A Daily DiscipleFormando discípulos en el hogar
Volumen 1 · Día 277 de 365

Cantar un amor que nunca termina

Mes 10: Amarnos los unos a los otros · Adoración en familia

⏱ ≈ 14 min juntos

Lectura de hoy

Leamos juntos: Salmo 136:1-9,26

1 ALABAD á Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia. 2 Alabad al Dios de los dioses, porque para siempre es su misericordia. 3 Alabad al Señor de los señores, porque para siempre es su misericordia. 4 Al solo que hace grandes maravillas, porque para siempre es su misericordia. 5 Al que hizo los cielos con entendimiento, porque para siempre es su misericordia. 6 Al que tendió la tierra sobre las aguas, porque para siempre es su misericordia; 7 Al que hizo las grandes luminarias, porque para siempre es su misericordia; 8 El sol para que dominase en el día, porque para siempre es su misericordia; 9 La luna y las estrellas para que dominasen en la noche, porque para siempre es su misericordia. … 26 Alabad al Dios de los cielos: porque para siempre es su misericordia.

Versículo para memorizar

Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos á otros: como os he amado, que también os améis los unos á los otros.Juan 13:34 (Reina-Valera 1909)

📖 La Biblia en un año (opcional)

Lectura de hoy: Mateo 3–4

Leer toda la Biblia en un año: hazlo cuando tengas tiempo de sobra.

Lo esencial

Esta semana hemos aprendido a amarnos los unos a los otros. Hoy lo convertimos en adoración, porque la mejor respuesta al amor de Dios es un canto de gratitud. El fue hecho para cantarse en voz alta, en familia: una voz proclama una línea, y todos responden con el mismo estribillo veintiséis veces: "Porque para siempre es su misericordia". Anímate a probarlo esta noche. Una persona lee: "¡Alabad a Jehová, porque es bueno!", y todos gritan: "¡Porque para siempre es su misericordia!". Sigan así por todos los versículos. Esa palabra misericordia significa el amor fiel de Dios, el amor de su pacto; ese amor firme que jamás se da por vencido.

Y mira por qué le da gracias este salmo: porque hizo los cielos, extendió la tierra, e hizo las grandes lumbreras —el sol para que señorease en el día, la luna y las estrellas en la noche (). El mismo amor que nos salva es el amor que nos creó: seis días de un Hacedor que es bueno. El salmo avanza desde la creación hasta el rescate del pueblo de Dios, y el estribillo nunca cambia, porque el amor de Dios nunca cambia. Ese es el amor del que hemos hablado toda la semana: un amor que vino primero, que fue derramado en nuestros corazones, y que ahora se desborda hacia los demás. Una familia que canta junta "Para siempre es su misericordia" es una familia que va siendo entrenada para confiar en un amor que nunca se acabará.

Alrededor de la mesa

Pequeños 3–6

¡El amor de Dios nunca, nunca termina! Podemos cantarle "gracias" por ser tan bueno.

Hagámoslo: Cantemos o gritemos "¡El amor de Dios nunca termina!" tres veces, cada vez más fuerte.

Medianos 7–9

El dice lo mismo 26 veces porque es muy verdadero: el amor de Dios es para siempre.

Conversemos: Por turnos, digamos cosas por las que estamos agradecidos, y todos respondan: "¡Porque para siempre es su misericordia!".

Mayores 10–13

El salmo alaba a Dios como Creador (vv. 5-9) y como Libertador: el mismo amor firme que te hizo es el que te salva.

Profundicemos: ¿Por qué es un consuelo que el amor de Dios sea "para siempre" y no dependa de cómo nos portemos?

💬 Para conversar

¿Cuál es tu canción favorita para cantar bien fuerte, y por qué?¡Esta noche hagamos del Salmo 136 una canción que toda la familia cante junta!

🛡️ Defendamos la fe

El salmo presenta a Dios como el Hacedor que puso en su lugar el sol, la luna y las estrellas (). Creemos que lo hizo en seis días reales, tal como dice Génesis; y el orden que hay en la creación (leyes, luz, vida) apunta a un Diseñador sabio, no al azar. Podemos cantarlo y defenderlo, con bondad y confianza ().

Para papá · Para profundizar

La adoración en familia no requiere una banda ni una voz pulida: requiere un papá dispuesto a guiar a sus hijos al trono de Dios con gratitud. El es un regalo aquí, porque su repetición hace que todos —incluso el de tres años— sean participantes plenos; nadie queda fuera del estribillo. Cantar y decir juntos la verdad logra algo que la sola enseñanza no puede: aloja la bondad de Dios en los afectos, no solo en la cabeza. Conecta el tema de esta semana con tu hogar: nos amamos los unos a los otros porque su amor es para siempre y nos alcanzó primero. No busques impresionar; busca que sea gozoso y constante. El fruto de un hogar que canta se ve años después, en hijos que instintivamente acuden a Dios tanto en el gozo como en la dificultad.

Inspirado en: Tony Evans, Kingdom Family Devotional.

Oremos juntos

"Padre, gracias porque para siempre es tu misericordia: tú nos hiciste, tú nos rescataste, y tu amor nunca se acabará. ¡Te alabamos! Ayuda a nuestra familia a amarnos los unos a los otros, porque tú nos amaste primero. En el nombre de Jesús, amén."

Llévalo contigo

Para siempre es su misericordia: el amor de Dios por mí nunca se acabará.