A Dios le encanta hablar con sus hijos
Mes 8: Hablar con Dios — La familia que ora · Historia bíblica
Lectura de hoy
Leamos juntos: Génesis 3:8-9; Éxodo 33:11
8 Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto al aire del día: y escondióse el hombre y su mujer de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. 9 Y llamó Jehová Dios al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? — Génesis 3:8-9
11 Y hablaba Jehová á Moisés cara á cara, como habla cualquiera á su compañero. Y volvíase al campo; mas el joven Josué, su criado, hijo de Nun, nunca se apartaba de en medio del tabernáculo. — Éxodo 33:11
Versículo para memorizar
“Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.”— Mateo 7:7 (Reina-Valera 1909)
📖 La Biblia en un año (opcional)
Lectura de hoy: Isaías 63–66
Leer toda la Biblia en un año: hazlo cuando tengas tiempo de sobra. (Isaías termina con cielos nuevos y una tierra nueva.)Lo esencial
Justo al comienzo de la Biblia, antes de que el pecado lo arruinara todo, recibimos una pequeña y hermosa imagen: Dios "paseándose en el huerto al aire del día" (), viniendo a estar con Adán y Eva. Él no creó a las personas solo para darles órdenes desde lejos; las hizo para estar con Él, para hablar, escuchar y caminar juntos. Aun después de que Adán y Eva se escondieron, lo primero que hizo Dios fue llamar: "¿Dónde estás tú?" (). No estaba confundido sobre dónde se hallaban; era un Padre que salía a buscar a sus hijos. Ese es el latido de la oración durante todo este mes: a Dios le gusta hablar con nosotros, y siempre es Él quien habla primero.
Siglos después leemos algo asombroso acerca de Moisés: "el Señor hablaba a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su amigo" (). Nada rígido, nada formal: de amigo a amigo. La oración no es torcerle el brazo a Dios ni recitar palabras mágicas; es un hijo conversando con un Padre que ama escuchar. Porque Jesús vino a traernos de vuelta a Dios, esa misma cercanía está abierta para toda tu familia. No necesitas palabras elegantes ni un lugar especial. Simplemente te acercas, como te acercarías a alguien que ya te ama.
Alrededor de la mesa
¡A Dios le encanta hablar contigo, como un papá que viene a buscar a sus hijos! Orar es solo hablar con Dios.
Hagámoslo: Hagamos un teléfono con las manos y digamos: "¡Hola, Dios! ¡Gracias por amarme!"
Dios caminó con Adán y le habló a Moisés como a un amigo. Él todavía quiere estar cerca de nosotros hoy.
Conversemos: ¿Cuál es tu momento favorito para hablar con un amigo? ¿Podría ser también un buen momento para hablar con Dios?
En el huerto, Dios vino a buscar a quienes se escondían: Él siempre da el primer paso hacia nosotros. La oración es nuestra respuesta a un Dios que habla.
Profundicemos: Si Dios nos habla primero, ¿cómo cambia eso lo que sientes al acercarte a Él?
💬 Para conversar
¿Quién es la persona con quien te resulta más fácil hablar, y por qué?— ¡Dios quiere ser todavía más fácil de hablar que esa persona!
🛡️ Defendamos la fe
¿Cómo sabemos que Dios quiere que le hablemos? Porque a lo largo de toda la Biblia es Él quien comienza la conversación: llama a Adán, se hace amigo de Moisés, envía a Jesús para traernos de vuelta. Un Dios al que no le importáramos no seguiría tendiéndonos la mano. Toda la historia es Dios buscando a las personas.
Para papá · Para profundizar
Es fácil enseñar la oración como una técnica: di estas palabras, en este orden, y vendrán los resultados. Pero la Escritura arraiga la oración en la relación: el Padre paseándose en el huerto, hablando con Moisés como con un amigo. Tus hijos orarán según vean a Dios: como un jefe distante al que hay que apaciguar, o como un Padre cercano del que disfrutar. Observa tu propia postura en la oración esta semana. ¿Te acercas a Dios casi siempre con una lista, o a veces simplemente te acercas? La lección de oración más poderosa que recibirán tus hijos será escuchar a un papá que le habla a Dios como a Alguien a quien de verdad ama y en quien confía.
Inspirado en: Paul Tripp, A Quest for More.
Oremos juntos
"Padre, gracias porque te encanta hablar con nosotros, porque viniste a buscar a Adán y caminaste con Moisés como con un amigo. Enséñale a nuestra familia a acercarse a ti y a escucharte. En el nombre de Jesús, amén."
Dios no está lejos ni es difícil de alcanzar: es un Padre a quien le encanta hablar con sus hijos.