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La Biblia en un año (opcional)

Conocer a Dios · Volumen 1

Salmo 26; Salmo 40; Salmo 58; Salmo 61; Salmo 62; Salmo 64

Día 130 de 365 · Reina-Valera 1909

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Salmo 26

1Salmo de David. JÚZGAME, oh Jehová, porque yo en mi integridad he andado: confiado he asimismo en Jehová, no vacilaré.

2Pruébame, oh Jehová, y sondéame: examina mis riñones y mi corazón.

3Porque tu misericordia está delante de mis ojos, y en tu verdad ando.

4No me he sentado con hombres de falsedad; ni entré con los que andan encubiertamente.

5Aborrecí la reunión de los malignos, y con los impíos nunca me senté.

6Lavaré en inocencia mis manos, y andaré alrededor de tu altar, oh Jehová:

7Para exclamar con voz de acción de gracias, y para contar todas tus maravillas.

8Jehová, la habitación de tu casa he amado, y el lugar del tabernáculo de tu gloria.

9No juntes con los pecadores mi alma, ni con los hombres de sangres mi vida:

10En cuyas manos está el mal, y su diestra está llena de sobornos.

11Yo empero andaré en mi integridad: redímeme, y ten misericordia de mí.

12Mi pie ha estado en rectitud: en las congregaciones bendeciré á Jehová.

Salmo 40

1Al Músico principal: Salmo de David. RESIGNADAMENTE esperé á Jehová, é inclinóse á mí, y oyó mi clamor.

2E hízome sacar de un lago de miseria, del lodo cenagoso; y puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.

3Puso luego en mi boca canción nueva, alabanza á nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, y esperarán en Jehová.

4Bienaventurado el hombre que puso á Jehová por su confianza, y no mira á los soberbios, ni á los que declinan á la mentira.

5Aumentado has tú, oh Jehová Dios mío, tus maravillas; y tus pensamientos para con nosotros, no te los podremos contar: si yo anunciare y hablare de ellos, no pueden ser enarrados.

6Sacrificio y presente no te agrada; has abierto mis oídos; holocausto y expiación no has demandado.

7Entonces dije: He aquí, vengo; en el envoltorio del libro está escrito de mí:

8El hacer tu voluntad, Dios mío, hame agradado; y tu ley está en medio de mis entrañas.

9Anunciado he justicia en grande congregación: he aquí no detuve mis labios, Jehová, tú lo sabes.

10No encubrí tu justicia dentro de mi corazón: tu verdad y tu salvación he dicho: no oculté tu misericordia y tu verdad en grande concurso.

11Tú, Jehová, no apartes de mí tus misericordias: tu misericordia y tu verdad me guarden siempre.

12Porque me han cercado males hasta no haber cuento: hanme comprendido mis maldades, y no puedo levantar la vista: hanse aumentado más que los cabellos de mi cabeza, y mi corazón me falta.

13Quieras, oh Jehová, librarme; Jehová, apresúrate á socorrerme.

14Sean avergonzados y confusos á una los que buscan mi vida para cortarla: vuelvan atrás y avergüéncense los que mi mal desean.

15Sean asolados en pago de su afrenta los que me dicen: ¡Ea, ea!

16Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan; y digan siempre los que aman tu salud: Jehová sea ensalzado.

17Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará de mí: mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes.

Salmo 58

1Al Músico principal: sobre No destruyas: Michtam de David. OH congregación, ¿pronunciáis en verdad justicia? ¿juzgáis rectamente, hijos de los hombres?

2Antes con el corazón obráis iniquidades: hacéis pesar la violencia de vuestras manos en la tierra.

3Enajenáronse los impíos desde la matriz; descarriáronse desde el vientre, hablando mentira.

4Veneno tienen semejante al veneno de la serpiente: son como áspide sordo que cierra su oído;

5Que no oye la voz de los que encantan, por más hábil que el encantador sea.

