La paja y la viga
Mes 5: Vivir el reino (Parte 2) · Historia bíblica
Lectura de hoy
Leamos juntos: Mateo 7:1-5
1 NO juzguéis, para que no seáis juzgados. 2 Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados; y con la medida con que medís, os volverán á medir. 3 Y ¿por qué miras la mota que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu ojo? 4 O ¿cómo dirás á tu hermano: Espera, echaré de tu ojo la mota, y he aquí la viga en tu ojo? 5 ¡Hipócrita! echa primero la viga de tu ojo, y entonces mirarás en echar la mota del ojo de tu hermano.
Versículo para memorizar
“Y como queréis que os hagan los hombres, así hacedles también vosotros:”— Lucas 6:31 (Reina-Valera 1909)
📖 La Biblia en un año (opcional)
Lectura de hoy: Job 2-4
Leer toda la Biblia en un año: hazlo cuando tengas tiempo de sobra. (Alrededor del Día 135 de 365 — Job lo pierde casi todo y, aun así, sigue volviéndose hacia Dios.)Lo esencial
Imagina lo más gracioso que Jesús dijo jamás. Un hombre anda por todas partes con una enorme viga de madera —un tablón entero— saliéndole derecho del ojo. Choca contra las paredes, tumba las sillas, y ni siquiera se da cuenta. Entonces ve a un amigo que tiene una diminuta astilla de aserrín en su ojo. "Quédate quieto", le dice acercándose mucho con aquel tablón gigantesco, "¡déjame sacarte esa pajita!" La multitud sentada en la ladera seguramente se rió… y luego se quedó callada, porque entendió que Jesús estaba hablando de ellos. De nosotros. No estaba diciendo que jamás debamos distinguir lo bueno de lo malo. Nos estaba advirtiendo sobre lo mucho que nos encanta inspeccionar a todos los demás mientras seguimos ciegos a nosotros mismos.
Jesús dijo: "No juzguéis, para que no seáis juzgados" (). Lo que quiere decir es: no te erijas como el juez duro y criticón de los demás, midiéndolos con una vara que jamás quisieras que usaran contigo. La misma medida que repartes, la recibirás de vuelta. Pero fíjate: Jesús no le pide al hombre de la viga que abandone a su amigo para siempre. Dice: "Echa primero la viga de tu ojo, y entonces mirarás en echar la mota del ojo de tu hermano" (). Encara con honestidad tu gran pecado primero, y entonces —con humildad, con ternura, con la mirada limpia— podrás ayudar de verdad. Así es el camino del reino: no ciegos al pecado, pero siempre comenzando por nuestro propio corazón antes de extender la mano hacia el de otro.
Alrededor de la mesa
¡Jesús contó una historia chistosa de un hombre con un tronco enorme en el ojo que quería sacarle una miguita al ojo de su amigo! ¡Si ni siquiera podía ver! Jesús quiere que revisemos nuestro propio corazón primero.
Hagámoslo: Tápate un ojo con las dos manos, como si fuera una viga gigante, e intenta encontrar algo diminuto en el piso. Difícil, ¿verdad? ¡Primero limpiamos nuestros ojos!
Es fácil notar lo que está mal en un hermano o una hermana y olvidar lo que está mal en nosotros. Jesús dice que arregles tu propia "viga" antes de señalar la "paja" de otro.
Conversemos: ¿Cuál es una cosita pequeña que te ha molestado de otra persona, y una cosa más grande en la que tú podrías trabajar?
Jesús no está prohibiendo todo juicio: el versículo 5 todavía ayuda al amigo de la paja. Está prohibiendo el juicio hipócrita, ese que disculpa nuestro propio pecado mientras agranda el de todos los demás.
Profundicemos: ¿Cuál es la diferencia entre condenar a alguien y ayudarlo con amor? ¿Cómo cambia la humildad la manera en que corregimos a un amigo?
💬 Para conversar
¿Qué cosa es MUCHO más fácil de ver en otra persona que en uno mismo? (¿Masticar con ruido? ¿Interrumpir? ¿Dejar desorden?)
🛡️ Defendamos la fe
A menudo se cita "No juzguéis" para decir que nunca deberíamos señalar que algo está mal; pero dos versículos después Jesús nos manda ayudar a quitar la paja, lo cual implica discernir lo bueno de lo malo. Él no prohíbe la sabiduría; prohíbe la hipocresía ().
Para papá · Para profundizar
Este pasaje es un espejo, y casi siempre le muestra a un papá su propio rostro primero. Somos los más rápidos en sermonear a nuestros hijos sobre las mismas faltas que toleramos en nosotros: el mal genio, las medias verdades, el teléfono que no podemos soltar; y los niños tienen un radar para esa contradicción. Martyn Lloyd-Jones observó que el espíritu criticón y buscador de faltas casi siempre es señal de alguien que nunca ha encarado con honestidad su propio corazón delante de Dios. La cura no es dejar de guiar a tus hijos; es permitir que Dios te saque la viga primero, para que tu corrección brote de la humildad y la gracia, y no de una frustración llena de justicia propia. Un papá capaz de decir "me equivoqué, ¿me perdonas?" ya ha empezado a arrancar la viga, y sus palabras serenas y de mirada limpia calarán mucho más hondo que cualquier regaño.
Inspirado en: D. Martyn Lloyd-Jones, Studies in the Sermon on the Mount.
Oremos juntos
"Padre, gracias por amarnos lo suficiente como para mostrarnos nuestro propio corazón. Ayúdanos a encarar con honestidad nuestro propio pecado antes de señalar el de cualquier otra persona. Haznos amables, humildes y prontos para ayudar, nunca duros. En el nombre de Jesús, amén."
Revisa tu propio corazón primero; entonces verás con la claridad suficiente para ayudar.