La Biblia en un año (opcional)
Conocer a Dios · Volumen 1
Salmo 102; Salmo 106; Salmo 137
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Salmo 102
1Oración del pobre, cuando estuviere angustiado, y delante de Jehová derramare su lamento. JEHOVÁ, oye mi oración, y venga mi clamor á ti.
2No escondas de mí tu rostro: en el día de mi angustia inclina á mí tu oído; el día que te invocare, apresúrate á responderme.
3Porque mis días se han consumido como humo; y mis huesos cual tizón están quemados.
4Mi corazón fué herido, y secóse como la hierba; por lo cual me olvidé de comer mi pan.
5Por la voz de mi gemido mis huesos se han pegado á mi carne.
6Soy semejante al pelícano del desierto; soy como el buho de las soledades.
7Velo, y soy como el pájaro solitario sobre el tejado.
8Cada día me afrentan mis enemigos; los que se enfurecen contra mí, hanse contra mí conjurado.
9Por lo que como la ceniza á manera de pan, y mi bebida mezclo con lloro,
10A causa de tu enojo y de tu ira; pues me alzaste, y me has arrojado.
11Mis días son como la sombra que se va; y heme secado como la hierba.
12Mas tú, Jehová, permanecerás para siempre, y tu memoria para generación y generación.
13Tú levantándote, tendrás misericordia de Sión; porque el tiempo de tener misericordia de ella, porque el plazo es llegado.
14Porque tus siervos aman sus piedras, y del polvo de ella tienen compasión.
15Entonces temerán las gentes el nombre de Jehová, y todos los reyes de la tierra tu gloria;
16Por cuanto Jehová habrá edificado á Sión, y en su gloria será visto;
17Habrá mirado á la oración de los solitarios, y no habrá desechado el ruego de ellos.
18Escribirse ha esto para la generación venidera: y el pueblo que se criará, alabará á JAH.
19Porque miró de lo alto de su santuario; Jehová miró de los cielos á la tierra,
20Para oir el gemido de los presos, para soltar á los sentenciados á muerte;
21Porque cuenten en Sión el nombre de Jehová, y su alabanza en Jerusalem,
22Cuando los pueblos se congregaren en uno, y los reinos, para servir á Jehová.
23El afligió mi fuerza en el camino; acortó mis días.
24Dije: Dios mío, no me cortes en el medio de mis días: por generación de generaciones son tus años.
25Tú fundaste la tierra antiguamente, y los cielos son obra de tus manos.
26Ellos perecerán, y tú permanecerás; y todos ellos como un vestido se envejecerán; como una ropa de vestir los mudarás, y serán mudados:
27Mas tú eres el mismo, y tus años no se acabarán.
28Los hijos de tus siervos habitarán, y su simiente será afirmada delante de ti.
Salmo 106
1ALELUYA. Alabad á Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia.
2¿Quién expresará las valentías de Jehová? ¿quién contará sus alabanzas?
3Dichosos los que guardan juicio, los que hacen justicia en todo tiempo.
4Acuérdate de mí, oh Jehová, según tu benevolencia para con tu pueblo: visítame con tu salud;
5Para que yo vea el bien de tus escogidos, para que me goce en la alegría de tu gente, y me gloríe con tu heredad.
6Pecamos con nuestros padres, hicimos iniquidad, hicimos impiedad.
7Nuestros padres en Egipto no entendieron tus maravillas; no se acordaron de la muchedumbre de tus misericordias; sino que se rebelaron junto á la mar, en el mar Bermejo.
8Salvólos empero por amor de su nombre, para hacer notoria su fortaleza.
9Y reprendió al mar Bermejo, y secólo; é hízoles ir por el abismo, como por un desierto.
10Y salvólos de mano del enemigo, y rescatólos de mano del adversario.
11Y cubrieron las aguas á sus enemigos: no quedó uno de ellos.
12Entonces creyeron á sus palabras, y cantaron su alabanza.
13Apresuráronse, olvidáronse de sus obras; no esperaron en su consejo.
14Y desearon con ansia en el desierto; y tentaron á Dios en la soledad.
15Y él les dió lo que pidieron; mas envió flaqueza en sus almas.
