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La Biblia en un año (opcional)

Listos para permanecer firmes y ser enviados · Volumen 3

Proverbios 23-25

Día 279 de 365 · Reina-Valera 1909

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Proverbios 23 · 1/3
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Proverbios 23

1CUANDO te sentares á comer con algún señor, considera bien lo que estuviere delante de ti;

2Y pon cuchillo á tu garganta, si tienes gran apetito.

3No codicies sus manjares delicados, porque es pan engañoso.

4No trabajes por ser rico; pon coto á tu prudencia.

5¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas? porque hacerse han alas, como alas de águila, y volarán al cielo.

6No comas pan de hombre de mal ojo, ni codicies sus manjares:

7Porque cual es su pensamiento en su alma, tal es él. Come y bebe, te dirá; mas su corazón no está contigo.

8Vomitarás la parte que tú comiste, y perderás tus suaves palabras.

9No hables á oídos del necio; porque menospreciará la prudencia de tus razones.

10No traspases el término antiguo, ni entres en la heredad de los huérfanos:

11Porque el defensor de ellos es el Fuerte, el cual juzgará la causa de ellos contra ti.

12Aplica tu corazón á la enseñanza, y tus oídos á las palabras de sabiduría.

13No rehuses la corrección del muchacho: porque si lo hirieres con vara, no morirá.

14Tú lo herirás con vara, y librarás su alma del infierno.

15Hijo mío, si tu corazón fuere sabio, también á mí se me alegrará el corazón;

16Mis entrañas también se alegrarán, cuando tus labios hablaren cosas rectas.

17No tenga tu corazón envidia de los pecadores, antes persevera en el temor de Jehová todo tiempo:

18Porque ciertamente hay fin, y tu esperanza no será cortada.

19Oye tú, hijo mío, y sé sabio, y endereza tu corazón al camino.

20No estés con los bebedores de vino, ni con los comedores de carne:

21Porque el bebedor y el comilón empobrecerán: y el sueño hará vestir vestidos rotos.

22Oye á tu padre, á aquel que te engendró; y cuando tu madre envejeciere, no la menosprecies.

23Compra la verdad, y no la vendas; la sabiduría, la enseñanza, y la inteligencia.

24Mucho se alegrará el padre del justo: y el que engendró sabio se gozará con él.

25Alégrense tu padre y tu madre, y gócese la que te engendró.

26Dame, hijo mío, tu corazón, y miren tus ojos por mis caminos.

27Porque sima profunda es la ramera, y pozo angosto la extraña.

28También ella, como robador, acecha, y multiplica entre los hombres los prevaricadores.

29¿Para quién será el ay? ¿para quién el ay? ¿para quién las rencillas? ¿para quién las quejas? ¿para quién las heridas en balde? ¿para quién lo amoratado de los ojos?

30Para los que se detienen mucho en el vino, para los que van buscando la mistura.

31No mires al vino cuando rojea, cuando resplandece su color en el vaso: éntrase suavemente;

32Mas al fin como serpiente morderá, y como basilisco dará dolor:

33Tus ojos mirarán las extrañas, y tu corazón hablará perversidades.

34Y serás como el que yace en medio de la mar, ó como el que está en la punta de un mastelero.

35Y dirás: Hiriéronme, mas no me dolió; azotáronme, mas no lo sentí; cuando despertare, aun lo tornaré á buscar.

Proverbios 24

1NO tengas envidia de los hombres malos, ni desees estar con ellos:

2Porque su corazón piensa en robar, é iniquidad hablan sus labios.

3Con sabiduría se edificará la casa, y con prudencia se afirmará:

4Y con ciencia se henchirán las cámaras de todo bien preciado y agradable.

5El hombre sabio es fuerte; y de pujante vigor el hombre docto.

6Porque con ingenio harás la guerra: y la salud está en la multitud de consejeros.

7Alta está para el insensato la sabiduría: en la puerta no abrirá él su boca.

8Al que piensa mal hacer le llamarán hombre de malos pensamientos.

9El pensamiento del necio es pecado: y abominación á los hombres el escarnecedor.

10Si fueres flojo en el día de trabajo, tu fuerza será reducida.

11Si dejares de librar los que son tomados para la muerte, y los que son llevados al degolladero;

12Si dijeres: Ciertamente no lo supimos; ¿no lo entenderá el que pesa los corazones? El que mira por tu alma, él lo conocerá, y dará al hombre según sus obras.

13Come, hijo mío, de la miel, porque es buena, y del panal dulce á tu paladar:

14Tal será el conocimiento de la sabiduría á tu alma: si la hallares tendrá recompensa, y al fin tu esperanza no será cortada.

