: "Qué buena pregunta. La Biblia en realidad sí habla de eso. Llevémosla juntos delante de Dios". Enseñarles a tus hijos cómo lamentarse —con sinceridad, pero anclados en quién es Dios— quizá los proteja más que cualquier respuesta perfecta. El hogar que permite las preguntas reales es el hogar que un adolescente no tendrá que abandonar para hallar una fe sincera.

Inspirado en: Natasha Crain, Talking with Your Kids about God.

Oremos juntos

"Padre, gracias porque podemos traerte nuestras preguntas más difíciles y tú nos sigues amando. Cuando el mundo nos parezca injusto, ayúdanos a correr hacia ti y no lejos de ti. Confiamos en que tú eres bueno aun cuando no entendemos. En el nombre de Jesús, amén."

Llévalo contigo

Dios es lo bastante grande como para que le pregunte: puedo traerle mi "¿por qué?" más difícil.