16Tomaron después celo contra Moisés en el campo, y contra Aarón el santo de Jehová.
17Abrióse la tierra, y tragó á Dathán, y cubrió la compañía de Abiram.
18Y encendióse el fuego en su junta; la llama quemó los impíos.
19Hicieron becerro en Horeb, y encorváronse á un vaciadizo.
20Así trocaron su gloria por la imagen de un buey que come hierba.
21Olvidaron al Dios de su salud, que había hecho grandezas en Egipto;
22Maravillas en la tierra de Châm, cosas formidables sobre el mar Bermejo.
23Y trató de destruirlos, á no haberse puesto Moisés su escogido al portillo delante de él, á fin de apartar su ira, para que no los destruyese.
24Empero aborrecieron la tierra deseable: no creyeron á su palabra;
25Antes murmuraron en sus tiendas, y no oyeron la voz de Jehová.
26Por lo que alzó su mano á ellos, en orden á postrarlos en el desierto,
27Y humillar su simiente entre las gentes, y esparcirlos por las tierras.
28Allegáronse asimismo á Baal-peor, y comieron los sacrificios de los muertos.
29Y ensañaron á Dios con sus obras, y desarrollóse la mortandad en ellos.
30Entonces se levantó Phinees, é hizo juicio; y se detuvo la plaga.
31Y fuéle contado á justicia de generación en generación para siempre.
32También le irritaron en las aguas de Meriba: é hizo mal á Moisés por causa de ellos;
33Porque hicieron se rebelase su espíritu, como lo expresó con sus labios.
34No destruyeron los pueblos que Jehová les dijo;
35Antes se mezclaron con las gentes, y aprendieron sus obras,
36Y sirvieron á sus ídolos; los cuales les fueron por ruina.
37Y sacrificaron sus hijos y sus hijas á los demonios;
38Y derramaron la sangre inocente, la sangre de sus hijos y de sus hijas, que sacrificaron á los ídolos de Canaán: y la tierra fué contaminada con sangre.
39Contamináronse así con sus obras, y fornicaron con sus hechos.
40Encendióse por tanto el furor de Jehová sobre su pueblo, y abominó su heredad:
41Y entrególos en poder de las gentes, y enseñoreáronse de ellos los que los aborrecían.
42Y sus enemigos los oprimieron, y fueron quebrantados debajo de su mano.
43Muchas veces los libró; mas ellos se rebelaron á su consejo, y fueron humillados por su maldad.
44El con todo, miraba cuando estaban en angustia, y oía su clamor:
45Y acordábase de su pacto con ellos, y arrepentíase conforme á la muchedumbre de sus miseraciones.
46Hizo asimismo tuviesen de ellos misericordia todos los que los tenían cautivos.
47Sálvanos, Jehová Dios nuestro, y júntanos de entre las gentes, para que loemos tu santo nombre, para que nos gloriemos en tus alabanzas.
48Bendito Jehová Dios de Israel, desde el siglo y hasta el siglo: y diga todo el pueblo, Amén. Aleluya.
Salmo 137
1JUNTO á los ríos de Babilonia, allí nos sentábamos, y aun llorábamos, acordándonos de Sión.
2Sobre los sauces en medio de ella colgamos nuestras arpas.
3Y los que allí nos habían llevado cautivos nos pedían que cantásemos, y los que nos habían desolado nos pedían alegría, diciendo:
4Cantadnos algunos de los himnos de Sión. ¿Cómo cantaremos canción de Jehová en tierra de extraños?
5Si me olvidare de ti, oh Jerusalem, mi diestra sea olvidada.
6Mi lengua se pegue á mi paladar, si de ti no me acordare; si no ensalzare á Jerusalem como preferente asunto de mi alegría.
7Acuérdate, oh Jehová, de los hijos de Edom en el día de Jerusalem; quienes decían: Arrasadla, arrasadla hasta los cimientos.
8Hija de Babilonia destruída, bienaventurado el que te diere el pago de lo que tú nos hiciste.
9Bienaventurado el que tomará y estrellará tus niños contra las piedras.
Traducción: Reina-Valera 1909