15Oh impío, no aceches la tienda del justo, no saquees su cámara;

16Porque siete veces cae el justo, y se torna á levantar; mas los impíos caerán en el mal.

17Cuando cayere tu enemigo, no te huelgues; y cuando tropezare, no se alegre tu corazón:

18Porque Jehová no lo mire, y le desagrade, y aparte de sobre él su enojo.

19No te entrometas con los malignos, ni tengas envidia de los impíos;

20Porque para el malo no habrá buen fin, y la candela de los impíos será apagada.

21Teme á Jehová, hijo mío, y al rey; no te entrometas con los veleidosos:

22Porque su quebrantamiento se levantará de repente; y el quebrantamiento de ambos, ¿quién lo comprende?

23También estas cosas pertenecen á los sabios. Tener respeto á personas en el juicio no es bueno.

24El que dijere al malo, Justo eres, los pueblos lo maldecirán, y le detestarán las naciones:

25Mas los que lo reprenden, serán agradables, y sobre ellos vendrá bendición de bien.

26Besados serán los labios del que responde palabras rectas.

27Apresta tu obra de afuera, y disponla en tu heredad; y después edificarás tu casa.

28No seas sin causa testigo contra tu prójimo; y no lisonjees con tus labios.

29No digas: Como me hizo, así le haré; daré el pago al hombre según su obra.

30Pasé junto á la heredad del hombre perezoso, y junto á la viña del hombre falto de entendimiento;

31Y he aquí que por toda ella habían ya crecido espinas, ortigas habían ya cubierto su haz, y su cerca de piedra estaba ya destruída.

32Y yo miré, y púselo en mi corazón: vilo, y tomé consejo.

33Un poco de sueño, cabeceando otro poco, poniendo mano sobre mano otro poco para dormir;

34Así vendrá como caminante tu necesidad, y tu pobreza como hombre de escudo.

Proverbios 25

1TAMBIÉN estos son proverbios de Salomón, los cuales copiaron los varones de Ezechîas, rey de Judá.

2Gloria de Dios es encubrir la palabra; mas honra del rey es escudriñar la palabra.

3Para la altura de los cielos, y para la profundidad de la tierra, y para el corazón de los reyes, no hay investigación.

4Quita las escorias de la plata, y saldrá vaso al fundidor.

5Aparta al impío de la presencia del rey, y su trono se afirmará en justicia.

6No te alabes delante del rey, ni estés en el lugar de los grandes:

7Porque mejor es que se te diga, Sube acá, que no que seas humillado delante del príncipe que miraron tus ojos.

8No salgas á pleito presto, no sea que no sepas qué hacer al fin, después que tu prójimo te haya dejado confuso.

9Trata tu causa con tu compañero y no descubras el secreto á otro.

10No sea que te deshonre el que lo oyere, y tu infamia no pueda repararse.

11Manzana de oro con figuras de plata es la palabra dicha como conviene.

12Como zarcillo de oro y joyel de oro fino, es el que reprende al sabio que tiene oído dócil.

13Como frío de nieve en tiempo de la siega, así es el mensajero fiel á los que lo envían: pues al alma de su señor da refrigerio.

14Como nubes y vientos sin lluvia, así es el hombre que se jacta de vana liberalidad.

15Con larga paciencia se aplaca el príncipe; y la lengua blanda quebranta los huesos.

16¿Hallaste la miel? come lo que te basta; no sea que te hartes de ella, y la vomites.

17Detén tu pie de la casa de tu vecino, porque harto de ti no te aborrezca.

18Martillo y cuchillo y saeta aguda, es el hombre que habla contra su prójimo falso testimonio.

19Diente quebrado y pie resbalador, es la confianza en el prevaricador en tiempo de angustia.

20El que canta canciones al corazón afligido, es como el que quita la ropa en tiempo de frío, ó el que sobre el jabón echa vinagre.

21Si el que te aborrece tuviere hambre, dale de comer pan; y si tuviere sed, dale de beber agua:

22Porque ascuas allegas sobre su cabeza, y Jehová te lo pagará.

23El viento del norte ahuyenta la lluvia, y el rostro airado la lengua detractora.

24Mejor es estar en un rincón de casa, que con la mujer rencillosa en espaciosa casa.

25Como el agua fría al alma sedienta, así son las buenas nuevas de lejanas tierras.

26Como fuente turbia y manantial corrompido, es el justo que cae delante del impío.

27Comer mucha miel no es bueno: ni el buscar la propia gloria es gloria.

28Como ciudad derribada y sin muro, es el hombre cuyo espíritu no tiene rienda.

Traducción: Reina-Valera 1909