Te enviaré un Consolador
Mes 10: El aposento alto · Historia bíblica
Lectura de hoy
Leamos juntos: Juan 14:15-18
15 Si me amáis, guardad mis mandamientos; 16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 Al Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce: mas vosotros le conocéis; porque está con vosotros, y será en vosotros. 18 No os dejaré huérfanos: vendré á vosotros.
Versículo para memorizar
“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos: el que está en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque sin mí nada podéis hacer.”— Juan 15:5 (Reina-Valera 1909)
📖 La Biblia en un año (opcional)
Lectura de hoy: Malaquías 1-4
Leer toda la Biblia en un año: hazlo cuando tengas tiempo de sobra. (Las últimas palabras del Antiguo Testamento antes de cuatro siglos de silencio; luego llega el Mensajero prometido.)Lo esencial
Imagina a los discípulos en aquel aposento alto. Jesús acaba de lavarles los pies y de decirles que se va. Tienen el corazón apesadumbrado: ¿cómo seguirán adelante sin Él? Y allí mismo, Jesús pronuncia una de las promesas más consoladoras de toda la Escritura: "Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre" (). La palabra griega que se traduce "otro" significa otro de la misma clase: Uno exactamente igual a Jesús mismo. El Consolador no es una fuerza ni un sentimiento. Es el Espíritu Santo, Dios mismo, que viene a vivir no solo junto a ellos, sino dentro de ellos.
Y fíjate cómo cierra Jesús la promesa: "No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros" (v. 18). Un huérfano no tiene quién lo provea, quién lo proteja ni a quién pertenecer. Jesús se niega a dejar así a sus amigos. El Espíritu que envía es su propia presencia con nosotros para siempre. Aquí está el corazón de la vida cristiana: no seguimos a Jesús apretando los dientes y esforzándonos más por nuestra cuenta. Lo seguimos llenos y sostenidos por su Espíritu. ¿Y notaste cómo empieza la promesa? "Si me amáis, guardad mis mandamientos" (v. 15). El amor por Jesús y la obediencia a Jesús van juntos; el Consolador es quien hace real ese amor y posible esa obediencia.
Alrededor de la mesa
Jesús tenía que regresar al cielo, pero les prometió a sus amigos que nunca estarían solos. ¡Envió al Espíritu Santo para que viviera justo dentro de sus corazones!
Hagámoslo: Pon tu mano sobre tu corazón y di: "Jesús, gracias porque nunca estoy solo".
Jesús llamó al Espíritu Santo "otro Consolador": Alguien igualito a Él mismo. El Espíritu nos consuela, nos enseña y nos ayuda a obedecer.
Conversemos: ¿Qué cosa difícil has intentado hacer tú solo? ¿De qué manera podría ayudarte pedirle fuerzas al Consolador?
Jesús dice que el mundo "no le ve, ni le conoce; mas vosotros le conocéis; porque está con vosotros, y será en vosotros" (v. 17). El Espíritu es una Persona a quien podemos conocer, no un poder que usamos.
Profundicemos: Jesús une el amarlo con el guardar sus mandamientos (v. 15). ¿Por qué crees que la obediencia y el amor no pueden separarse de verdad?
💬 Para conversar
¿A quién buscas primero cuando tienes miedo o estás triste? Jesús envió un Consolador que está siempre ahí, más cerca que cualquier persona.
🛡️ Defendamos la fe
Algunos dicen que el Espíritu Santo es solo una "energía" vaga. Pero Jesús lo llama "otro Consolador": una Persona que puede ser contristada (), que enseña y habla (). Las fuerzas no consuelan a los huérfanos; una Persona sí. El Espíritu es Dios mismo, con nosotros.
Para papá · Para profundizar
La palabra que usa Jesús, paráklētos, significa "uno llamado a venir al lado para ayudar": consolador, abogado y consejero, todo a la vez. Nota que el Espíritu fue prometido a todos los discípulos que estaban en aquel aposento, no a una élite espiritual. La enseñanza pentecostal clásica toma a Jesús en su palabra: la presencia del Espíritu morando en el creyente es el derecho de nacimiento de cada hijo de Dios, y el Padre se deleita en llenar a quienes se lo piden (). Aquí está la pregunta que escudriña esta noche: ¿estás guiando tu hogar con tu propia fuerza de voluntad, o con el poder de Él? No puedes dar a tus hijos una confianza viva en el Consolador en quien tú mismo no te estás apoyando. Pídele al Padre, antes de dormir, que te llene de nuevo.
Inspirado en: Robert Menzies, Pentecost: This Story Is Our Story.
Oremos juntos
"Padre, gracias porque Jesús no nos dejó huérfanos. Gracias por el Espíritu Santo, nuestro Consolador, que vive en todo el que pertenece a Jesús. Llénanos de nuevo, ayúdanos a amarte y a obedecerte, y recuérdanos que nunca estamos solos. En el nombre de Jesús, amén."
Jesús no me dejó huérfano: su propio Espíritu vive en mí, siempre.