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La Biblia en un año (opcional)

Conocer a Dios · Volumen 1

Salmo 37; Salmo 71; Salmo 94; Salmo 119:1–88

Día 150 de 365 · Reina-Valera 1909

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Salmo 37 · 1/4
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Salmo 37

1Salmo de David. NO te impacientes á causa de los malignos, ni tengas envidia de los que hacen iniquidad.

2Porque como hierba serán presto cortados, y decaerán como verdor de renuevo.

3Espera en Jehová, y haz bien; vivirás en la tierra, y en verdad serás alimentado.

4Pon asimismo tu delicia en Jehová, y él te dará las peticiones de tu corazón.

5Encomienda á Jehová tu camino, y espera en él; y él hará.

6Y exhibirá tu justicia como la luz, y tus derechos como el medio día.

7Calla á Jehová, y espera en él: no te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades.

8Déjate de la ira, y depón el enojo: no te excites en manera alguna á hacer lo malo.

9Porque los malignos serán talados, mas los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra.

10Pues de aquí á poco no será el malo: y contemplarás sobre su lugar, y no parecerá.

11Pero los mansos heredarán la tierra, y se recrearán con abundancia de paz.

12Maquina el impío contra el justo, y cruje sobre él sus dientes.

13El Señor se reirá de él; porque ve que viene su día.

14Los impíos desenvainaron espada, y entesaron su arco, para derribar al pobre y al menesteroso, para matar á los de recto proceder.

15La espada de ellos entrará en su mismo corazón, y su arco será quebrado.

16Mejor es lo poco del justo, que las riquezas de muchos pecadores.

17Porque los brazos de los impíos serán quebrados: mas el que sostiene á los justos es Jehová.

18Conoce Jehová los días de los perfectos: y la heredad de ellos será para siempre.

19No serán avergonzados en el mal tiempo; y en los días de hambre serán hartos.

20Mas los impíos perecerán, y los enemigos de Jehová como la grasa de los carneros serán consumidos: se disiparán como humo.

21El impío toma prestado, y no paga; mas el justo tiene misericordia, y da.

22Porque los benditos de él heredarán la tierra; y los malditos de él serán talados.

23Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y aprueba su camino.

24Cuando cayere, no quedará postrado; porque Jehová sostiene su mano.

25Mozo fuí, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su simiente que mendigue pan.

26En todo tiempo tiene misericordia, y presta; y su simiente es para bendición.

27Apártate del mal, y haz el bien, y vivirás para siempre.

28Porque Jehová ama la rectitud, y no desampara sus santos: para siempre serán guardados; mas la simiente de los impíos será extirpada.

29Los justos heredarán la tierra, y vivirán para siempre sobre ella.

30La boca del justo hablará sabiduría; y su lengua proferirá juicio.

31La ley de su Dios está en su corazón; por tanto sus pasos no vacilarán.

32Acecha el impío al justo, y procura matarlo.

33Jehová no lo dejará en sus manos, ni lo condenará cuando le juzgaren.

34Espera en Jehová, y guarda su camino, y él te ensalzará para heredar la tierra: cuando serán talados los pecadores, lo verás.

35Vi yo al impío sumamente ensalzado, y que se extendía como un laurel verde.

36Empero pasóse, y he aquí no parece; y busquélo, y no fué hallado.

37Considera al íntegro, y mira al justo: que la postrimería de cada uno de ellos es paz.

38Mas los transgresores fueron todos á una destruídos: la postrimería de los impíos fué talada.

39Pero la salvación de los justos es de Jehová, y él es su fortaleza en el tiempo de angustia.

40Y Jehová los ayudará, y los librará: y libertarálos de los impíos, y los salvará, por cuanto en él esperaron.

Salmo 71

1EN ti, oh Jehová, he esperado; no sea yo confuso para siempre.

2Hazme escapar, y líbrame en tu justicia: inclina tu oído y sálvame.

3Séme por peña de estancia, adonde recurra yo continuamente: mandado has que yo sea salvo; porque tú eres mi roca, y mi fortaleza.

4Dios mío, líbrame de la mano del impío, de la mano del perverso y violento.

5Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza: seguridad mía desde mi juventud.

6Por ti he sido sustentado desde el vientre: de las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacaste: de ti será siempre mi alabanza.

7Como prodigio he sido á muchos; y tú mi refugio fuerte.

8Sea llena mi boca de tu alabanza, de tu gloria todo el día.

9No me deseches en el tiempo de la vejez; cuando mi fuerza se acabare, no me desampares.

10Porque mis enemigos han tratado de mí; y los que acechan mi alma, consultaron juntamente,

11Diciendo: Dios lo ha dejado: perseguid y tomadle, porque no hay quien le libre.

12Oh Dios, no te alejes de mí: Dios mío, acude presto á mi socorro.

13Sean avergonzados, fallezcan los adversarios de mi alma; sean cubiertos de vergüenza y de confusión los que mi mal buscan.

14Mas yo siempre esperaré, y añadiré sobre toda tu alabanza.

15Mi boca publicará tu justicia y tu salud todo el día, aunque no sé el número de ellas.

