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Conocer a Dios · Volumen 1
1 Corintios 12–14
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1 Corintios 12
1Y ACERCA de los dones espirituales, no quiero, hermanos, que ignoréis.
2Sabéis que cuando erais Gentiles, ibais, como erais llevados, á los ídolos mudos.
3Por tanto os hago saber, que nadie que hable por Espíritu de Dios, llama anatema á Jesús; y nadie puede llamar á Jesús Señor, sino por Espíritu Santo.
4Empero hay repartimiento de dones; mas el mismo Espíritu es.
5Y hay repartimiento de ministerios; mas el mismo Señor es.
6Y hay repartimiento de operaciones; mas el mismo Dios es el que obra todas las cosas en todos.
7Empero á cada uno le es dada manifestación del Espíritu para provecho.
8Porque á la verdad, á éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; á otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu;
9A otro, fe por el mismo Espíritu; y á otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu;
10A otro, operaciones de milagros; y á otro, profecía; y á otro, discreción de espíritus; y á otro, géneros de lenguas; y á otro, interpretación de lenguas.
11Mas todas estas cosas obra uno y el mismo Espíritu, repartiendo particularmente á cada uno como quiere.
12Porque de la manera que el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, empero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un cuerpo, así también Cristo.
13Porque por un Espíritu somos todos bautizados en un cuerpo, ora Judíos ó Griegos, ora siervos ó libres; y todos hemos bebido de un mismo Espíritu.
14Pues ni tampoco el cuerpo es un miembro, sino muchos.
15Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo: ¿por eso no será del cuerpo?
16Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo: ¿por eso no será del cuerpo?
17Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato?
18Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como quiso.
19Que si todos fueran un miembro, ¿dónde estuviera el cuerpo?
20Mas ahora muchos miembros son á la verdad, empero un cuerpo.
21Ni el ojo puede decir á la mano: No te he menester: ni asimismo la cabeza á los pies: No tengo necesidad de vosotros.
22Antes, mucho más los miembros del cuerpo que parecen más flacos, son necesarios;
23Y á aquellos del cuerpo que estimamos ser más viles, á éstos vestimos más honrosamente; y los que en nosotros son menos honestos, tienen más compostura.
24Porque los que en nosotros son más honestos, no tienen necesidad: mas Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba;
25Para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se interesen los unos por los otros.
26Por manera que si un miembro padece, todos los miembros á una se duelen; y si un miembro es honrado, todos los miembros á una se gozan.
27Pues vosotros sois el cuerpo de Cristo, y miembros en parte.
28Y á unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero doctores; luego facultades; luego dones de sanidades, ayudas, gobernaciones, géneros de lenguas.
29¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿todos doctores? ¿todos facultades?
30¿Tienen todos dones de sanidad? ¿hablan todos lenguas? ¿interpretan todos?
31Empero procurad los mejores dones: mas aun yo os muestro un camino más excelente.
1 Corintios 13
1SI yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo caridad, vengo á ser como metal que resuena, ó címbalo que retiñe.
2Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia; y si tuviese toda la fe, de tal manera que traspasase los montes, y no tengo caridad, nada soy.
3Y si repartiese toda mi hacienda para dar de comer á pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo caridad, de nada me sirve.
4La caridad es sufrida, es benigna; la caridad no tiene envidia, la caridad no hace sinrazón, no se ensancha;
5No es injuriosa, no busca lo suyo, no se irrita, no piensa el mal;
6No se huelga de la injusticia, mas se huelga de la verdad;
7Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
8La caridad nunca deja de ser: mas las profecías se han de acabar, y cesarán las lenguas, y la ciencia ha de ser quitada;
9Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos;
10Mas cuando venga lo que es perfecto, entonces lo que es en parte será quitado.
11Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fuí hombre hecho, dejé lo que era de niño.
12Ahora vemos por espejo, en obscuridad; mas entonces veremos cara á cara: ahora conozco en parte; mas entonces conoceré como soy conocido.
13Y ahora permanecen la fe, la esperanza, y la caridad, estas tres: empero la mayor de ellas es la caridad.
1 Corintios 14
1SEGUID la caridad; y procurad los dones espirituales, mas sobre todo que profeticéis.
2Porque el que habla en lenguas, no habla á los hombres, sino á Dios; porque nadie le entiende, aunque en espíritu hable misterios.
