¡Señor mío, y Dios mío!
Mes 7: ¡Ha resucitado! — Por qué creemos · Adoración en familia
Lectura de hoy
Leamos juntos: Juan 20:28-31
28 Entonces Tomás respondió, y díjole: ¡Señor mío, y Dios mío! 29 Dícele Jesús: Porque me has visto, Tomás, creiste: bienaventurados los que no vieron y creyeron. 30 Y también hizo Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, que no están escritas en este libro. 31 Estas empero son escritas, para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.
Versículo para memorizar
“Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy: palpad, y ved; que el espíritu ni tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.”— Lucas 24:39 (Reina-Valera 1909)
📖 La Biblia en un año (opcional)
Lectura de hoy: Miqueas 1–4
Leer toda la Biblia en un año: hazlo cuando tengas tiempo de sobra. (Cerca del Día 201 de 365 — Miqueas anuncia a un gobernante que nacerá en Belén.)Lo esencial
Cuando Tomás por fin vio a Jesús resucitado, todo su corazón se desbordó en cuatro palabras: "¡Señor mío, y Dios mío!" (). Este es el punto más alto del Evangelio de Juan. Un hombre judío devoto, que sabía bien que hay un solo Dios, miró a Jesús de Nazaret —su carne, sus huesos, las marcas de los clavos y todo lo demás— y lo llamó Dios. Y Jesús no lo corrigió. Recibió la adoración, porque era verdad. Entonces Juan nos dice exactamente por qué escribió todo su libro: "para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que creyendo, tengáis vida en su nombre" (). La resurrección no quedó escrita solo para que supiéramos un dato; quedó escrita para que creyéramos, y para que halláramos vida.
Por eso este es el lugar perfecto para adorar en familia. Todo lo que hemos recorrido esta semana nos ha traído hasta aquí: Jesús está vivo, tiene un cuerpo real, cientos lo vieron, es tierno con nuestras dudas, nos llena con su Espíritu y nos restaura cuando fallamos. Y la única respuesta digna ante un Señor vivo y resucitado es el clamor de Tomás: ¡Señor mío, y Dios mío! Eso no es solo una declaración de fe; es un acto de entrega. Llamar a Jesús "mi Señor" es darle el trono de mi vida. Llamarlo "mi Dios" es postrarme y adorarlo. Hagamos hoy de esas palabras la adoración de nuestra familia, y de toda nuestra vida.
Alrededor de la mesa
Tomás miró a Jesús y gritó: "¡Señor mío, y Dios mío!" ¡Jesús está vivo y Él es Dios!
Hagámoslo: Levantemos las manos como Tomás y celebremos juntos: "¡Señor mío, y Dios mío!"
Juan escribió todo su libro para que creyéramos que Jesús es el Hijo de Dios y tuviéramos vida nueva en Él.
Conversemos: ¿Cuál es la diferencia entre solo saber acerca de Jesús y de verdad creer en Él?
Tomás, que creía firmemente en un solo Dios, llamó a Jesús "Dios", y Jesús recibió la adoración. Esta es una de las afirmaciones más claras de que Jesús es plenamente Dios.
Profundicemos: ¿Por qué es tan importante que Jesús no sea solo un buen maestro, sino verdaderamente Dios? ¿Qué cambiaría si no lo fuera?
💬 Para conversar
Si Jesús entrara a nuestra casa ahora mismo, ¿qué es lo primero que querrías decirle?— Tomás simplemente dejó salir la verdad: "¡Señor mío, y Dios mío!"
🛡️ Defendamos la fe
Cuando alguien dice: "Jesús nunca afirmó ser Dios": muéstrale este momento. Tomás adoró a Jesús como "Señor mío y Dios mío", y en lugar de detenerlo —como siempre lo hacían los ángeles y los apóstoles cuando los adoraban indebidamente—, Jesús lo bendijo. Juan lo registra a propósito para enseñar precisamente eso. Compártelo con dulzura y respeto, listo para dar razón de tu esperanza ().
Para papá · Para profundizar
Este es un día de adoración en familia, así que deja que de verdad sea adoración, y no solo otra lección. La deidad de Cristo es la doctrina hacia la cual toda la semana ha estado avanzando, y merece más que los cuadernos de tus hijos: merece sus corazones y sus voces. Considera cerrar esta noche cantando juntos un sencillo canto de resurrección o de "Jesús es el Señor", y luego invitando a cada uno a completar la frase: "Jesús, tú eres mi Señor porque…". Confesar a Jesús como Señor en voz alta, en familia, siembra algo profundo. Como Tony Evans suele recordar a los padres, el hogar es el primer santuario, y papá es su principal adorador. Tus hijos aprenden que Jesús es digno, no tanto por tus argumentos, sino al verte adorarlo a Él.
Inspirado en: Tony Evans, Kingdom Man; and Sam Storms, More Precious Than Gold.
Oremos juntos
"Señor Jesús, tú estás vivo, y tú eres Dios. Como Tomás, te decimos con todo el corazón: '¡Señor mío, y Dios mío!' Creemos en ti; da a nuestra familia vida nueva en tu nombre. En el nombre de Jesús, amén."
Jesús está vivo, así que Él es mi Señor y mi Dios, digno de toda mi adoración.