16Vendré á las valentías del Señor Jehová: haré memoria de sola tu justicia.

17Oh Dios, enseñásteme desde mi mocedad; y hasta ahora he manifestado tus maravillas.

18Y aun hasta la vejez y las canas; oh Dios, no me desampares, hasta que denuncie tu brazo á la posteridad, tus valentías á todos los que han de venir.

19Y tu justicia, oh Dios, hasta lo excelso; porque has hecho grandes cosas: oh Dios, ¿quién como tú?

20Tú, que me has hecho ver muchas angustias y males, volverás á darme vida, y de nuevo me levantarás de los abismos de la tierra.

21Aumentarás mi grandeza, y volverás á consolarme.

22Asimismo yo te alabaré con instrumento de salterio, oh Dios mío: tu verdad cantaré yo á ti en el arpa, oh Santo de Israel.

23Mis labios cantarán cuando á ti salmeare, y mi alma, á la cual redimiste.

24Mi lengua hablará también de tu justicia todo el día: por cuanto fueron avergonzados, porque fueron confusos los que mi mal procuraban.

Salmo 94

1JEHOVÁ, Dios de las venganzas, Dios de las venganzas, muéstrate.

2Ensálzate, oh Juez de la tierra: da el pago á los soberbios.

3¿Hasta cuándo los impíos, hasta cuándo, oh Jehová, se gozarán los impíos?

4¿Hasta cuándo pronunciarán, hablarán cosas duras, y se vanagloriarán todos los que obran iniquidad?

5A tu pueblo, oh Jehová, quebrantan, y á tu heredad afligen.

6A la viuda y al extanjero matan, y á los huérfanos quitan la vida.

7Y dijeron: No verá JAH, ni entenderá el Dios de Jacob.

8Entended, necios del pueblo; y vosotros fatuos, ¿cuándo seréis sabios?

9El que plantó el oído, ¿no oirá? el que formó el ojo, ¿no verá?

10El que castiga las gentes, ¿no reprenderá? ¿no sabrá el que enseña al hombre la ciencia?

11Jehová conoce los pensamientos de los hombres, que son vanidad.

12Bienaventurado el hombre á quien tú, JAH, castigares, y en tu ley lo instruyeres;

13Para tranquilizarle en los días de aflicción, en tanto que para el impío se cava el hoyo.

14Porque no dejará Jehová su pueblo, ni desamparará su heredad;

15Sino que el juicio será vuelto á justicia, y en pos de ella irán todos los rectos de corazón.

16¿Quién se levantará por mí contra los malignos? ¿quién estará por mí contra los que obran iniquidad?

17Si no me ayudara Jehová, presto morara mi alma en el silencio.

18Cuando yo decía: Mi pie resbala: tu misericordia, oh Jehová, me sustentaba.

19En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, tus consolaciones alegraban mi alma.

20¿Juntaráse contigo el trono de iniquidades, que forma agravio en el mandamiento?

21Pónense en corros contra la vida del justo, y condenan la sangre inocente.

22Mas Jehová me ha sido por refugio; y mi Dios por roca de mi confianza.

23Y él hará tornar sobre ellos su iniquidad, y los destruirá por su propia maldad; los talará Jehová nuestro Dios.

Salmo 119

1ALEPH. BIENAVENTURADOS los perfectos de camino; los que andan en la ley de Jehová.

2Bienaventurados los que guardan sus testimonios, y con todo el corazón le buscan:

3Pues no hacen iniquidad los que andan en sus caminos.

4Tú encargaste que sean muy guardados tus mandamientos.

5¡Ojalá fuesen ordenados mis caminos á observar tus estatutos!

6Entonces no sería yo avergonzado, cuando atendiese á todos tus mandamientos.

7Te alabaré con rectitud de corazón, cuando aprendiere los juicios de tu justicia.

8Tus estatutos guardaré: no me dejes enteramente.

9BETH ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.

10Con todo mi corazón te he buscado: no me dejes divagar de tus mandamientos.

11En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti.

12Bendito tú, oh Jehová: enséñame tus estatutos.

13Con mis labios he contado todos los juicios de tu boca.

14Heme gozado en el camino de tus testimonios, como sobre toda riqueza.

15En tus mandamientos meditaré, consideraré tus caminos.

16Recrearéme en tus estatutos: no me olvidaré de tus palabras.

17GIMEL. Haz bien á tu siervo; que viva y guarde tu palabra.

18Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley.

19Advenedizo soy yo en la tierra: no encubras de mí tus mandamientos.

20Quebrantada está mi alma de desear tus juicios en todo tiempo.

21Destruiste á los soberbios malditos, que se desvían de tus mandamientos.

22Aparta de mí oprobio y menosprecio; porque tus testimonios he guardado.

23Príncipes también se sentaron y hablaron contra mí: mas tu siervo meditaba en tus estatutos.

24Pues tus testimonios son mis deleites, y mis consejeros.

25DALETH. Pegóse al polvo mi alma: vivifícame según tu palabra.

26Mis caminos te conté, y me has respondido: enséñame tus estatutos.

27Hazme entender el camino de tus mandamientos, y hablaré de tus maravillas.

