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La Biblia en un año (opcional)

Seguir a Jesús · Volumen 2

Job 8-10

Día 137 de 365 · Reina-Valera 1909

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Job 8 · 1/3
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Job 8

1Y RESPONDIÓ Bildad Suhita, y dijo:

2¿Hasta cuándo hablarás tales cosas, y las palabras de tu boca serán como un viento fuerte?

3¿Acaso pervertirá Dios el derecho, ó el Todopoderoso pervertirá la justicia?

4Si tus hijos pecaron contra él, él los echó en el lugar de su pecado.

5Si tú de mañana buscares á Dios, y rogares al Todopoderoso;

6Si fueres limpio y derecho, cierto luego se despertará sobre ti, y hará próspera la morada de tu justicia.

7Y tu principio habrá sido pequeño, y tu postrimería acrecerá en gran manera.

8Porque pregunta ahora á la edad pasada, y disponte para inquirir de sus padres de ellos;

9Pues nosotros somos de ayer, y no sabemos, siendo nuestros días sobre la tierra como sombra.

10¿No te enseñarán ellos, te dirán, y de su corazón sacarán palabras?

11¿Crece el junco sin lodo? ¿crece el prado sin agua?

12Aun él en su verdor no será cortado, y antes de toda hierba se secará.

13Tales son los caminos de todos los que olvidan á Dios: y la esperanza del impío perecerá:

14Porque su esperanza será cortada, y su confianza es casa de araña.

15Apoyaráse él sobre su casa, mas no permanecerá en pie; atendráse á ella, mas no se afirmará.

16A manera de un árbol, está verde delante del sol, y sus renuevos salen sobre su huerto;

17Vanse entretejiendo sus raíces junto á una fuente, y enlazándose hasta un lugar pedregoso.

18Si le arrancaren de su lugar, éste negarále entonces, diciendo: Nunca te vi.

19Ciertamente éste será el gozo de su camino; y de la tierra de donde se traspusiere, nacerán otros.

20He aquí, Dios no aborrece al perfecto, ni toma la mano de los malignos.

21Aun henchirá tu boca de risa, y tus labios de júbilo.

22Los que te aborrecen, serán vestidos de confusión; y la habitación de los impíos perecerá.

Job 9

1Y RESPONDIÓ Job, y dijo:

2Ciertamente yo conozco que es así: ¿y cómo se justificará el hombre con Dios?

3Si quisiere contender con él, no le podrá responder á una cosa de mil.

4El es sabio de corazón, y poderoso en fortaleza: ¿quién se endureció contra él, y quedó en paz?

5Que arranca los montes con su furor, y no conocen quién los trastornó:

6Que remueve la tierra de su lugar, y hace temblar sus columnas:

7Que manda al sol, y no sale; y sella las estrellas:

8El que extiende solo los cielos, y anda sobre las alturas de la mar:

9El que hizo el Arcturo, y el Orión, y las Pléyadas, y los lugares secretos del mediodía:

10El que hace cosas grandes é incomprensibles, y maravillosas, sin número.

11He aquí que él pasará delante de mí, y yo no lo veré; y pasará, y no lo entenderé.

12He aquí, arrebatará; ¿quién le hará restituir? ¿Quién le dirá, Qué haces?

13Dios no tornará atrás su ira, y debajo de él se encorvan los que ayudan á los soberbios.

14¿Cuánto menos le responderé yo, y hablaré con él palabras estudiadas?

15Que aunque fuese yo justo, no responderé; antes habré de rogar á mi juez.

16Que si yo le invocase, y él me respondiese, aun no creeré que haya escuchado mi voz.

17Porque me ha quebrado con tempestad, y ha aumentado mis heridas sin causa.

18No me ha concedido que tome mi aliento; mas hame hartado de amarguras.

19Si habláremos de su potencia, fuerte por cierto es; si de juicio, ¿quién me emplazará?

20Si yo me justificare, me condenará mi boca; si me dijere perfecto, esto me hará inicuo.

21Bien que yo fuese íntegro, no conozco mi alma: reprocharé mi vida.

22Una cosa resta que yo diga: Al perfecto y al impío él los consume.

23Si azote mata de presto, ríese de la prueba de los inocentes.

24La tierra es entregada en manos de los impíos, y él cubre el rostro de sus jueces. Si no es él, ¿quién es? ¿dónde está?

25Mis días han sido más ligeros que un correo; huyeron, y no vieron el bien.

26Pasaron cual navíos veloces: como el águila que se arroja á la comida.

27Si digo: Olvidaré mi queja, dejaré mi aburrimiento, y esforzaréme:

28Contúrbanme todos mis trabajos; sé que no me darás por libre.

29Yo soy impío, ¿para qué trabajaré en vano?

30Aunque me lave con aguas de nieve, y limpie mis manos con la misma limpieza,

31Aun me hundirás en el hoyo, y mis propios vestidos me abominarán.

32Porque no es hombre como yo, para que yo le responda, y vengamos juntamente á juicio.

33No hay entre nosotros árbitro que ponga su mano sobre nosotros ambos.

34Quite de sobre mí su vara, y su terror no me espante.

35Entonces hablaré, y no le temeré: porque así no estoy en mí mismo.

Job 10

1ESTÁ mi alma aburrida de mi vida: daré yo suelta á mi queja sobre mí, hablaré con amargura de mi alma.

2Diré á Dios: no me condenes; hazme entender por qué pleiteas conmigo.

3¿Parécete bien que oprimas, que deseches la obra de tus manos, y que resplandezcas sobre el consejo de los impíos?

4¿Tienes tú ojos de carne? ¿ves tú como ve el hombre?

5¿Son tus días como los días del hombre, ó tus años como los tiempos humanos,

6Para que inquieras mi iniquidad, y busques mi pecado,

7Sobre saber tú que no soy impío, y que no hay quien de tu mano libre?

8Tus manos me formaron y me compusieron todo en contorno: ¿y así me deshaces?

9Acuérdate ahora que como á lodo me diste forma: ¿y en polvo me has de tornar?

10¿No me fundiste como leche, y como un queso me cuajaste?

11Vestísteme de piel y carne, y cubrísteme de huesos y nervios.

12Vida y misericordia me concediste, y tu visitación guardó mi espíritu.

13Y estas cosas tienes guardadas en tu corazón; yo sé que esto está cerca de ti.

14Si pequé, tú me has observado, y no me limpias de mi iniquidad.

15Si fuere malo, ¡ay de mí! y si fuere justo, no levantaré mi cabeza, estando harto de deshonra, y de verme afligido.

16Y subirá de punto, pues me cazas como á león, y tornas á hacer en mí maravillas.

17Renuevas contra mí tus plagas, y aumentas conmigo tu furor, remudándose sobre mí ejércitos.

18¿Por qué me sacaste de la matriz? Habría yo espirado, y no me vieran ojos.

19Fuera, como si nunca hubiera sido, llevado desde el vientre á la sepultura.

20¿No son mis días poca cosa? Cesa pues, y déjame, para que me conforte un poco.

21Antes que vaya para no volver, á la tierra de tinieblas y de sombra de muerte;

22Tierra de oscuridad, lóbrega como sombra de muerte, sin orden, y que aparece como la oscuridad misma.

Traducción: Reina-Valera 1909