Una mirada atrás: el Dios que cumple sus promesas
Mes 2: El Dios que cumple sus promesas · Adoración en familia
Lectura de hoy
Leamos juntos: Hebreos 11:8–13
8 Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir por heredad; y salió sin saber dónde iba. 9 Por fe habitó en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en cabañas con Isaac y Jacob, herederos juntamente de la misma promesa: 10 Porque esperaba ciudad con fundamentos, el artífice y hacedor de la cual es Dios. 11 Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir simiente; y parió aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó ser fiel el que lo había prometido. 12 Por lo cual también, de uno, y ése ya amortecido, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está á la orilla de la mar. 13 Conforme á la fe murieron todos éstos sin haber recibido las promesas, sino mirándolas de lejos, y creyéndolas, y saludándolas, y confesando que eran peregrinos y advenedizos sobre la tierra.
Versículo para memorizar
“Conforme á la fe murieron todos éstos sin haber recibido las promesas, sino mirándolas de lejos, y creyéndolas, y saludándolas, y confesando que eran peregrinos y advenedizos sobre la tierra.”— Hebreos 11:13 (Reina-Valera 1909)
📖 La Biblia en un año (opcional)
Lectura de hoy: Números 11–13
Leer toda la Biblia en un año: hazlo cuando tengas tiempo de sobra. (Cerca del Día 59 de 365 — Israel a las puertas de la Tierra Prometida.)Lo esencial
Este mes caminamos junto a toda una familia de hijos de un Dios que cumple sus promesas: Abram saliendo de su casa al llamado de Dios, Sara riendo mientras sostenía al pequeño Isaac, Jacob viendo una escalera hacia el cielo, José perdonando a los hermanos que lo vendieron. Hoy nos detenemos y miramos atrás sobre todo ello, juntos. alinea a estas personas como en un salón de héroes y nos cuenta su secreto: no era que fueran más fuertes ni más listos que los demás. Es que le creyeron a Dios. Cuando Dios pronunciaba una promesa, lo tomaban a Él por su palabra y edificaban su vida sobre ella, aun cuando la promesa todavía estaba muy lejos.
Aquí está lo que debería hacernos prestar atención: el versículo 13 dice que "todos estos murieron en fe, sin haber recibido las promesas." Abraham nunca llegó a poseer toda la tierra. Murió confiando todavía. Pero Dios no había terminado: pensaba más en grande y más a largo plazo que una sola vida. Por eso nosotros también podemos confiar en Él. El Dios que cumplió su palabra a Abraham a lo largo de cientos de años es el mismo Dios que cuida de tu familia esta noche. Jamás ha roto una sola promesa, y nunca lo hará. Mirar atrás a su fidelidad es así como cobramos valor para lo que viene por delante.
Alrededor de la mesa
Todo el mes conocimos a personas que confiaron en Dios: Abraham, Sara, Jacob, José. ¡Dios cumplió cada promesa que les hizo!
Hagámoslo: Contemos hasta cuatro con los dedos y nombrémoslos: "Abraham, Sara, Jacob, José: ¡Dios cumplió sus promesas!"
Estas personas le creyeron a Dios aun cuando todavía no podían ver la promesa. Eso es lo que es la fe.
Conversemos: ¿Cuál historia de este mes fue tu favorita, y qué te enseñó acerca de Dios?
dice que murieron confiando todavía, "habiéndolas visto de lejos." Su fe alcanzaba más allá de su propia vida.
Profundicemos: ¿Por qué es en realidad una fe fuerte la que sigue confiando en Dios aunque tú mismo no llegues a ver la promesa cumplida?
💬 Para conversar
¿Cuál es una promesa que tú hiciste y cumpliste este mes, y cómo te sentiste al mantener tu palabra?
🛡️ Defendamos la fe
¿Cómo sabemos que estas fueron personas reales y no solo historias bonitas? Tienen nombre, están situadas en una geografía real y aparecen entretejidas a lo largo de toda la Biblia. Jesús y los apóstoles hablaron de Abraham, Isaac y Jacob como hombres históricos (). Los tratamos como reales porque la Escritura, nuestra autoridad digna de confianza, así lo hace ().
Para papá · Para profundizar
Mirar atrás es una disciplina espiritual, no solo sentimentalismo. A Israel se le mandaba constantemente recordar: levantar altares, guardar las fiestas y repasar lo que Dios había hecho, porque un corazón olvidadizo es un corazón temeroso y quejumbroso (fíjate qué rápido la lectura de Números se vuelve queja). Tu familia enfrentará temporadas de espera y de oraciones sin respuesta; el antídoto que estás construyendo ahora mismo es una memoria llena de la fidelidad de Dios. Acostúmbrate a contarles a tus hijos, por su nombre, las historias de cómo Dios proveyó para tu familia, junto a las de Abraham y José. La fe para el mañana se edifica en gran parte con la gracia recordada del ayer.
Inspirado en: Tony Evans, Raising Kingdom Kids.
Oremos juntos
"Padre, gracias porque cumpliste cada promesa a Abraham, Sara, Jacob y José, y porque cumples cada promesa con nosotros. Ayúdanos a confiar en ti aun cuando tengamos que esperar. Haznos una familia que recuerda cuán fiel eres tú. En el nombre de Jesús, amén."
Dios nunca ha roto una promesa; mirar atrás a su fidelidad me da valor para lo que viene por delante.