3Mas el que profetiza, habla á los hombres para edificación, y exhortación, y consolación.
4El que habla lengua extraña, á sí mismo se edifica; mas el que profetiza, edifica á la iglesia.
5Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis lenguas, empero más que profetizaseis: porque mayor es el que profetiza que el que habla lenguas, si también no interpretare, para que la iglesia tome edificación.
6Ahora pues, hermanos, si yo fuere á vosotros hablando lenguas, ¿qué os aprovecharé, si no os hablare, ó con revelación, ó con ciencia, ó con profecía, ó con doctrina?
7Ciertamente las cosas inanimadas que hacen sonidos, como la flauta ó la vihuela, si no dieren distinción de voces, ¿cómo se sabrá lo que se tañe con la flauta, ó con la vihuela?
8Y si la trompeta diere sonido incierto, ¿quién se apercibirá á la batalla?
9Así también vosotros, si por la lengua no diereis palabra bien significante, ¿cómo se entenderá lo que se dice? porque hablaréis al aire.
10Tantos géneros de voces, por ejemplo, hay en el mundo, y nada hay mudo;
11Mas si yo ignorare el valor de la voz, seré bárbaro al que habla, y el que habla será bárbaro para mí.
12Así también vosotros; pues que anheláis espirituales dones, procurad ser excelentes para la edificación de la iglesia.
13Por lo cual, el que habla lengua extraña, pida que la interprete.
14Porque si yo orare en lengua desconocida, mi espíritu ora; mas mi entendimiento es sin fruto.
15¿Qué pues? Oraré con el espíritu, mas oraré también con entendimiento; cantaré con el espíritu, mas cantaré también con entendimiento.
16Porque si bendijeres con el espíritu, el que ocupa lugar de un mero particular, ¿cómo dirá amén á tu acción de gracias? pues no sabe lo que has dicho.
17Porque tú, á la verdad, bien haces gracias; mas el otro no es edificado.
18Doy gracias á Dios que hablo lenguas más que todos vosotros:
19Pero en la iglesia más quiero hablar cinco palabras con mi sentido, para que enseñe también á los otros, que diez mil palabras en lengua desconocida.
20Hermanos, no seáis niños en el sentido, sino sed niños en la malicia: empero perfectos en el sentido.
21En la ley está escrito: En otras lenguas y en otros labios hablaré á este pueblo; y ni aun así me oirán, dice el Señor.
22Así que, las lenguas por señal son, no á los fieles, sino á los infieles: mas la profecía, no á los infieles, sino á los fieles.
23De manera que, si toda la iglesia se juntare en uno, y todos hablan lenguas, y entran indoctos ó infieles, ¿no dirán que estáis locos?
24Mas si todos profetizan, y entra algún infiel ó indocto, de todos es convencido, de todos es juzgado;
25Lo oculto de su corazón se hace manifiesto: y así, postrándose sobre el rostro, adorará á Dios, declarando que verdaderamente Dios está en vosotros.
26¿Qué hay pues, hermanos? Cuando os juntáis, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación: hágase todo para edificación.
27Si hablare alguno en lengua extraña, sea esto por dos, ó á lo más tres, y por turno; mas uno interprete.
28Y si no hubiere intérprete, calle en la iglesia, y hable á sí mismo y á Dios.
29Asimismo, los profetas hablen dos ó tres, y los demás juzguen.
30Y si á otro que estuviere sentado, fuere revelado, calle el primero.
31Porque podéis todos profetizar uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados.
32Y los espíritus de los que profetizaren, sujétense á los profetas;
33Porque Dios no es Dios de disensión, sino de paz; como en todas las iglesias de los santos.
34Vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley dice.
35Y si quieren aprender alguna cosa, pregunten en casa á sus maridos; porque deshonesta cosa es hablar una mujer en la congregación.
36Qué, ¿ha salido de vosotros la palabra de Dios? ¿ó á vosotros solos ha llegado?
37Si alguno á su parecer, es profeta, ó espiritual, reconozca lo que os escribo, porque son mandamientos del Señor.
38Mas el que ignora, ignore.
39Así que, hermanos, procurad profetizar; y no impidáis el hablar lenguas.
40Empero hágase todo decentemente y con orden.
Traducción: Reina-Valera 1909