Jesús promete el poder del Espíritu
Mes 9: El poder del Espíritu para testificar · Historia bíblica
Lectura de hoy
Leamos juntos: Hechos 1:4-8
4 Y estando juntos, les mandó que no se fuesen de Jerusalem, sino que esperasen la promesa del Padre, que oísteis, dijo, de mí. 5 Porque Juan á la verdad bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo no muchos días después de estos. 6 Entonces los que se habían juntado le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restituirás el reino á Israel en este tiempo? 7 Y les dijo: No toca á vosotros saber los tiempos ó las sazones que el Padre puso en su sola potestad; 8 Mas recibiréis la virtud del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros; y me sereís testigos en Jerusalem, y en toda Judea, y Samaria, y hasta lo último de la tierra.
Versículo para memorizar
“Mas recibiréis la virtud del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros; y me sereís testigos en Jerusalem, y en toda Judea, y Samaria, y hasta lo último de la tierra.”— Hechos 1:8 (Reina-Valera 1909)
📖 La Biblia en un año (opcional)
Lectura de hoy: Salmos 58-60
Leer toda la Biblia en un año: hazlo cuando tengas tiempo de sobra. (Alrededor del Día 241 de 365 — David clamando a Dios por ayuda contra sus enemigos.)Lo esencial
Imagínate que eres uno de los amigos de Jesús en aquellos últimos minutos antes de que Él volviera al cielo. Lo has visto vivo después de la cruz —¡realmente vivo!— y estás listo para salir corriendo a contárselo al mundo entero. Pero Jesús dice algo sorprendente: "Esperen". No se apresuren todavía. Quédense en Jerusalén hasta que el Padre envíe lo que prometió: el Espíritu Santo. Jesús sabía que sus seguidores no podían hacer la obra de Dios con sus propias fuerzas. Primero necesitaban poder de lo alto. Por eso les dio una promesa: "Recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo". Ese poder no era para presumir; era para que pudieran ser sus testigos: personas que cuentan a otros lo que han visto y oído de Jesús.
Un testigo no es alguien que lo sabe todo. Un testigo es, sencillamente, alguien que vio algo verdadero y lo cuenta. Jesús trazó con exactitud el camino que recorrerían sus testigos: Jerusalén (justo donde estaban), luego Judea y Samaria (los vecinos cercanos, incluso aquellos con quienes no se llevaban bien), y por último "hasta lo último de la tierra" (todos los demás lugares, incluidos los mismos sitios donde tú y yo vivimos hoy). Ese plan sigue en marcha. El mismo Espíritu Santo que llenó a aquellos primeros creyentes quiere llenarnos también a nosotros, para que podamos hablar de este Jesús que conocemos a nuestra familia, a nuestros amigos y, un día, a personas de tierras lejanas. No vamos solos, y no vamos vacíos: vamos llenos de su poder.
Alrededor de la mesa
Jesús dijo: "Esperen a mi ayudador —el Espíritu Santo— y Él les dará poder para hablar de mí a los demás". ¡Un testigo simplemente cuenta lo que es verdad!
Hagámoslo: Saquemos los músculos y digamos: "¡Espíritu Santo, dame poder para hablar de Jesús!"
Jesús les dijo a sus amigos que empezaran en casa (Jerusalén), luego con los vecinos y después con el mundo entero. ¿Dónde está tu "Jerusalén"?
Conversemos: ¿Por qué crees que Jesús les dijo que esperaran en vez de salir corriendo de inmediato?
Fíjate en que Jesús une el poder y el testimonio: el poder del Espíritu tiene un propósito: contarle a la gente la buena noticia. No es poder por el simple gusto de tener poder.
Profundicemos: Si tuvieras que "testificar" sobre algo que amas (un juego, un equipo, un pasatiempo), lo harías con toda facilidad. ¿Qué hace que hablar de Jesús se sienta diferente, y cómo podría ayudarte el Espíritu con eso?
💬 Para conversar
¿Alguna vez alguien te ha preguntado "¿qué pasó?" y tú pudiste contar toda la historia?— ¡Así es ser un testigo de Jesús!
🛡️ Defendamos la fe
Cuando alguien diga que la fe es solo creer sin ninguna evidencia, recuerda: los primeros cristianos eran testigos, personas que contaban lo que de verdad habían visto. Su mensaje se apoyaba en hechos reales, no en deseos o ilusiones. Con mansedumbre y respeto () podemos decir: "Sigo a Jesús porque quienes lo vieron vivo dijeron la verdad, aun cuando eso les costó todo".
Para papá · Para profundizar
Es fácil leer como un lema de escuela dominical y pasar por alto lo estratégico que es. Jesús le da a la iglesia tanto una fuente de poder (el Espíritu Santo) como un mapa misionero (desde Jerusalén hacia afuera). Fíjate que no les pide fabricar valentía ni carisma: les dice que esperen hasta ser revestidos de poder desde lo alto. La enseñanza pentecostal clásica entiende que este revestimiento está al alcance de creyentes comunes —tus hijos incluidos— para la obra cotidiana de testificar. Como papá, tu "Jerusalén" es tu propia casa: el campo misionero más natural que tienes. Antes de preocuparte por lo último de la tierra, pregúntate si tus hijos te han oído a ti hablar con sencillez de lo que Jesús significa para ti. El testimonio se contagia en la mesa de la cocina antes de cruzar los océanos.
Inspirado en: Robert Menzies, Empowered for Witness.
Oremos juntos
"Padre, gracias por no enviarnos solos. Llénanos de tu Espíritu Santo y danos poder para ser testigos de Jesús: primero en nuestro hogar, y luego en todo lugar adonde nos envíes. Haznos valientes y bondadosos. En el nombre de Jesús, amén."
El Espíritu me da poder no para presumir, sino para hablar a otros de Jesús.