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La Biblia en un año (opcional)

Conocer a Dios · Volumen 1

Salmo 32; Salmo 38; Salmo 51; Salmo 86; Salmo 122

Día 126 de 365 · Reina-Valera 1909

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Salmo 32

1Salmo de David: Masquil. BIENAVENTURADO aquel cuyas iniquidades son perdonadas, y borrados sus pecados.

2Bienaventurado el hombre á quien no imputa Jehová la iniquidad, y en cuyo espíritu no hay superchería.

3Mientras callé, envejeciéronse mis huesos en mi gemir todo el día.

4Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; volvióse mi verdor en sequedades de estío. (Selah.)

5Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Confesaré, dije, contra mí mis rebeliones á Jehová; y tú perdonaste la maldad de mi pecado. (Selah.)

6Por esto orará á ti todo santo en el tiempo de poder hallarte: ciertamente en la inundación de muchas aguas no llegarán éstas á él.

7Tú eres mi refugio; me guardarás de angustia; con cánticos de liberación me rodearás. (Selah.)

8Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar: sobre ti fijaré mis ojos.

9No seáis como el caballo, ó como el mulo, sin entendimiento: con cabestro y con freno su boca ha de ser reprimida, para que no lleguen á ti.

10Muchos dolores para el impío; mas el que espera en Jehová, lo cercará misericordia.

11Alegraos en Jehová, y gozaos, justos: y cantad todos vosotros los rectos de corazón.

Salmo 38

1Salmo de David, para recordar. JEHOVÁ, no me reprendas en tu furor, ni me castigues en tu ira.

2Porque tus saetas descendieron á mí, y sobre mí ha caído tu mano.

3No hay sanidad en mi carne á causa de tu ira; ni hay paz en mis huesos á causa de mi pecado.

4Porque mis iniquidades han pasado mi cabeza: como carga pesada se han agravado sobre mí.

5Pudriéronse, corrompiéronse mis llagas, á causa de mi locura.

6Estoy encorvado, estoy humillado en gran manera, ando enlutado todo el día.

7Porque mis lomos están llenos de irritación, y no hay sanidad en mi carne.

8Estoy debilitado y molido en gran manera; bramo á causa de la conmoción de mi corazón.

9Señor, delante de ti están todos mis deseos; y mi suspiro no te es oculto.

10Mi corazón está acongojado, hame dejado mi vigor; y aun la misma luz de mis ojos no está conmigo.

11Mis amigos y mis compañeros se quitaron de delante de mi plaga; y mis cercanos se pusieron lejos.

12Y los que buscaban mi alma armaron lazos; y los que procuraban mi mal hablaban iniquidades, y meditaban fraudes todo el día.

13Mas yo, como si fuera sordo, no oía; y estaba como un mudo, que no abre su boca.

14Fuí pues como un hombre que no oye, y que en su boca no tiene reprensiones.

15Porque á ti, oh Jehová, esperé yo: tú responderás, Jehová Dios mío.

16Porque dije: Que no se alegren de mí: cuando mi pie resbalaba, sobre mí se engrandecían.

17Empero yo estoy á pique de claudicar, y mi dolor está delante de mí continuamente.

18Por tanto denunciaré mi maldad; congojaréme por mi pecado.

19Porque mis enemigos están vivos y fuertes: y hanse aumentado los que me aborrecen sin causa:

20Y pagando mal por bien me son contrarios, por seguir yo lo bueno.

21No me desampares, oh Jehová: Dios mío, no te alejes de mí.

22Apresúrate á ayudarme, oh Señor, mi salud.

Salmo 51

1Al Músico principal: Salmo de David, cuando después que entró á Bathsebah, vino á él Nathán el profeta. TEN piedad de mí, oh Dios, conforme á tu misericordia: conforme á la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.

2Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado.

3Porque yo reconozco mis rebeliones; y mi pecado está siempre delante de mí.

4A ti, á ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos: porque seas reconocido justo en tu palabra, y tenido por puro en tu juicio.

5He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre.

6He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo: y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.

7Purifícame con hisopo, y seré limpio: lávame, y seré emblanquecido más que la nieve.

8Hazme oir gozo y alegría; y se recrearán los huesos que has abatido.

9Esconde tu rostro de mis pecados, y borra todas mis maldades.

10Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio; y renueva un espíritu recto dentro de mí.

11No me eches de delante de ti; y no quites de mí tu santo espíritu.

12Vuélveme el gozo de tu salud; y el espíritu libre me sustente.

13Enseñaré á los prevaricadores tus caminos; y los pecadores se convertirán á ti.

14Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salud: cantará mi lengua tu justicia.

15Señor, abre mis labios; y publicará mi boca tu alabanza.

16Porque no quieres tú sacrificio, que yo daría; no quieres holocausto.

17Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado: al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.

18Haz bien con tu benevolencia á Sión: edifica los muros de Jerusalem.

19Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, el holocausto ú ofrenda del todo quemada: entonces ofrecerán sobre tu altar becerros.

Salmo 86

1Oración de David. INCLINA, oh Jehová, tu oído, y óyeme; porque estoy afligido y menesteroso.

2Guarda mi alma, porque soy pío: salva tú, oh Dios mío, á tu siervo que en ti, confía.

3Ten misericordia de mí, oh Jehová: porque á ti clamo todo el día.

4Alegra el alma de tu siervo: porque á ti, oh Señor, levanto mi alma.

5Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, y grande en misericordia para con todos los que te invocan.

6Escucha, oh Jehová, mi oración, y está atento á la voz de mis ruegos.

7En el día de mi angustia te llamaré: porque tú me respondes.

8Oh Señor, ninguno hay como tú entre los dioses, ni obras que igualen tus obras.

9Todas las gentes que hiciste vendrán y se humillarán delante de ti, Señor; y glorificarán tu nombre.

10Porque tú eres grande, y hacedor de maravillas: tú solo eres Dios.

11Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad: consolida mi corazón para que tema tu nombre.

12Te alabaré, oh Jehová Dios mío, con todo mi corazón; y glorificaré tu nombre para siempre.

13Porque tu misericordia es grande para conmigo; y has librado mi alma del hoyo profundo.

14Oh Dios, soberbios se levantaron contra mí, y conspiración de fuertes ha buscado mi alma, y no te pusieron delante de sí.

15Mas tú, Señor, Dios misericordioso y clemente, lento para la ira, y grande en misericordia y verdad;

16Mírame, y ten misericordia de mí: da tu fortaleza á tu siervo, y guarda al hijo de tu sierva.

17Haz conmigo señal para bien, y véanla los que me aborrecen, y sean avergonzados; porque tú, Jehová, me ayudaste, y me consolaste.

Salmo 122

1Cántico gradual: de David. YO me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos.

2Nuestros pies estuvieron en tus puertas, oh Jerusalem;

3Jerusalem, que se ha edificado como una ciudad que está bien unida entre sí.

4Y allá subieron las tribus, las tribus de JAH, conforme al testimonio dado á Israel, para alabar el nombre de Jehová.

5Porque allá están las sillas del juicio, las sillas de la casa de David.

6Pedid la paz de Jerusalem: sean prosperados los que te aman.

7Haya paz en tu antemuro, y descanso en tus palacios.

8Por amor de mis hermanos y mis compañeros hablaré ahora paz de ti.

9A causa de la casa de Jehová nuestro Dios, buscaré bien para ti.

Traducción: Reina-Valera 1909