La Biblia en un año (opcional)
Listos para permanecer firmes y ser enviados · Volumen 3
Salmos 121-123
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Salmo 121
1Cántico gradual. ALZARÉ mis ojos á los montes, de donde vendrá mi socorro.
2Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra.
3No dará tu pie al resbaladero; ni se dormirá el que te guarda.
4He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda á Israel.
5Jehová es tu guardador: Jehová es tu sombra á tu mano derecha.
6El sol no te fatigará de día, ni la luna de noche.
7Jehová te guardará de todo mal: él guardará tu alma.
8Jehová guardará tu salida y tu entrada, desde ahora y para siempre.
Salmo 122
1Cántico gradual: de David. YO me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos.
2Nuestros pies estuvieron en tus puertas, oh Jerusalem;
3Jerusalem, que se ha edificado como una ciudad que está bien unida entre sí.
4Y allá subieron las tribus, las tribus de JAH, conforme al testimonio dado á Israel, para alabar el nombre de Jehová.
5Porque allá están las sillas del juicio, las sillas de la casa de David.
6Pedid la paz de Jerusalem: sean prosperados los que te aman.
7Haya paz en tu antemuro, y descanso en tus palacios.
8Por amor de mis hermanos y mis compañeros hablaré ahora paz de ti.
9A causa de la casa de Jehová nuestro Dios, buscaré bien para ti.
Salmo 123
1Cántico gradual. A TI que habitas en los cielos, alcé mis ojos.
2He aquí como los ojos de los siervos miran á la mano de sus señores, y como los ojos de la sierva á la mano de su señora; así nuestros ojos miran á Jehová nuestro Dios, hasta que haya misericordia de nosotros.
3Ten misericordia de nosotros, oh Jehová, ten misericordia de nosotros; porque estamos muy hartos de menosprecio.
4Muy harta está nuestra alma del escarnio de los holgados, y del menosprecio de los soberbios.
Traducción: Reina-Valera 1909