A Daily DiscipleFormando discípulos en el hogar
Volumen 3 · Día 209 de 365

Repaso: ¿De quién soy?

Mes 7: ¿Quién soy yo? · Adoración en familia

⏱ ≈ 13 min juntos

Lectura de hoy

Leamos juntos: Génesis 1:27; Gálatas 2:20

27 Y crió Dios al hombre á su imagen, á imagen de Dios lo crió; varón y hembra los crió. — Génesis 1:27
20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y vivo, no ya yo, mas vive Cristo en mí: y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó, y se entregó á sí mismo por mí. — Gálatas 2:20

Versículo para memorizar

Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras: estoy maravillado, y mi alma lo conoce mucho.Salmo 139:14 (Reina-Valera 1909)

📖 La Biblia en un año (opcional)

Lectura de hoy: Nehemías 11-13

Leer toda la Biblia en un año: hazlo cuando tengas tiempo de sobra. (El pueblo vuelve a poblar Jerusalén y se compromete de nuevo, todos juntos, a honrar la ley de Dios.)

Lo esencial

Todo este mes hemos estado respondiendo a la gran pregunta: "¿Quién soy yo?", y esta semana llegamos a la pregunta que se esconde debajo: "¿De quién soy?" Mira cómo encaja toda la historia. nos dice de dónde partimos: Dios hizo a cada persona a su propia imagen, a propósito, con un valor que nadie puede quitarle. Luego nos dice adónde llega el cristiano: "Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí." Fuimos hechos por Dios, y los que confían en Jesús son hechos nuevos por Dios y ahora le pertenecen. De principio a fin, la respuesta a "¿Quién soy yo?" no es algo que inventamos: es algo que recibimos de nuestro Hacedor.

Eso lo cambia todo en un día difícil. El mundo nos dice que nuestra identidad se construye con sentimientos, seguidores, calificaciones, apariencia, o con lo que digan de nosotros las voces más ruidosas, y todo eso se mueve como la arena. Pero "formidables y maravillosas son tus obras" no cambia cuando repruebas un examen o pierdes a un amigo. "Cristo vive en mí" no cambia cuando te sientes pequeño o excluido. No eres un proyecto que tienes que seguir demostrando; eres una persona que Dios hizo y un hijo que Dios redimió. Esta noche repasamos el mismo ancla a la que hemos vuelto todo el mes: pertenezco al Dios que me hizo y me compró de regreso. Ese es un lugar firme donde plantarte cuando todo lo demás se tambalea.

Alrededor de la mesa

Pequeños 5–8

Recordemos la gran verdad: ¡Dios te hizo, Dios te ama, y si confías en Jesús, le perteneces a Él! Nadie puede cambiar eso.

Hagámoslo: Por turnos, completemos esta frase en voz alta: "Soy de Dios porque ______." (Pista: ¡Él me hizo! ¡Él me ama! ¡Jesús vive en mí!)

Medianos 9–11

Este mes aprendimos dos cosas: Dios nos hizo a su imagen, y Jesús nos hace nuevos cuando confiamos en Él. ¿Cuál de las dos verdades te ayuda más cuando te sientes mal contigo mismo?

Conversemos: El mundo dice "encuentra tu identidad dentro de ti mismo". ¿Por qué "recibe tu identidad de Dios" es en realidad una noticia mucho mejor?

Mayores 12–15

La pregunta "¿Quién soy yo?" se responde de verdad con "¿De quién soy?" Tu identidad te es dada por Dios () y transformada por Cristo (); no la fabrican tus sentimientos ni tu cultura.

Profundicemos: Cuando tus amigos dicen "tú haz lo tuyo" o "tu verdad es lo que tú sientas", ¿cómo podrías explicar con amabilidad que una identidad construida sobre Dios es más firme que una construida sobre los sentimientos?

💬 Para conversar

Si tuvieras que poner tu verdadera identidad en una etiqueta con solo tres palabras, ¿qué diría?Prueba con: "Hecho y amado".

🛡️ Defendamos la fe

Cuando alguien dice "tú decides quién eres", podemos responder con dulzura que en realidad descubrimos quiénes somos de Aquel que nos hizo, así como leerías el manual del fabricante en lugar de adivinar. Una identidad que descansa en la palabra de Dios () se mantiene firme aun cuando nuestros sentimientos no lo hacen, y nos recuerda compartir esa esperanza "con mansedumbre y reverencia", con amabilidad, nunca para ganar una discusión.

Para papá · Para profundizar

Esta noche de repaso es una oportunidad para hacer algo silenciosamente poderoso: hablar identidad firme sobre tus hijos antes de que el mundo se les adelante. Fíjate en el orden que nuestra cultura invierte: ella dice rinde primero, y entonces sabrás cuánto vales; la Escritura dice eres hecho y amado, ahora ve y vive conforme a eso. Tu tarea como padre es seguir repitiendo el segundo orden hasta que cale más hondo que el primero. Pregúntale a cada hijo una cosa que aprendió este mes sobre quién es, y luego dile una cosa que ves que Dios está haciendo en él. La identidad se contagia tanto como se enseña, y tus palabras firmes y llenas de gracia se vuelven una voz que llevarán por años. Guía desde la seguridad que tienes en Cristo, no desde la presión de ser un padre "perfecto".

Inspirado en: Sean McDowell, Set Adrift (on identity and a biblical anchor for the self).

Oremos juntos

"Padre, gracias por hacernos a cada uno a propósito y por hacernos nuevos en Jesús. Cuando el mundo intente decirnos quiénes somos, ayúdanos a recordar de quién somos: tuyos. Asienta esa verdad bien hondo en nuestros corazones. En el nombre de Jesús, amén."

Llévalo contigo

La verdadera pregunta no es "¿Quién soy yo?", sino "¿De quién soy?", y la respuesta es: pertenezco a Dios.