La Biblia en un año (opcional)
Seguir a Jesús · Volumen 2
Salmos 31-34
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Salmo 31
1Al Músico principal: Salmo de David. EN ti, oh Jehová, he esperado; no sea yo confundido para siempre: líbrame en tu justicia.
2Inclina á mí tu oído, líbrame presto; séme por roca de fortaleza, por casa fuerte para salvarme.
3Porque tú eres mi roca y mi castillo; y por tu nombre me guiarás, y me encaminarás.
4Me sacarás de la red que han escondido para mí; porque tú eres mi fortaleza.
5En tu mano encomiendo mi espíritu: tú me has redimido, oh Jehová, Dios de verdad.
6Aborrecí á los que esperan en vanidades ilusorias; mas yo en Jehová he esperado.
7Me gozaré y alegraré en tu misericordia; porque has visto mi aflicción; has conocido mi alma en las angustias.
8Y no me encerraste en mano del enemigo; hiciste estar mis pies en anchura.
9Ten misericordia de mí, oh Jehová, que estoy en angustia: hanse consumido de pesar mis ojos, mi alma, y mis entrañas.
10Porque mi vida se va gastando de dolor, y mis años de suspirar: hase enflaquecido mi fuerza á causa de mi iniquidad, y mis huesos se han consumido.
11De todos mis enemigos he sido oprobio, y de mis vecinos en gran manera, y horror á mis conocidos: los que me veían fuera, huían de mí.
12He sido olvidado de su corazón como un muerto: he venido á ser como un vaso perdido.
13Porque he oído afrenta de muchos; miedo por todas partes, cuando consultaban juntos contra mí, é ideaban quitarme la vida.
14Mas yo en ti confié, oh Jehová: yo dije: Dios mío eres tú.
15En tu mano están mis tiempos: líbrame de la mano de mis enemigos, y de mis perseguidores.
16Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo: sálvame por tu misericordia.
17No sea yo confundido, oh Jehová, ya que te he invocado; sean corridos los impíos, estén mudos en el profundo.
18Enmudezcan los labios mentirosos, que hablan contra el justo cosas duras, con soberbia y menosprecio.
19¡Cuán grande es tu bien, que has guardado para los que te temen, que has obrado para los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres!
20Los esconderás en el secreto de tu rostro de las arrogancias del hombre: los pondrás en un tabernáculo á cubierto de contención de lenguas.
21Bendito Jehová, porque ha hecho maravillosa su misericordia para conmigo en ciudad fuerte.
22Y decía yo en mi premura: Cortado soy de delante de tus ojos: tú empero oíste la voz de mis ruegos, cuando á ti clamaba.
23Amad á Jehová todos vosotros sus santos: á los fieles guarda Jehová, y paga abundantemente al que obra con soberbia.
24Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, y tome vuestro corazón aliento.
Salmo 32
1Salmo de David: Masquil. BIENAVENTURADO aquel cuyas iniquidades son perdonadas, y borrados sus pecados.
2Bienaventurado el hombre á quien no imputa Jehová la iniquidad, y en cuyo espíritu no hay superchería.
3Mientras callé, envejeciéronse mis huesos en mi gemir todo el día.
4Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; volvióse mi verdor en sequedades de estío. (Selah.)
5Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Confesaré, dije, contra mí mis rebeliones á Jehová; y tú perdonaste la maldad de mi pecado. (Selah.)
6Por esto orará á ti todo santo en el tiempo de poder hallarte: ciertamente en la inundación de muchas aguas no llegarán éstas á él.
7Tú eres mi refugio; me guardarás de angustia; con cánticos de liberación me rodearás. (Selah.)
8Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar: sobre ti fijaré mis ojos.
9No seáis como el caballo, ó como el mulo, sin entendimiento: con cabestro y con freno su boca ha de ser reprimida, para que no lleguen á ti.
10Muchos dolores para el impío; mas el que espera en Jehová, lo cercará misericordia.