6Oh Dios, quiebra sus dientes en sus bocas: quiebra, oh Jehová, las muelas de los leoncillos.

7Córranse como aguas que se van de suyo: en entesando sus saetas, luego sean hechas pedazos.

8Pasen ellos como el caracol que se deslíe: como el abortivo de mujer, no vean el sol.

9Antes que vuestras ollas sientan las espinas, así vivos, así airados, los arrebatará él con tempestad.

10Alegraráse el justo cuando viere la venganza: sus pies lavará en la sangre del impío.

11Entonces dirá el hombre: Ciertamente hay fruto para el justo; ciertamente hay Dios que juzga en la tierra.

Salmo 61

1Al Músico principal: sobre Neginoth: Salmo de David. OYE, oh Dios, mi clamor; á mi oración atiende.

2Desde el cabo de la tierra clamaré á ti, cuando mi corazón desmayare: á la peña más alta que yo me conduzcas.

3Porque tú has sido mi refugio, y torre de fortaleza delante del enemigo.

4Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre: estaré seguro bajo la cubierta de tus alas.

5Porque tú, oh Dios, has oído mis votos, has dado heredad á los que temen tu nombre.

6Días sobre días añadirás al rey: sus años serán como generación y generación.

7Estará para siempre delante de Dios: misericordia y verdad prepara que lo conserven.

8Así cantaré tu nombre para siempre, pagando mis votos cada día.

Salmo 62

1Al Músico principal: á Jeduthún: Salmo de David. EN Dios solamente está acallada mi alma: de él viene mi salud.

2El solamente es mi fuerte, y mi salud; es mi refugio, no resbalaré mucho.

3¿Hasta cuándo maquinaréis contra un hombre? Pereceréis todos vosotros, caeréis como pared acostada, como cerca ruinosa.

4Solamente consultan de arrojarle de su grandeza; aman la mentira, con su boca bendicen, pero maldicen en sus entrañas. (Selah.)

5Alma mía, en Dios solamente reposa; porque de él es mi esperanza.

6El solamente es mi fuerte y mí salud: es mi refugio, no resbalaré.

7En Dios está mi salvación y mi gloria: en Dios está la roca de mi fortaleza, y mi refugio.

8Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; derramad delante de él vuestro corazón: Dios es nuestro amparo. (Selah.)

9Por cierto, vanidad son los hijos de los hombres, mentira los hijos de varón: pesándolos á todos igualmente en la balanza, serán menos que la vanidad.

10No confiéis en la violencia, ni en la rapiña; no os envanezcáis: si se aumentare la hacienda, no pongáis el corazón en ella.

11Una vez habló Dios; dos veces he oído esto: Que de Dios es la fortaleza.

12Y de ti, oh Señor, es la misericordia: porque tú pagas á cada uno conforme á su obra.

Salmo 64

1Al Músico principal: Salmo de David. ESCUCHA, oh Dios, mi voz en mi oración: guarda mi vida del miedo del enemigo.

2Escóndeme del secreto consejo de los malignos; de la conspiración de los que obran iniquidad:

3Que amolaron su lengua como cuchillo, y armaron por su saeta palabra amarga;

4Para asaetear á escondidas al íntegro: de improviso lo asaetean, y no temen.

5Obstinados en su inicuo designio, tratan de esconder los lazos, y dicen: ¿Quién los ha de ver?

6Inquieren iniquidades, hacen una investigación exacta; y el íntimo pensamiento de cada uno de ellos, así como el corazón, es profundo.

7Mas Dios los herirá con saeta; de repente serán sus plagas.

8Y harán caer sobre sí sus mismas lenguas: se espantarán todos los que los vieren.

9Y temerán todos los hombres, y anunciarán la obra de Dios, y entenderán su hecho.

10Alegraráse el justo en Jehová, y confiaráse en él; y se gloriarán todos los rectos de corazón.

Traducción: Reina-Valera 1909