La Biblia en un año (opcional)
Seguir a Jesús · Volumen 2
Salmos 70-73
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Salmo 70
1Al Músico principal: Salmo de David, para conmemorar. OH Dios, acude á librarme; apresúrate, oh Dios, á socorrerme.
2Sean avergonzados y confusos los que buscan mi vida; sean vueltos atrás y avergonzados los que mi mal desean.
3Sean vueltos, en pago de su afrenta hecha, los que dicen: ¡Ah! ¡ah!
4Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan; y digan siempre los que aman tu salud: Engrandecido sea Dios.
5Yo estoy afligido y menesteroso; apresúrate á mí, oh Dios: ayuda mía y mi libertador eres tú; oh Jehová, no te detengas.
Salmo 71
1EN ti, oh Jehová, he esperado; no sea yo confuso para siempre.
2Hazme escapar, y líbrame en tu justicia: inclina tu oído y sálvame.
3Séme por peña de estancia, adonde recurra yo continuamente: mandado has que yo sea salvo; porque tú eres mi roca, y mi fortaleza.
4Dios mío, líbrame de la mano del impío, de la mano del perverso y violento.
5Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza: seguridad mía desde mi juventud.
6Por ti he sido sustentado desde el vientre: de las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacaste: de ti será siempre mi alabanza.
7Como prodigio he sido á muchos; y tú mi refugio fuerte.
8Sea llena mi boca de tu alabanza, de tu gloria todo el día.
9No me deseches en el tiempo de la vejez; cuando mi fuerza se acabare, no me desampares.
10Porque mis enemigos han tratado de mí; y los que acechan mi alma, consultaron juntamente,
11Diciendo: Dios lo ha dejado: perseguid y tomadle, porque no hay quien le libre.
12Oh Dios, no te alejes de mí: Dios mío, acude presto á mi socorro.
13Sean avergonzados, fallezcan los adversarios de mi alma; sean cubiertos de vergüenza y de confusión los que mi mal buscan.
14Mas yo siempre esperaré, y añadiré sobre toda tu alabanza.
15Mi boca publicará tu justicia y tu salud todo el día, aunque no sé el número de ellas.
16Vendré á las valentías del Señor Jehová: haré memoria de sola tu justicia.
17Oh Dios, enseñásteme desde mi mocedad; y hasta ahora he manifestado tus maravillas.
18Y aun hasta la vejez y las canas; oh Dios, no me desampares, hasta que denuncie tu brazo á la posteridad, tus valentías á todos los que han de venir.
19Y tu justicia, oh Dios, hasta lo excelso; porque has hecho grandes cosas: oh Dios, ¿quién como tú?
20Tú, que me has hecho ver muchas angustias y males, volverás á darme vida, y de nuevo me levantarás de los abismos de la tierra.
21Aumentarás mi grandeza, y volverás á consolarme.
22Asimismo yo te alabaré con instrumento de salterio, oh Dios mío: tu verdad cantaré yo á ti en el arpa, oh Santo de Israel.
23Mis labios cantarán cuando á ti salmeare, y mi alma, á la cual redimiste.
24Mi lengua hablará también de tu justicia todo el día: por cuanto fueron avergonzados, porque fueron confusos los que mi mal procuraban.
Salmo 72
1Para Salomón. OH Dios, da tus juicios al rey, y tu justicia al hijo del rey.
2El juzgará tu pueblo con justicia, y tus afligidos con juicio.
3Los montes llevarán paz al pueblo, y los collados justicia.
4Juzgará los afligidos del pueblo, salvará los hijos del menesteroso, y quebrantará al violento.
5Temerte han mientras duren el sol y la luna, por generación de generaciones.
6Descenderá como la lluvia sobre la hierba cortada; como el rocío que destila sobre la tierra.
7Florecerá en sus días justicia, y muchedumbre de paz, hasta que no haya luna.
8Y dominará de mar á mar, y desde el río hasta los cabos de la tierra.
9Delante de él se postrarán los Etiopes; y sus enemigos lamerán la tierra.
10Los reyes de Tharsis y de las islas traerán presentes: los reyes de Sheba y de Seba ofrecerán dones.
11Y arrodillarse han á él todos los reyes; le servirán todas las gentes.
12Porque él librará al menesteroso que clamare, y al afligido que no tuviere quien le socorra.
13Tendrá misericordia del pobre y del menesteroso, y salvará las almas de los pobres.
14De engaño y de violencia redimirá sus almas; y la sangre de ellos será preciosa en sus ojos.
15Y vivirá, y darásele del oro de Seba; y oraráse por él continuamente; todo el día se le bendecirá.
16Será echado un puño de grano en tierra, en las cumbres de los montes; su fruto hará ruido como el Líbano, y los de la ciudad florecerán como la hierba de la tierra.
17Será su nombre para siempre, perpetuaráse su nombre mientras el sol dure: y benditas serán en él todas las gentes: llamarlo han bienaventurado.
18Bendito Jehová Dios, el Dios de Israel, que solo hace maravillas.
19Y bendito su nombre glorioso para siempre: y toda la tierra sea llena de su gloria. Amén y Amén.
20Acábanse las oraciones de David, hijo de Isaí.
Salmo 73
1Salmo de Asaph. CIERTAMENTE bueno es Dios á Israel, á los limpios de corazón.
2Mas yo, casi se deslizaron mis pies; por poco resbalaron mis pasos.
3Porque tuve envidia de los insensatos, viendo la prosperidad de los impíos.
4Porque no hay ataduras para su muerte; antes su fortaleza está entera.
5No están ellos en el trabajo humano; ni son azotados con los otros hombres.
6Por tanto soberbia los corona: cúbrense de vestido de violencia.
7Sus ojos están salidos de gruesos: logran con creces los antojos del corazón.
8Soltáronse, y hablan con maldad de hacer violencia; hablan con altanería.
9Ponen en el cielo su boca, y su lengua pasea la tierra.
10Por eso su pueblo vuelve aquí, y aguas de lleno les son exprimidas.
11Y dicen: ¿Cómo sabe Dios? ¿y hay conocimiento en lo alto?
12He aquí estos impíos, sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas.
13Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, y lavado mis manos en inocencia;
14Pues he sido azotado todo el día, y empezaba mi castigo por las mañanas.
15Si dijera yo, Discurriré de esa suerte; he aquí habría negado la nación de tus hijos:
16Pensaré pues para saber esto: es á mis ojos duro trabajo,
17Hasta que venido al santuario de Dios, entenderé la postrimería de ellos.
18Ciertamente los has puesto en deslizaderos; en asolamientos los harás caer.
19¡Cómo han sido asolados! ¡cuán en un punto! Acabáronse, fenecieron con turbaciones.
20Como sueño del que despierta, así, Señor, cuando despertares, menospreciarás sus apariencias.
21Desazonóse á la verdad mi corazón, y en mis riñones sentía punzadas.
22Mas yo era ignorante, y no entendía: era como una bestia acerca de ti.
23Con todo, yo siempre estuve contigo: trabaste de mi mano derecha.
24Hasme guiado según tu consejo, y después me recibirás en gloria.
25¿A quién tengo yo en los cielos? Y fuera de ti nada deseo en la tierra.
26Mi carne y mi corazón desfallecen: mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.
27Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán: tú cortarás á todo aquel que fornicando, de ti se aparta.
28Y en cuanto á mí, el acercarme á Dios es el bien: he puesto en el Señor Jehová mi esperanza, para contar todas tus obras.
Traducción: Reina-Valera 1909