A Daily DiscipleFormando discípulos en el hogar

La Biblia en un año (opcional)

Listos para permanecer firmes y ser enviados · Volumen 3

Salmos 37-40

Día 235 de 365 · Reina-Valera 1909

Escuchar en voz alta

Salmo 37 · 1/4
0:00
0:00

Audio: WordProject.org

Salmo 37

1Salmo de David. NO te impacientes á causa de los malignos, ni tengas envidia de los que hacen iniquidad.

2Porque como hierba serán presto cortados, y decaerán como verdor de renuevo.

3Espera en Jehová, y haz bien; vivirás en la tierra, y en verdad serás alimentado.

4Pon asimismo tu delicia en Jehová, y él te dará las peticiones de tu corazón.

5Encomienda á Jehová tu camino, y espera en él; y él hará.

6Y exhibirá tu justicia como la luz, y tus derechos como el medio día.

7Calla á Jehová, y espera en él: no te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades.

8Déjate de la ira, y depón el enojo: no te excites en manera alguna á hacer lo malo.

9Porque los malignos serán talados, mas los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra.

10Pues de aquí á poco no será el malo: y contemplarás sobre su lugar, y no parecerá.

11Pero los mansos heredarán la tierra, y se recrearán con abundancia de paz.

12Maquina el impío contra el justo, y cruje sobre él sus dientes.

13El Señor se reirá de él; porque ve que viene su día.

14Los impíos desenvainaron espada, y entesaron su arco, para derribar al pobre y al menesteroso, para matar á los de recto proceder.

15La espada de ellos entrará en su mismo corazón, y su arco será quebrado.

16Mejor es lo poco del justo, que las riquezas de muchos pecadores.

17Porque los brazos de los impíos serán quebrados: mas el que sostiene á los justos es Jehová.

18Conoce Jehová los días de los perfectos: y la heredad de ellos será para siempre.

19No serán avergonzados en el mal tiempo; y en los días de hambre serán hartos.

20Mas los impíos perecerán, y los enemigos de Jehová como la grasa de los carneros serán consumidos: se disiparán como humo.

21El impío toma prestado, y no paga; mas el justo tiene misericordia, y da.

22Porque los benditos de él heredarán la tierra; y los malditos de él serán talados.

23Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y aprueba su camino.

24Cuando cayere, no quedará postrado; porque Jehová sostiene su mano.

25Mozo fuí, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su simiente que mendigue pan.

26En todo tiempo tiene misericordia, y presta; y su simiente es para bendición.

27Apártate del mal, y haz el bien, y vivirás para siempre.

28Porque Jehová ama la rectitud, y no desampara sus santos: para siempre serán guardados; mas la simiente de los impíos será extirpada.

29Los justos heredarán la tierra, y vivirán para siempre sobre ella.

30La boca del justo hablará sabiduría; y su lengua proferirá juicio.

31La ley de su Dios está en su corazón; por tanto sus pasos no vacilarán.

32Acecha el impío al justo, y procura matarlo.

33Jehová no lo dejará en sus manos, ni lo condenará cuando le juzgaren.

34Espera en Jehová, y guarda su camino, y él te ensalzará para heredar la tierra: cuando serán talados los pecadores, lo verás.

35Vi yo al impío sumamente ensalzado, y que se extendía como un laurel verde.

36Empero pasóse, y he aquí no parece; y busquélo, y no fué hallado.

37Considera al íntegro, y mira al justo: que la postrimería de cada uno de ellos es paz.

38Mas los transgresores fueron todos á una destruídos: la postrimería de los impíos fué talada.

39Pero la salvación de los justos es de Jehová, y él es su fortaleza en el tiempo de angustia.

40Y Jehová los ayudará, y los librará: y libertarálos de los impíos, y los salvará, por cuanto en él esperaron.

Salmo 38

1Salmo de David, para recordar. JEHOVÁ, no me reprendas en tu furor, ni me castigues en tu ira.

2Porque tus saetas descendieron á mí, y sobre mí ha caído tu mano.

3No hay sanidad en mi carne á causa de tu ira; ni hay paz en mis huesos á causa de mi pecado.

4Porque mis iniquidades han pasado mi cabeza: como carga pesada se han agravado sobre mí.

5Pudriéronse, corrompiéronse mis llagas, á causa de mi locura.

6Estoy encorvado, estoy humillado en gran manera, ando enlutado todo el día.

7Porque mis lomos están llenos de irritación, y no hay sanidad en mi carne.

8Estoy debilitado y molido en gran manera; bramo á causa de la conmoción de mi corazón.

9Señor, delante de ti están todos mis deseos; y mi suspiro no te es oculto.

10Mi corazón está acongojado, hame dejado mi vigor; y aun la misma luz de mis ojos no está conmigo.