28Deshácese mi alma de ansiedad: corrobórame según tu palabra.

29Aparta de mí camino de mentira; y hazme la gracia de tu ley.

30Escogí el camino de la verdad; he puesto tus juicios delante de mí.

31Allegádome he á tus testimonios; oh Jehová, no me avergüences.

32Por el camino de tus mandamientos correré, cuando ensanchares mi corazón.

33HE. Enséñame, oh Jehová, el camino de tus estatutos, y guardarélo hasta el fin.

34Dame entendimiento, y guardaré tu ley; y la observaré de todo corazón.

35Guíame por la senda de tus mandamientos; porque en ella tengo mi voluntad.

36Inclina mi corazón á tus testimonios, y no á la avaricia.

37Aparta mis ojos, que no vean la vanidad; avívame en tu camino.

38Confirma tu palabra á tu siervo, que te teme.

39Quita de mí el oprobio que he temido: porque buenos son tus juicios.

40He aquí yo he codiciado tus mandamientos: vivifícame en tu justicia.

41VAU. Y venga á mí tu misericordia, oh Jehová; tu salud, conforme á tu dicho.

42Y daré por respuesta á mi avergonzador, que en tu palabra he confiado.

43Y no quites de mi boca en ningún tiempo la palabra de verdad; porque á tu juicio espero.

44Y guardaré tu ley siempre, por siglo de siglo.

45Y andaré en anchura, porque busqué tus mandamientos.

46Y hablaré de tus testimonios delante de los reyes, y no me avergonzaré.

47Y deleitaréme en tus mandamientos, que he amado.

48Alzaré asimismo mis manos á tus mandamientos, que amé; y meditaré en tus estatutos.

49ZAIN. Acuérdate de la palabra dada á tu siervo, en la cual me has hecho esperar.

50Esta es mi consuelo en mi aflicción: porque tu dicho me ha vivificado.

51Los soberbios se burlaron mucho de mí: mas no me he apartado de tu ley.

52Acordéme, oh Jehová, de tus juicios antiguos, y consoléme.

53Horror se apoderó de mí, á causa de los impíos que dejan tu ley.

54Cánticos me fueron tus estatutos en la mansión de mis peregrinaciones.

55Acordéme en la noche de tu nombre, oh Jehová, y guardé tu ley.

56Esto tuve, porque guardaba tus mandamientos.

57CHETH. Mi porción, oh Jehová, dije, será guardar tus palabras.

58Tu presencia supliqué de todo corazón: ten misericordia de mí según tu palabra.

59Consideré mis caminos, y torné mis pies á tus testimonios.

60Apresuréme, y no me retardé en guardar tus mandamientos.

61Compañías de impíos me han robado: mas no me he olvidado de tu ley.

62A media noche me levantaba á alabarte sobre los juicios de tu justicia.

63Compañero soy yo de todos los que te temieren y guardaren tus mandamientos.

64De tu misericordia, oh Jehová, está llena la tierra: enséñame tus estatutos.

65TETH. Bien has hecho con tu siervo, oh Jehová, conforme á tu palabra.

66Enséñame bondad de sentido y sabiduría; porque tus mandamientos he creído.

67Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; mas ahora guardo tu palabra.

68Bueno eres tú, y bienhechor: enséñame tus estatutos.

69Contra mí forjaron mentira los soberbios: mas yo guardaré de todo corazón tus mandamientos.

70Engrasóse el corazón de ellos como sebo; mas yo en tu ley me he deleitado.

71Bueno me es haber sido humillado, para que aprenda tus estatutos.

72Mejor me es la ley de tu boca, que millares de oro y plata.

73JOD. Tus manos me hicieron y me formaron: hazme entender, y aprenderé tus mandamientos.

74Los que te temen, me verán, y se alegrarán; porque en tu palabra he esperado.

75Conozco, oh Jehová, que tus juicios son justicia, y que conforme á tu fidelidad me afligiste.

76Sea ahora tu misericordia para consolarme, conforme á lo que has dicho á tu siervo.

77Vengan á mí tus misericordias, y viva; porque tu ley es mi deleite.

78Sean avergonzados los soberbios, porque sin causa me han calumniado: yo empero, meditaré en tus mandamientos.

79Tórnense á mí los que te temen y conocen tus testimonios.

80Sea mi corazón íntegro en tus estatutos; porque no sea yo avergonzado.

81CAPH. Desfallece mi alma por tu salud, esperando en tu palabra.

82Desfallecieron mis ojos por tu palabra, diciendo: ¿Cuándo me consolarás?

83Porque estoy como el odre al humo; mas no he olvidado tus estatutos.

84¿Cuántos son los días de tu siervo? ¿cuándo harás juicio contra los que me persiguen?

85Los soberbios me han cavado hoyos; mas no obran según tu ley.

86Todos tus mandamientos son verdad: sin causa me persiguen; ayúdame.

87Casi me han echado por tierra: mas yo no he dejado tus mandamientos.

88Vivifícame conforme á tu misericordia; y guardaré los testimonios de tu boca.

Traducción: Reina-Valera 1909