11Alegraos en Jehová, y gozaos, justos: y cantad todos vosotros los rectos de corazón.
Salmo 33
1ALEGRAOS, justos, en Jehová: á los rectos es hermosa la alabanza.
2Celebrad á Jehová con arpa: cantadle con salterio y decacordio.
3Cantadle canción nueva: hacedlo bien tañendo con júbilo.
4Porque recta es la palabra de Jehová, y toda su obra con verdad hecha.
5El ama justicia y juicio: de la misericordia de Jehová está llena la tierra.
6Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el espíritu de su boca.
7El junta como en un montón las aguas de la mar: él pone en depósitos los abismos.
8Tema á Jehová toda la tierra: teman de él todos los habitadores del mundo.
9Porque él dijo, y fué hecho; él mandó, y existió.
10Jehová hace nulo el consejo de las gentes, y frustra las maquinaciones de los pueblos.
11El consejo de Jehová permanecerá para siempre; los pensamientos de su corazón por todas las generaciones.
12Bienaventurada la gente de que Jehová es su Dios; el pueblo á quien escogió por heredad para sí.
13Desde los cielos miró Jehová; vió á todos los hijos de los hombres:
14Desde la morada de su asiento miró sobre todos los moradores de la tierra.
15El formó el corazón de todos ellos; él considera todas sus obras.
16El rey no es salvo con la multitud del ejército: no escapa el valiente por la mucha fuerza.
17Vanidad es el caballo para salvarse: por la grandeza de su fuerza no librará.
18He aquí, el ojo de Jehová sobre los que le temen, sobre los que esperan en su misericordia;
19Para librar sus almas de la muerte, y para darles vida en el hambre.
20Nuestra alma esperó á Jehová; nuestra ayuda y nuestro escudo es él.
21Por tanto en él se alegrará nuestro corazón, porque en su santo nombre hemos confiado.
22Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros, como esperamos en ti.
Salmo 34
1Salmo de David, cuando mudó su semblante delante de Abimelech, y él lo echó, y fuése. BENDECIRÉ á Jehová en todo tiempo; su alabanza será siempre en mi boca.
2En Jehová se gloriará mi alma: oiránlo los mansos, y se alegrarán.
3Engrandeced á Jehová conmigo, y ensalcemos su nombre á una.
4Busqué á Jehová, y él me oyó, y libróme de todos mis temores.
5A él miraron y fueron alumbrados: y sus rostros no se avergonzaron.
6Este pobre clamó, y oyóle Jehová, y librólo de todas sus angustias.
7El ángel de Jehová acampa en derredor de los que le temen, y los defiende.
8Gustad, y ved que es bueno Jehová: dichoso el hombre que confiará en él.
9Temed á Jehová, vosotros sus santos; porque no hay falta para los que le temen.
10Los leoncillos necesitaron, y tuvieron hambre; pero los que buscan á Jehová, no tendrán falta de ningún bien.
11Venid, hijos, oidme; el temor de Jehová os enseñaré.
12¿Quién es el hombre que desea vida, que codicia días para ver bien?
13Guarda tu lengua de mal, y tus labios de hablar engaño.
14Apártate del mal, y haz el bien; busca la paz, y síguela.
15Los ojos de Jehová están sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos.
16La ira de Jehová contra los que mal hacen, para cortar de la tierra la memoria de ellos.
17Clamaron los justos, y Jehová oyó, y librólos de todas sus angustias.
18Cercano está Jehová á los quebrantados de corazón; y salvará á los contritos de espíritu.
19Muchos son los males del justo; mas de todos ellos lo librará Jehová.
20El guarda todos sus huesos; ni uno de ellos será quebrantado.
21Matará al malo la maldad; y los que aborrecen al justo serán asolados.
22Jehová redime el alma de sus siervos; y no serán asolados cuantos en él confían.
Traducción: Reina-Valera 1909