11Mis amigos y mis compañeros se quitaron de delante de mi plaga; y mis cercanos se pusieron lejos.

12Y los que buscaban mi alma armaron lazos; y los que procuraban mi mal hablaban iniquidades, y meditaban fraudes todo el día.

13Mas yo, como si fuera sordo, no oía; y estaba como un mudo, que no abre su boca.

14Fuí pues como un hombre que no oye, y que en su boca no tiene reprensiones.

15Porque á ti, oh Jehová, esperé yo: tú responderás, Jehová Dios mío.

16Porque dije: Que no se alegren de mí: cuando mi pie resbalaba, sobre mí se engrandecían.

17Empero yo estoy á pique de claudicar, y mi dolor está delante de mí continuamente.

18Por tanto denunciaré mi maldad; congojaréme por mi pecado.

19Porque mis enemigos están vivos y fuertes: y hanse aumentado los que me aborrecen sin causa:

20Y pagando mal por bien me son contrarios, por seguir yo lo bueno.

21No me desampares, oh Jehová: Dios mío, no te alejes de mí.

22Apresúrate á ayudarme, oh Señor, mi salud.

Salmo 39

1Al Músico principal, á Jeduthún: Salmo de David. YO DIJE: Atenderé á mis caminos, para no pecar con mi lengua: guardaré mi boca con freno, en tanto que el impío fuere contra mí.

2Enmudecí con silencio, calléme aun respecto de lo bueno: y excitóse mi dolor.

3Enardecióse mi corazón dentro de mí; encendióse fuego en mi meditación, y así proferí con mi lengua:

4Hazme saber, Jehová, mi fin, y cuánta sea la medida de mis días; sepa yo cuánto tengo de ser del mundo.

5He aquí diste á mis días término corto, y mi edad es como nada delante de ti: ciertamente es completa vanidad todo hombre que vive. (Selah.)

6Ciertamente en tinieblas anda el hombre; ciertamente en vano se inquieta: junta, y no sabe quién lo allegará.

7Y ahora, Señor, ¿qué esperaré? Mi esperanza en ti está.

8Líbrame de todas mis rebeliones; no me pongas por escarnio del insensato.

9Enmudecí, no abrí mi boca; porque tú lo hiciste.

10Quita de sobre mí tu plaga; de la guerra de tu mano soy consumido.

11Con castigos sobre el pecado corriges al hombre, y haces consumirse como de polilla su grandeza: ciertamente vanidad es todo hombre. (Selah.)

12Oye mi oración, oh Jehová, y escucha mi clamor: no calles á mis lágrimas; porque peregrino soy para contigo, y advenedizo, como todos mis padres.

13Déjame, y tomaré fuerzas, antes que vaya y perezca.

Salmo 40

1Al Músico principal: Salmo de David. RESIGNADAMENTE esperé á Jehová, é inclinóse á mí, y oyó mi clamor.

2E hízome sacar de un lago de miseria, del lodo cenagoso; y puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.

3Puso luego en mi boca canción nueva, alabanza á nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, y esperarán en Jehová.

4Bienaventurado el hombre que puso á Jehová por su confianza, y no mira á los soberbios, ni á los que declinan á la mentira.

5Aumentado has tú, oh Jehová Dios mío, tus maravillas; y tus pensamientos para con nosotros, no te los podremos contar: si yo anunciare y hablare de ellos, no pueden ser enarrados.

6Sacrificio y presente no te agrada; has abierto mis oídos; holocausto y expiación no has demandado.

7Entonces dije: He aquí, vengo; en el envoltorio del libro está escrito de mí:

8El hacer tu voluntad, Dios mío, hame agradado; y tu ley está en medio de mis entrañas.

9Anunciado he justicia en grande congregación: he aquí no detuve mis labios, Jehová, tú lo sabes.

10No encubrí tu justicia dentro de mi corazón: tu verdad y tu salvación he dicho: no oculté tu misericordia y tu verdad en grande concurso.

11Tú, Jehová, no apartes de mí tus misericordias: tu misericordia y tu verdad me guarden siempre.

12Porque me han cercado males hasta no haber cuento: hanme comprendido mis maldades, y no puedo levantar la vista: hanse aumentado más que los cabellos de mi cabeza, y mi corazón me falta.

13Quieras, oh Jehová, librarme; Jehová, apresúrate á socorrerme.

14Sean avergonzados y confusos á una los que buscan mi vida para cortarla: vuelvan atrás y avergüéncense los que mi mal desean.

15Sean asolados en pago de su afrenta los que me dicen: ¡Ea, ea!

16Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan; y digan siempre los que aman tu salud: Jehová sea ensalzado.

17Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará de mí: mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes.

Traducción: Reina-Valera 1909